05:44. JUEVES 27 DE FEBRERO DE 2020

Ganar perdiendo

Editorial
20 mayo, 2017

En tiempos de amores -y desamores- políticos revueltos, la publicación de una encuesta electoral es un ejercicio de riesgo periodís­tico, pero también es una herramienta nece­saria para alumbrar una radiografía del mo­mento político que vivimos. AsturiasDiario publica hoy un sondeo de opinión, coincidiendo con el ecuador de la legislatura, que traza la intención de voto de los asturia­nos, traducida, sin horquillas, en el número de diputados que obtendría cada formación si mañana se celebrasen elecciones autonómicas.

Que el PSOE gane en Asturias, ya no es noticia, siem­pre ha ganado excepto en las elecciones autonómicas de 1995 cuando Sergio Marqués (PP) salió victorioso de las urnas, tras el escándalo del ‘Petromocho’ que provocó la dimisión de Juan Luis Rodríguez Vigil; y en 2011 cuando nació Foro Asturias y Francisco Álvarez-Cascos ganó, sorprendentemente y en tiempo récord, las elecciones. Hasta la fecha, se han celebrado diez elecciones autonó­micas, y en 8 ganó el PSOE.

La encuesta que hoy publica este periódico certifica el desplome del PSOE y el fin de ciclo del ‘javierismo’, que cae a mínimos históricos. Desde 1999, elección tras elec­ción, los socialistas no han dejado de perder diputados, y, por entonces, aún no había salido del ‘cascarón’ Podemos. En 1999, el PSOE obtuvo 24 diputados, 22 en 2003, 21 en 2007, 15 en 2011 -en el debut de Javier Fernández como candidato y cartel electoral-, 16 en 2012 en las elecciones anticipadas que se vio forzado a convocar Álvarez-Cas­cos, y 14 en las últimos comicios (2015). Si se celebrasen mañana elecciones, el PSOE se hundiría hasta los 12 di­putados, lo que equivale a la mitad de los escaños que te­nía en 1999, y otros dos diputados respecto a los últimos comicios.

Además del hundimiento del PSOE, la encuesta tam­bién refleja el estancamiento del PP, que mantendría sus 11 diputados actuales; y la fidelidad de los votantes de Iz­quierda Unida y de Foro Asturias. Ambos partidos conser­varían su actual representación parlamentaria. El partido que lidera Cristina Coto sigue vivo aunque sería superado en número de diputados por Ciudadanos; mientras que Izquierda Unida de Asturias se ha convertido en una ex­cepción en el mapa autonómico nacional, ya que no su­fre el desgaste de una coalición que se ha desintegrado, practicamente, en toda España, tras entregar sus votos a Podemos.

El PSOE pierde dos diputados que ganan, y suman a sus filas, Podemos Asturies y Ciudadanos, las dos únicas formaciones que incrementan su cuenta de diputados. El joven partido morado, con sus denuncias (listas de espera, Gitpa, Sogepsa, El Musel…), se ha convertido en el mar­tillo pilón del socialismo, y actúa con total autonomía en relación a las coordenadas políticas que, desde Madrid, impone Pablo Iglesias. Ciudadanos, por su parte, se ve beneficiado del ‘efecto arrastre’ que inyecta Albert Rive­ra al partido naranja en toda España, y afianza, con un diputado más, su representación en la Junta General del Principado.

En paralelo, se dispara la abstención en Asturias. Si mañana hubiese elecciones autonómicas, uno de cada dos asturianos, no ejercería su derecho a voto. Sin duda, es otra de las claves políticas que alumbra la encuesta de NC Repor elaborada, en exclusiva, para este periódico.

Javier Fernández, en retirada

Javier Fernández no optará a una nueva reelección co­mo secretario general del PSOE en Asturias y tampoco, como ya había anunciado, optará a ser el cartel electoral en los comicios que se celebrarán dentro de dos años. Al cierre de esta edición, la Ejecutiva de la Federación Socia­lista Asturiana (FSA) mantenía una reunión donde Javier Fernández habría comunicado su decisión de abandonar la política.

La retirada de Javier Fernández era esperada, tras la victoria, el pasado domingo, de Pedro Sánchez. El presi­dente de los socialistas asturianos y aún presidente de la gestora del PSOE, es el primer ‘barón’ que da un paso atrás sin oponer resistencia. Suya fue la decisión de defenestrar a Pedro Sánchez, de expulsar y laminar a las voces críti­cas en el Congreso y el Senado (los ‘sanchistas’), y tam­bién de imponer la abstención, al grupo parlamentario del PSOE, en el pleno de investidura de Mariano Rajoy.

El regreso de Pedro Sánchez al PSOE, sin duda, está teniendo un ‘efecto dominó’ en todos los niveles orgánicos del partido. Pero sería deseable, ahora que el ‘sanchismo’ se ha hecho con el poder y control del PSOE, una suce­sión y traspaso de poderes, pacífica, y sin inútiles revan­chismos. En los últimos tiempos, el PSOE se ha conver­tido en una maquina de guerra, y lo que la militancia y sus votantes reclaman, es que vuelva a ser un partido que gane elecciones o, al menos, que vuelva a convertirse en una alternativa de gobierno. Algo, que hace tiempo, dejó de ser.

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