07:04. JUEVES 09 DE ABRIL DE 2020

Los vecinos reclaman soluciones contra la polución

Gijón
1 abril, 2017

Ni el aparcamiento, ni los baches, ni el futuro de la Tabacalera. La contaminación es el mayor proble­ma para muchos vecinos de Gijón. En La Calzada, El Natahoyo, El Lauredal, Veriña, Tremañes, Jove y Pescadores, la polución se ve, se toca y hasta se ‘saborea’ en la boca. Una capa de ‘hollín’ se acumula en las ventanas y en los coches, y ni la lluvia limpia el ambiente. “No po­demos ver las partículas más pe­queñas, pero sí los sedimentos , y los tenemos en cantidades indus­triales”, afirma José Luis Rodrí­guez, vecino del barrio de Pesca­dores, y portavoz de la plataforma anticontaminación de Gijón. Las obras puestas en marcha en mu­chos barrios han añadido más pol­vo al ambiente, que se añaden al hollín, la ceniza y los restos expul­sados por las chimeneas de Arce­lor y los tubos de escape. Cuando no llueve, los indicadores se dispa­ran, aunque el Principado mantie­ne que no hay riesgo para la salud, al mismo tiempo que pone en mar­cha un nuevo Plan de Calidad del Aire. Tras varias semanas sin llu­via, la boina de contaminación que cubre Gijón puede verse a simple vista, y a pesar de las denuncias de vecinos y ecologistas, apenas se toman medidas para frenar la polución.

Mucho menos frecuentes, pero más espectaculares, son las nubes de carbón que surgen de los mon­tones de mineral acumulados en El Musel. La alcaldesa, Carmen Moriyón (en cuyo despacho hay varias fotografías de las ‘nubes negras’), no está dispuesta a ad­mitir que se activen más alertas. “Ni una más”. Además del asfal­tado del Musel, y de regar el car­bón para que no genere polvo, ha solicitado la colocación de una pantalla o una ‘cubierta’, como las que existen en otros puertos espa­ñoles con mucho tráfico de grane­les sólidos (La Coruña) para evitar un problema de contaminación y de imagen. Por el momento, no están previstas más inversiones. El ‘regreso’ de las nubes negras, depende solo del viento. Carmen Moriyón se ha implicado perso­nalmente en la lucha contra la polución. Además de sus exigen­cias sobre el Musel, a finales del año pasado envió una carta a los máximos responsables de Arce­lor en Asturias, solicitando infor­mación sobre las emisiones de la acería, uno de los ‘puntos negros’ del Principado, junto a la central térmica de Aboño. De Arcelor han salido, en varias ocasiones, nubes naranjas, supuestamente tóxicas, que según los vecinos, llegaron a corroer las chapas de los coches y los quitamiedos de las carreteras, aunque la empresa mantiene que solo es vapor mezclado con restos de la fundición.

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