21:59. MIéRCOLES 19 DE FEBRERO DE 2020

En manos de Javier Fernández

Editorial
20 febrero, 2017

El gobierno regional ha fracasado en su in­tento de impulsar un gran pacto político por las infraestructuras. Entre otras razo­nes porque estamos asistiendo a una inútil charlotada para distraer a los grupos de la oposición, y ocultar la parálisis del gobierno de Javier Fernández, que ya acumula 34 proyectos y proposicio­nes de ley pendientes. Aunque el PSOE responsabili­za a Podemos del colapso y atasco legislativo, lo cierto es que el combativo partido morado, es el único que le reclama cuentas al gobierno, y ejerce el mismo papel que llevó a cabo Foro Asturias cuando contaba con más diputados en la cámara regional. Aún así, desde hace tiempo, los socialistas se sienten muy cómodos en el enredo y la escandalera.

La finalización de las grandes infraestructuras (Va­riante de Pajares, trazado del AVE, conclusión de la autovía Oviedo-La Espina…) es una prioridad y has­ta una urgencia histórica para una comunidad aisla­da por tierra, mar y aire. Pero ni Zapatero, durante sus siete años presidenciales, ni ahora Rajoy, han saldado las cuentas pendientes que el ministerio de Fomento tiene con nuestra comunidad. Desde luego, con ‘decla­raciones institucionales’ y ‘manifiestos’ no se va a nin­gún lado, y tampoco se apremia al gobierno de Espa­ña para que cumpla con sus obligaciones y acabe -o ponga en marcha- la colección de obras pendientes que tiene por toda Asturias (Centro de Discapacita­dos Neurológicos ‘Stephen Hawking’, soterramiento de las vías en Langreo, túnel del Metrotrén en Gijón…) Y de nada valer remitir a Madrid un documento fir­mado por todas las fuerzas políticas (pacto por las in­fraestructuras), sino cuenta con la debida asignación y reflejo en los Presupuestos Generales del Estado. El pacto por las infraestructuras, además de ser una cor­tina de humo para ocultar la parálisis y holgazanería del gobierno regional, es, además, una ingenua carta a los Reyes Magos, como así lo enfatizó el diputado, y portavoz de Podemos en la Junta, Emilio León.

Javier Fernández, presidente de Asturias a tiempo par­cial, tiene una extraordinaria oportunidad, ahora que tiene hilo directo con Mariano Rajoy; para reclamar la finalización de las grandes obras que Fomento ha dejado empantanadas. La irrupción y mediación del político asturiano, fue decisiva para que Rajoy fue­se investido presidente, y lo volverá a ser cuando el PP someta a aprobación los presupuestos del Esta­do 2017. Al igual que hacen los catalanes y los vas­cos, Asturias tiene que exigir contraprestaciones por su apoyo o visto bueno a los Presupuestos Generales del Estado. Rajoy necesita a Javier Fernández para sacar adelante las cuentas, y Asturias necesita urgen­temente soluciones (Variante de Pajares, ejecución de las obras pendientes de los Fondos Mineros, Plan de Vías de Gijón, apertura a los ciudadanos de los terre­nos de la Fábrica de la Vega y del antiguo Hospital Central…). Javier Fernández tiene en sus manos una oportunidad histórica para reclamar a Madrid lo que en justicia nos corresponde.

La parálisis de Oviedo

Oviedo no avanza en ninguna dirección. Camino del ecuador de la legislatura, el tripartito está batiendo ré­cords de ineficacia. Nada por aquí, y nada por allá, y nada por ningún sitio. ¿Cuál es el ‘haber’ del tripartito en 21 meses de gobierno? Que se sepa, mucho ruido y pocas obras. Y los tres socios de gobierno, con Wen­ceslao López a la cabeza, son responsables de la pa­rálisis municipal. Los números cantan. Durante el año pasado, el Ayuntamiento de Oviedo sólo ejecutó 6,1 millones de los 26,5 que tenía reservados para nuevas inversiones. Porca miseria. La inversión ha caído a mí­nimos históricos y el raquítico grado de ejecución pre­supuestaria retrata la gestión política y municipal del tripartito. Aunque Wenceslao López atribuye, a la falta de personal, el atasco y bloqueo que padece el Ayun­tamiento, hay razones para pensar que el desplome de las inversiones, y la inacción municipal, obedece a otras razones que nada tienen que ver con la falta de funcionarios. ¿Cuál es la agenda política del triparti­to? ¿Y su hoja de ruta?

Veintiún meses después, el tripartito ni siquiera ha puesto en marcha los distritos, el kiosco del Bombé sigue deteriorándose y rodeado de vallas de obras, y solo hay que darse una vuelta por la Plaza de la Catedral para certificar el abandono que sufre Ovie­do, ante la mirada atónita de los turistas. El tripartito no avanza en las cuestiones ‘domésticas’ y tampoco en las políticas de mayor calado (solar de la Fábrica de Armas, terrenos del antiguo hospital, Fábrica de Gas…). Y para rizar el rizo de su manifiesta ineficacia, los defensores de lo público pretenden ceder el mo­ribundo centro ecuestre ‘El Asturcón’, al Real Ovie­do. Si nadie lo remedia, el tripartito le ‘regalará’ a una sociedad anónima deportiva, unas instalaciones que han costado 4.000 millones de las difuntas pesetas, con cargo a los contribuyentes.

A falta de ideas y de programa de gobierno, el tripar­tito presentó ayer una cosa llamada ‘Plan Estratégico de la Ciudad’. Un documento que el equipo de gobier­no ha encargado a una empresa que se dedica a las tecnologías de la información, a la gestión hidráuli­ca, y al análisis geoespacial entre otros menesteres, y que pretende establecer las líneas de actuación y las necesidades de Oviedo hasta el año 2025. El docu­mento tiene muy poca chicha, no aporta nada nuevo, y lo más probable es que acabe en un cajón, al igual que el ‘Plan para recuperar la alcaldía de Oviedo’, que hace tres años presentó Wenceslao López, en la Ca­sa del Pueblo, en su condición de secretario general de la AMSO.

A tan solo dos meses para que el tripartito cumpla dos años al frente del Ayuntamiento de Oviedo, ya va sien­do hora de ofrecer respuestas y soluciones. Por aho­ra, el tripartito suspende en casi todas las asignatu­ras, las nuevas, y también las que heredó. Wenceslao López tiene que liderar y reactivar el Ayuntamiento. De lo contrario, le dará el tiro en la nuca a un partido, el PSOE, que en las últimas elecciones solo consiguió 19.300 votos que se tradujeron en 5 ‘tristes’ concejales. Y lo que es peor, la capital asturiana pasará cuatro años en blanco por la ineficacia de un gobiernín de pandereta y un alcalde de postín.

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