15:38. LUNES 24 DE FEBRERO DE 2020

Lo primero, formar gobierno

Editorial
7 octubre, 2016

A quince días para que el Rey Felipe VI se vea obligado a firmar el decreto de disolu­ción de las Cortes; Javier Fernández, en su nueva condición de presidente de la gestora que se ha hecho cargo del PSOE, se lo sigue to­mando con calma. Por lo pronto, ni siquiera ha convocado oficialmente el comité fede­ral que los socialistas celebrarán el día 23, y donde el PSOE hará oficial su abstención en la votación de investidura de Mariano Ra­joy. Y el tiempo apremia, ya que el Rey ha convocado una nueva ronda de consultas, y a partir del domingo 23, solo quedarán cin­co días hábiles para formar gobierno y evi­tar unas nuevas elecciones.

Desde el turbulento comité federal del pasado día 1, el PSOE sigue roto y dividi­do en dos bandos. Ayer, los militantes ya habían recogido más de 93.000 firmas re­clamando la celebración de un congreso extraordinario y un proceso de primarias. Pero las urgencias del país van por otros derroteros, aunque los desgarros internos del PSOE condicionen la formación de un nuevo gobierno y la vuelta a la necesaria normalidad institucional. Nuestro país no puede seguir, ni un día más, instalado en la contradicción y en la obcecación política. Tras casi 10 meses sin gobierno, que es lo mismo que decir con un gobierno en funcio­nes que solo despacha cuestiones secunda­rias, y que lleva un año sin promulgar ni un sola ley o reforma, España necesita recupe­rar la estabilidad institucional y parlamen­taria, aunque eso signifique que el PSOE, mediante la abstención, revalide a Mariano Rajoy al frente del gobierno, en un momen­to muy delicado para el Partido Popular, en­vuelto en un interminable y vergonzoso vía crucis judicial.

Abstenerse en la votación de investi­dura de Rajoy, no ha de suponer ninguna afrenta para los socialistas, ni ningún des­doro, más bien todo lo contrario, ya que el PSOE tiene en su manos devolver la norma­lidad institucional al país, tras casi once me­ses de irresponsable bloqueo político. Des­de luego, ningún partido está libre de culpa, pero ha llegado la hora de pasar página y de formar gobierno. El PSOE tiene que saber administrar, en positivo, su abstención ‘téc­nica’, y desde la oposición, que es donde han situado al partido los ciudadanos; reclamar y forzar reformas, teniendo en cuenta que Rajoy va a tener que dialogar, ante una opo­sición que tendrá la mayoría en el Congreso de los Diputados.

Salvo terremoto político, Mariano Ra­joy será investido Presidente antes de fin de mes. Hasta entonces, el PSOE tendrá que empezar a cerrar y cicatrizar sus profun­das heridas internas, que podrían aumen­tar sí algún o algunos diputados, rompen la disciplina de voto y votan ‘no’ en la sesión de investidura. Algo que, hoy por hoy, no es descartable, y que podría fracturar aún más a un partido que vive su peor crisis de los últimos cuarenta años. Más que unos remiendos, o unos puntos de sutura, Javier Fernández va a tener que hacer una fina y delicada labor de orfebrería, para recompo­ner a un partido roto y dividido. En este sen­tido, haría bien Pedro Sánchez, que el jueves reapareció, vía Twitter, apelando al “dialogo y entendimiento”; en solicitar a su ‘bando’ que voten en la misma dirección que el res­to de los diputados socialistas. Sería su últi­mo servicio para un partido que ha dejado completamente roto y en el banquillo de los perdedores y la oposición. Ahora, lo prime­ro es recuperar la estabilidad institucional, y después reconstruir un partido al que se le avecina una larga, muy larga, travesía del desierto.

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