00:56. LUNES 09 DE DICIEMBRE DE 2019

Un gato en la Moncloa

Las claves del año
7 enero, 2017
LUCÍA GARCÍA

Al PP, por primera vez, le ha salido competencia por la derecha, aunque el ‘efecto Albert Rivera’ (Ciudadanos) ha ido perdiendo fuelle -de 40 a 32 escaños-. Rivera le pidió al PP la cabeza de Rajoy, pero al final el impasible político gallego, el veterano corredor de fondo, obtuvo el ‘plácet’ del PSOE. Quién resiste gana decían los clásicos y copió Camilo José Cela. Y a fe, que es verdad. Hasta Aznar ha claudicado, definitivamente, ante un político que tiene más vidas que los gatos y que siempre cae de pie.

Rajoy es presidente por la gracia del PSOE. Le indultó Javier Fernández, el presidente de Asturias y también presidente de la gestora socialista. Podrá gobernar, pero lo hará en libertad condicional y te­niendo que someter sus decisiones -recortes y ajustes incluidos-, a los designios del PSOE. Es el precio que tendrá que pagar por haber sido in­vestido presidente del gobierno con la abstención de los diputados socia­listas. Un ‘impuesto revolucionario’ que ha tenido inmediatos efectos políticos. En cuestión de días, el PP ha subido el salario mínimo inter­profesional, ha echado el freno a la llamada ‘Ley Mordaza’, ha prohibi­do a las eléctricas que corten el su­ministro de luz a quienes estén en situación de pobreza, y ha anuncia­do que revisará la LOMCE (el mo­delo educativo que implantó el PP). La derogación de la última reforma laboral y el reparto del ‘pastel’ auto­nómico, son los próximos ‘peajes’ que tendrá que pagar el gobierno antes de someter sus cuentas (Pre­supuestos Generales del Estado) a la aprobación -o no- de sus señorías. Se acabó lo de gobernar a golpe de mayoría y decretazo, y con el piloto automático puesto durante toda la legislatura, Mariano Rajoy tendrá que comparecer, rendir cuentas, y revocar leyes. Y no podrá hacerlo a través de un plasma.

Aún así, Rajoy es el único vence­dor del año más negro y ‘horribilis’ de la política española, en casi cua­renta años de apacible democracia. Ganó Rajoy, y perdieron todos los demás, aunque para ello fueron ne­cesarias dos elecciones generales en menos de seis meses, y dos fallidos plenos de investidura, uno en el ‘ha­ber’ de Pedro Sánchez. Del 20-D al 26-J, y del 26-J al 29 de octubre de 2016, cuando el PSOE decidía po­ner fin a más de 300 días de blo­queo político absteniéndose en la votación de investidura, tras deca­pitar a su secretario general, Pedro Sánchez, en un tormentoso primer día del mes de octubre. Por prime­ra vez, los dos partidos que se han alternado en el gobierno desde los tiempos de Felipe González (1982), y que han librado infinidad de ba­tallas a cara de perro, se pusieron de acuerdo -aunque el PSOE a re­gañadientes y forzado por sus tris­tes circunstancias- para revalidar a Rajoy al frente del gobierno. Y aun­que ambos partidos aún no forman la ‘gran coalición’ que reclamó Feli­pe González en 2014; se necesitan, mutuamente, para andamiar el bunker del bipartidismo muy toca­do desde la irrupción de Podemos y Ciudadanos, que se han convertido en las ‘terceras vías’ de la maltrecha política española, aunque el ‘efecto Albert Rivera’ (Ciudadanos) ha ido perdiendo fuelle -de 40 a 32 esca­ños. Quién resiste gana decían los clásicos y copió Camilo José Cela. Y a fe, que es verdad. Hasta Aznar ha claudicado, definitivamente, ante un político que tiene más vidas que los gatos.

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