06:46. JUEVES 27 DE FEBRERO DE 2020

Paraíso para los sentidos

Editorial
1 mayo, 2017

Asturias sigue careciendo de políticas turísti­cas adecuadas y el gobierno regional todo lo fía a la presencia de la comunidad en fe­rias del sector, que habitualmente no llegan al gran público. Desde hace años, el Princi­pado es poco ambicioso en sus políticas para generar tu­rismo y propiciar flujos con otras comunidades vecinas, y también con las comunidades, y ciudades europeas, con las que mantenemos conexión aérea directa. Los asturia­nos volamos a Paris, Londres, o Lisboa, pero no hay ‘no­ticias’ de que los parisinos, londinenses, o lusos, nos de­vuelvan las visitas. Entre otras razones, porque no saben donde está Asturias, y el Principado no ha hecho ningún esfuerzo en publicitar, y dar a conocer en sus paises, los atractivos de nuestra comunidad, y tampoco los vuelos di­rectos que tienen a su alcance para -en poco más de dos horas- conocer una comunidad que siempre enamora.

El gobierno regional, a través de la dirección regional de Turismo, siempre repite el mismo patrón de promoción publicitaria: asistencia a ferias y publicidad en medios convencionales y revistas especializadas (para el Princi­pado la televisión no existe, a excepción del pastón que paga por las dos etapas de la Vuelta a España). Y ya va siendo hora de que dé un paso mucho más allá, y no re­pita lo que hace todo el mundo. En diciembre, escribía­mos en este mismo espacio Editorial, que Asturias es la segunda comunidad en número de seguidores en Face­book (307.000), la tercera en Pinterest (1.496), y la quinta en Twitter (69.500), lo que refleja el interés que despierta nuestra comunidad. Sin embargo, el gobierno no aprove­cha todo el potencial turístico que tiene Asturias, y tampo­co el efecto viral que tienen las redes sociales, o la publi­cidad ‘on line’. Hasta la imagen de marca empieza a estar un tanto sobada y trasnochada (‘Guardianes del Paraíso’, ‘Vuelve al Paraíso’…). ¿Tan difícil es transmitir y comuni­car que en Asturias es posible esquiar en la montaña y bañarse en el mar, en una misma mañana?, ¿o que en As­turias es posible ver a una familia de osos y también con­templar el majestuoso vuelo de un quebrantahuesos?, ¿o ‘perderse’ en nuestros infinitos y bellos valles?, ¿o admirar la singular y solitaria belleza de los lagos de Covadonga o Somiedo? Desde luego, Asturias está sobrada de razo­nes, encantos, reclamos y atractivos turísticos, pero faltan ideas y, sobretodo, ambición para colocar a nuestra comu­nidad en el lugar que se merece.

Que el cachopo, un filete empanado de toda la vida, se haya convertido, últimamente, en uno de nuestros prin­cipales reclamos turísticos, da mucho que pensar, y ha de producirnos cierto rubor. Asturias tiene sobrados elemen­tos diferenciadores en materia turística, para no tener que echar mano de topicazos sobre lo bien y abundante que se come en nuestro pequeño pero gran terruño. Acaso, ¿no se come bien en Galicia o en el País Vasco?, ¿y en las ‘dos’ Castillas? Por muchas razones, ya va siendo hora de que el gobierno regional se ponga las pilas y promocio­ne al Principado con políticas y herramientas, acorde a los tiempos en que vivimos. Mucho más allá de las ferias sectoriales, el gobierno regional tiene que ‘vender’ Astu­rias hasta en China, el mayor mercado del mundo; y dar a conocer -de una vez- los elementos identitarios que ha­cen que Asturias sea un paraíso para el disfrute de todos los sentidos.

Año Santo y cutrez municipal

Desde el pasado 23 de abril, Cantabria celebra su Año Ju­bilar Lebaniego. Un acontecimiento religioso y, en parale­lo, turístico, que solo se celebra cada once años. En 2006, la última vez que la comunidad cántabra celebró su Jubileo, recibió 1,3 millones de turistas. Durante este Año Santo, que se prolongará hasta el 22 de abril de 2018, cuando el Monasterio de Santo Toribio vuelva a cerrar su Puerta del Perdón; Cantabria volverá a recibir miles y miles de visitas, y tendrá un gran protagonismo en los medios de comunicación. Como ya advertíamos en diciembre, en el Editorial ‘El Principado muy verde en políticas turís­ticas’, Asturias en general, y Oviedo en particular, no se han subido al ‘tren’ del Jubileo, y no hay ninguna inicia­tiva en marcha para aprovechar las miles de visitas que va a recibir Potes y el valle de Liébana con motivo de su Año Santo o Jubileo.

El Año Jubilar Lebaniego trasciende mucho más allá de los límites de Cantabria, ya que impulsará el Camino del Norte o Primitivo, que cruza y atraviesa Asturias, para poder llegar hasta la Catedral de Santiago de Compos­tela. Sin embargo, ni el Principado, ni el Ayuntamiento de Oviedo, han puesto en marcha iniciativas turísticas para aprovechar el tirón del Año Jubilar Lebaniego; co­mo tampoco han propiciado sinergias con el gobierno de Cantabria, para que nuestra comunidad se sume a las ce­lebraciones del Jubileo, teniendo en cuenta, además de la ‘vecindad’, que el Camino del Norte o Primitivo, también pasa por Asturias. El desinterés es tal, que ni siquiera los albergues de peregrinos están preparados para recibir el aluvión de visitas que se esperan durante el próximo año. Y ya puestos, hasta la Cámara Santa de la Catedral, está cerrada por obras.

Cantabria ya celebra su Año Santo o Jubilar, mientras que aquí seguimos sin celebrar nada. Mientras tanto, varios munícipes de Oviedo se han ido a Lisboa, a hacer turis­mo, con motivo del Festival Internacional de la Máscara Ibérica. El penoso stand (puesto de mercadillo) “informa­tivo, turístico y cultural de Oviedo en Lisboa”, retrata, a la perfección, la cutrez municipal en la culta ciudad de Pessoa y Saramago.

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