15:33. SáBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2019

«La ideología y la religión han llenado la historia de masacre y dolor»

Cultura
25 marzo, 2011

Leticia Sánchez

“Un cabrilleo de agua. El último chispazo. Esta poca cosa, o esta enormidad, es una vida”. Éste era el final de la columna que publicó Rosa Montero el día de la muerte de su compañero durante más de 20 años, el periodista Pablo Lizcano. Durante la agonía de Lizcano, durante esas tardes de lluvia leyendo un libro junto al lecho de un enfermo, Montero se protegía del mundo escribiendo. Cabalgando en un universo propio, creado grano a grano, molécula a molécula. La escritora se puso a imaginar cómo sería Madrid en 2109: un lugar en el que replicantes, extraterrestres y humanos conviven con el mismo miedo al otro con el que hoy viven las distintas razas, donde la memoria es un invento, los osos polares tan extintos como los dinosaurios, hay que pagar peaje por el aire, se llevan los ordenadores como relojes de muñeca y la esperanza sigue siendo algo reluciente. Rosa Montero se mete en la piel de Bruna Husky, una detective replicante de combate con un tatuaje que le parte en dos el cuerpo y una serie de asesinatos que investigar. Bruna cuenta cada día el tiempo que le queda por vivir, los años, lo meses y los días que le restan hasta que se destruya. El miedo a la muerte y la pulsión por la vida es de lo que está relleno ‘Lágrimas en la lluvia’, porque de esa manera se perderán los recuerdos de los replicantes cuando les llegue la hora de morir.

.-Ha creado un universo entero. Pero el mayor de los universos siempre comienza por un grano de arena. ¿Cuál fue la semilla de ‘Lágrimas en la lluvia’?
Fue el deseo de regalarme algo. Suelo tardar unos tres años en escribir una novela, ése es mi ritmo. Así que cuando acabé la anterior, ‘Instrucciones para salvar el mundo’, calculé que cuando terminara la siguiente tendría 60 años, que es una edad espantosa. A esa edad la gente se jubila o se compra una casita en Torrevieja; yo decidí construirme un mundo propio. Es un verdadero regalo, porque todos los escritores miramos con envidian a aquellos que lo tienen y pueden hacer lo que quieran con él. Leí una entrevista de J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, que decía que cuando terminó el último libro le entró una depresión que no se levantó de la cama en un año. Y lo entiendo, porque es tan coherente y poderoso retirarte a ese mundo propio, que cuando ya no está te entra el vacío. Por eso pensé en regalarme un mundo. Y para que el regalo fuera completo, decidí hacer un libro alegre, con el placer de la escritura que yo tenía con 19 años, antes de publicar, cuando no tienes ni la presión del mercado ni la mirada de los otros. Como soy amante de la ciencia ficción y la novela negra, junté los dos, y me puse a escribir sobre Bruna Husky, esa detective que e suna replicante de combate.
.-Bruna es un nombre muy especial para usted…
Bruna es un nombre que me gusta mucho, y es el nombre de mi perra mayor, que tiene 14 años. Bruna también era el nombre de mi avatar en Second Life. Lo he utilizado mucho como pseudónimo: tengo una cuenta de correo con Bruna Husky, en Second Life soy Bruna Husky, en Twitter… Al escribir esta novela la he prestado este nombre mío a la protagonista. Es lo más cercano que he tenido a un heterónimo. Es mi personaje más personal, más parecido a mí. Aunque la he hecho arisca, y a mí me encanta la gente. O una guerrera cuando yo soy cobarde. Pero compartimos el miedo brutal a la muerte, el recordarnos que somos finitos, y un amor feroz por la vida.
.-El título de la novela ya nos remite directamente a ‘Blade Runner’. También el tema de los replicantes. Sin embargo, a Bruna Husky no le gusta nada esa película…
Lógicamente. Si uno fuera replicante, no le gustaría ‘Blade Runner’. Tendría una sensación muy ambigua al verla. Además, mi novela no tiene nada que ver con la película. Tiene de ella el título y la idea de los replicantes. La idea de que esta androide tiene una vida más corta que los humanos y no puede olvidarse de que es mortal, que es algo que nosotros hacemos, y la idea de las memorias artificiales que se le implantan a los replicantes. Fuera de esto, el resto de mi novela no tiene nada que ver con Blade Runner. El desarrollo de los replicantes es distinto. Por eso, Bruna, el ver la película, se siente un poco incómoda.
.-Hay un tema que flota en el libro que es el del racismo, o el ‘espejismo’ en el caso de la novela. El del odio o el miedo al diferente.
En España no hay tradición de ciencia ficción. No es que no guste, es que ni siquiera se conoce. La mayoría de la gente se que este género consiste únicamente en esas historias terribles de los telefilmes de marcianos con orejas picudas. Pero no tiene nada que ver. No se escribe ciencia ficción para alejarse de la realidad; es una vía, un método, una herramienta narrativa para poder expresar la realidad de una manera más metafórica y más profunda. El mundo de ‘Lágrimas en la lluvia’ transcurre en el Madrid de 2109, pero de lo que realmente trata la novela es de la condición humana, de la vida y de todos esos conflictos que son de alguna manera externos. Esa especie de rechazo al otro, al diferente, un rechazo que puede ser sangriento y terminal, es uno de los temas importantes del libro. Realmente es un libro de aventuras y misterio, pero por debajo es una novela política. Esos problemas sociales, esa relación del poder con las personas, el fanatismo es algo que siempre me ha preocupado en mis libros.
.-Hay un momento en el que Yannis, el viejo archivero, se remonta hasta la República de Roma para explicarla a Bruna lo que está pasando en el siglo XXII
Le dice Cuncta fessa, que significa “todo el mundo está cansado”. Fueron las palabras de Tácito para explicar por qué la República se suicidó para dar paso al Imperio. Había mucha inseguridad política y ciudadana, lo que llevó a Roma a perder sus derechos y libertades.El miedo provoca hambre de autoritarismo en las personas. A veces, en la Historia, los pueblos se suicidan. De alguna forma se sucedió el pueblo alemán cuando hizo subir el nazismo. También decía otro escritor romano, Terencio, “nada de lo humano me es ajeno”. Nada de lo humano no es ajeno a ninguno. Dentro de nosotros está la posibilidad de lo más sublime y lo más atroz. Dentro de cada uno de nosotros hay un linchador y un héroe generoso capaz de sacrificarse por los otros. La cuestión es cuál de estas posibilidades vas a desarrollar en tu vida y, llegados a un momento extremo, cuál tendrá más fuerza.
.-En su futuro, la religión y la ideología son plataformas que flotan fuera de la Tierra.
Sí, son dos maneras de embrutecerse y llegar al fanatismo, dos maneras fanáticas de estar en la vida. Esas dos plataformas estratosféricas que van dando vueltas a la Tierra están enfrentadas unas con otras, y son de alguna manera, un ejemplo de totalitarismo y la otra de fanatismo religioso. Las dos han llenado la historia de la Humanidad de masacre y dolor.
.-El libro comienza con una cuenta atrás: la de la vida de Bruna
Es que la vida es increíblemente breve. Los humanos solemos olvidar que somos mortales, pero Bruna no.
.-En el Madrid de 2109, ¿Rosa Montero sería memorista?
¡No!. Y eso que me hacía bastante gracia que los que escribieran la memoria de los replicantes fueran los escritores. Hay un tema esencial en la novela: la memoria como construcción de la identidad. Somos lo que recordamos de nosotros, lo que contamos que hemos sido, pero esa memoria que nos contamos a nosotros mismos es mentira, es un invento. En ‘Lágrimas en la lluvia’ a los androides se les implantan unas memorias, con las que incluso se trafica, para proporcionarles mayor estabilidad emocional. Y eso les convierte en un símbolo perfecto del ser humano, con esas memorias que son falsas.
.-¿Qué parte de ‘Lágrimas en la lluvia’ le gustaría que realmente ocurriera en el futuro?
Lo de vivir con alienígenas. Conocer y convivir con seres de otro planeta. También me parecería un gran avance que, como en la novela, se llegaran a formar los Estados Unidos de la Tierra.
.-¿Y qué parte no le gustaría que se cumpliera?
Muchas. Por ejemplo, lo de las Plagas. Se produjeron porque el calentamiento global, al deshacaer los casquetes polares, condujo a que el nivel del mar subiera e inundara las tierras. Cientos de millones de individuos desesperados y hambrientos, que lo habían perdido todo fueron ascendiendo, perseguidos por las aguas, hasta tierras más altas. Pero esas tierras ya estaban acosadas por el hambre y los enfrentamientos entre unos y otros arrasaron el globo. Se puede decir que fue la primera guerra civil planetaria.

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