00:27. LUNES 09 DE DICIEMBRE DE 2019

¿Quo vadis PSOE?

Las claves del año
7 enero, 2017
LUCÍA GARCÍA

En 2016, por primera vez en la historia, el PSOE ‘votó’ a favor del PP. Su abstención ‘técnica’ hizo presidente a Mariano Rajoy. Antes de verano, los socialistas tendrán que elegir a su nuevo secretario general que, también por primera vez, será ‘secretaria’. Apadrinada por Felipe, Rubalcaba y Zapatero, Susana Díaz es la elegida para reconstruir los restos del Titanic socialista. Pedro Sánchez ya es pasado. Un cadáver viviente por el que solo suspiran los militantes, y 68 dirigentes de poca monta. Tras un otoño caliente, el invierno va a ser muy frío para el PSOE.

Para el PSOE siempre habrá un antes y un después a 2016. Su año más negro desde que se celebraron las primeras elecciones generales. 40 años después, el PSOE ha vuel­to a las catacumbas de la política y tiene el mismo número de votos- o muy parecido- que obtuvo en las elecciones de 1977 (5,3 millones) y 1979 (5,4). Zapatero dejó al PSOE en 2008 con 11,2 millones de votos y 169 diputados. Rubalcaba empeoró los números con 7 millones de votos que se tradujeron en 110 diputados en las elecciones generales de 2011. Y con Pedro Sánchez, como cartel electoral, el PSOE entró en barrena y en ‘números rojos’. 5,5 millones de votos y 90 diputados en 2015, y 5,4 millones y 85 diputados en su se­gundo asalto electoral (2016), don­de los socialistas estuvieron a punto de ser ‘sorpassados’ por Podemos (5 millones de votos). Desde entonces, el PSOE no ha vuelto a levantar ca­beza, Pedro Sánchez fue ajusticiado y ‘guillotinado’ por sus ‘coroneles’ y barones territoriales, y el partido si­gue intervenido por una gestora en manos del presidente de Asturias, Javier Fernández, que cuenta con el visto bueno de la ‘vieja guardia’ y las ‘viejas glorias’ del PSOE, desde Felipe González a José Luís Rodrí­guez Zapatero.

Para evitar unas terceras elec­ciones generales, que habrían ‘des­integrado’ al PSOE; Pedro Sán­chez fue sacrificado en aras de la gobernabilidad de un país que lle­vaba diez meses con un ejecutivo en funciones y con sus principales instituciones (Congreso y Senado) bloqueadas. Fue, un hito, en la his­toria del PSOE, que se vio obligado a catapultar al gobierno a Mariano Rajoy y al PP de “la corrupción, los recortes y las desigualdades”. Más de dos meses después, el PSOE se sigue desangrando y Javier Fernán­dez no parece tener ninguna prisa en que cicatricen las profundas he­ridas y los desgarros internos. Roto en dos, descabezado, sin líder, y con un portavoz ‘interino’ en el Congre­so de los Diputados (Antonio Her­nando), y bajo vigilancia; la gestora aún no ha puesto fecha a la celebra­ción del Congreso Extraordinario donde los socialistas elegirán a su nuevo secretario general. Sin elec­ciones en el horizonte, Javier Fer­nández se lo está tomando con cal­ma, y dilatando el proceso interno para convocar un cónclave que de­berá alumbrar a un nuevo secreta­rio general del PSOE que, por pri­mera vez, será secretaria general. Tras el ‘Puerto Hurraco’ socialista que ajustició a Pedro Sánchez, Ja­vier Fernández ha seguido arrin­conando a los disidentes -incluida Adriana Lastra, no hace mucho, una de las diputadas más cerca­nas al dirigente asturiano en la Junta General del Principado-; y ‘recuperando’, incluso, a Vicente Álvarez Areces, que ahora ejerce como portavoz del PSOE en el Se­nado. Fernández y Areces, quién lo iba a decir, dos veteranos socialis­tas asturianos, a piñón, para me­ter en vereda a los ‘insurrectos’ y ‘acolchar’ el camino hacía Madrid, que antes de verano emprenderá la presidente de la Junta de Andalucía.

El PSOE se amotinó contra Pedro Sánchez, después sometió a un ‘escrache’ al ‘comando Lue­na’, y ahora, con estrategias di­latorias, está desgastando a los últimos ‘sanchistas’, aunque pro­longando, al mismo tiempo, la agonía de un partido moribundo. Antes de que acabase el año, tan solo 68 dirigentes, de poca monta, se reunieron en un hotel de Madrid para dar señales de vida y tratar de impulsar la candidatura de Pedro Sánchez. Pero el decapitado ex se­cretario general del PSOE, sigue instalado en el ‘no es no’, y solo se hace ‘carne’ y se prodiga a través de su cuenta de Twitter (“pronto llegará el momento en que la mi­litancia recupere y reconstruya el PSOE”). Sánchez anunció, el 29 de octubre cuando renunció a su esca­ño para evitar tener que abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy o saltarse la disciplina de voto im­puesta por la gestora, que “a partir del lunes cojo mi coche para reco­rrer de nuevo España y escuchar a los militantes del PSOE”. Pero solo ha visitado Valencia y Asturias (en diciembre estuvo en El Entrego), donde protagonizó actos menores y con la presencia de muy pocos seguidores. Entre medias, reapare­ció en el programa ‘Salvados’ (La Sexta) para acusar a los poderes económicos y a varios medios de comunicación, de ser los respon­sables de su “defenestración”.

Pedro Sánchez sigue sin mover ficha, aunque los ‘sanchistas’ aca­ban de abrir una sede de los críti­cos muy cerca de la sede oficial del PSOE en la calle Ferraz, rizando el rizo de la permanente tragicome­dia que viven los socialistas desde hace meses. El próximo sábado, el Comité Federal del partido marca­rá el calendario de un congreso que se celebrará a las puertas del próximo verano. Y es muy proba­ble, que la gestora impida el voto de la militancia con el fin de pro­piciar una candidatura única. El 39º Congreso Extraordinario del PSOE va camino del tongo, y salvo una remota sorpresa, por primera vez, una mujer tomará las riendas del PSOE. Apadrinada por Felipe, Rubalcaba y Zapatero, Susana Díaz es la elegida para reconstruir los restos del Titanic socialista.

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