05:17. MARTES 26 DE MAYO DE 2020

El lado oscuro de Javier Fernández

España
15 octubre, 2016
Marina García

Camino de cumplir 69 años -aunque no los aparenta-, Javier Fernández Fernández ha perdido su virginidad de político provincia­no. Nuestro honorable e invisible presidente, se nos ha hecho carne en Madrid, y muchos asturianos por fin han puesto cara, y voz, al silente e inane político que preside Asturias desde hace 4 años y 5 meses. A cuenta de un PSOE desahuciado y moribundo, Javier Fer­nández ya no es un don nadie, y ahora ha­ce bolos en las teles, como un Pablo Iglesias cualquiera. J.F., que en Asturias no concede entrevistas -solo una y con carácter anual al periódico pro gubernamental-, parece ha­ber perdido el miedo a los focos (se confesó “fotofóbico” en su discurso de investidura), y ya compite con Miguel Ángel Revilla en exhibicionismo mediático, recitando frases enlatadas y precocinadas, con su aire de ga­lán -trasnochado- de los 70. Quién le ha vis­to, y quién le ve, a nuestro Javier ‘el triste’, a nuestro Javier ‘el desaparecido’. La bella durmiente ha despertado tras más de cuatro años de cabezadas y sesteos. Pero lo ha he­cho en Madrid, donde no se solucionan los problemas de los asturianos.

Javier Fernández Fernández es el polí­tico del momento, y hasta ‘trending topic’ en los mentideros de internet. Y su asom­brosa metamorfosis solo es comparable al doctor Jekyll y su ‘alter ego’ el señor Hyde. J.F. se nos ha travestido de lo que no es. De patriota y salvapatrias, aun­que su cara B oculta su infinita ambi­ción de poder tardío. El lado oscuro de un político que colecciona cargos -y ca­sas, tiene 5- y que monopoliza al PSOE en Asturias. Desde mayo de 2012, es pre­sidente del Principado con la venia del PP, y lleva 16 años ejerciendo de secreta­rio general de la Federación Socialista As­turiana (FSA). ¿Cuáles son los meritos de Javier Fer­nán­dez para haberse con­ver­ti­do, de la noche a la mañana, en la gran es­peranza de un PSOE decrépito y de un país a la deriva? Nadie lo sabe. Es un misterio. Un expediente X que Iker Jiménez tendría que investigar en su nave del misterio. Desde que Javier Fernández gobierna, a cámara lenta, Asturias; la comunidad ha entrado en barre­na y todo ha ido a peor. Se hunde Asturias, y en paralelo se hunde el PSOE astur. 252.201 votos en las elecciones autonómicas de 2007, 179.619 en 2011, 159.811 en 2012, -y todavía no había salido del cascarón el coco de Po­demos-, 142.080 en 2015… El PSOE, que lle­gó a gobernar con holgura y a sus anchas en el parlamento regional (24 diputados), hoy está en mínimos históricos en la Andalucía del norte: 14 de 45 diputados. O lo que es lo mismo, Javier Fernández ha dejado al PSOE en ‘números rojos’ en Asturias. Ése es el ‘ha­ber’ del hombre llamado a salvar de las tinie­blas al SOE.

Javier Fer­nández Fer­nández ha conducido a Asturias a un eclip­se político sin precedentes y que no parece tener fin. Nada por aquí y nada por allá. Un interminable tiempo muerto que ya dura más de cuatro años. Los lunes al sol -y los martes, y los miércoles…- de un político til­dado de “holgazán”, lo que siempre se lla­mó vago; por los otros cuatro partidos que cohabitan en el parlamento asturiano. Los años perdidos a cuenta de un político cuyos sesteos y pereza gobernante, no son cono­cidos más allá del Negrón. Para los asturia­nos, J.F es una ilusión óptica, un ectoplasma, y posiblemente el peor presidente que haya parido Asturias. ¿Gobierna? en diferido, y su “gobiernillo” -en definición de Raúl del Pozo- no es más que un simulacro formado por consejeros de medio pelo y muy pocas luces. España lleva un año bloqueada, y As­turias cuatro años con un gobiernín virtual, un desgobierno, un no gobierno. El político del momento es un lastre y una rémora pa­ra Asturias.

En Madrid, no conocen como se las gasta el hombre de las mil caras, ni tampoco su promiscuidad política. En Asturias, pactó -primero- con el PP para derrocar a Francisco Álvarez-Cascos, dándole la presidencia de la Junta a un políti­co chusquero del Partido Popular. La gran coalición a la asturiana. El ‘PPSOE’ según acuñó Cascos. Después. alcan­zaría el gobier­no por obra y gracia de Rosa Díez, y con apoyo aé­reo de Montoro que amenazó con ‘intervenir’ a la comunidad durante el efímero mandato de Cascos. En su revalida política, pactó con Gaspar Llamazares; y desde entonces presi­de un gobierno precario y aislado ante una oposición que es mayoría. Javier Fernández ha ‘jibarizado’ Asturias, ha narcotizado a la comunidad con los ‘nodos’ del periódico pro gubernamental, y ha conducido al Princi­pado a una situación de esclerosis múltiple. Entre medias, ha disparado la deuda hasta los 4.278 millones -500 millones más duran­te el último año, a 1,36 millones diarios-, de los que 1.600 son imputables a su famélica y ruinosa gobernanza, adornada con el reclu­tamiento de un ‘comité de sabios’ (expertos) del que no hemos vuelto a tener noticias

Los anhelos y afanes de Javier Fernán­dez tienen más que ver con su infinito y trasnochado ‘ego’, que con la salvación de un partido agónico. J.F., el político de las 5 casas, con residencia en un casoplón de So­mió (la zona más exclusiva de Asturias); el ‘hijo putativo’ de Villa que apenas trabajó -solo ha cotizado 6 años como ingeniero de minas-, hace ya tiempo que está bajo sospe­cha en Asturias. Con estos mimbres, y cami­no de su segunda prórroga presupuestaria, Javier Fernández se ha hecho con el control del PSOE, previa voladura del sanedrín de Ferraz. J.F es el administrador concursal de un partido en quiebra, y hay sobradas razo­nes -y antecedentes en Asturias- para con­cluir que le dará el gobierno a Rajoy y mata­rile al PSOE. Asturias, cuna de la Reconquis­ta, aplaca ahora a los insurrectos socialistas. No es Sí. Podemos no pasará. El ‘PPSOE’, un bipartidismo de segunda generación, ya está en chiqueros. Y Javier Fernández es el manso que abre paso a la nueva criatura.

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