13:20. VIERNES 15 DE DICIEMBRE DE 2017

Por amor al arte

Opinión
31 julio, 2017

Plácido Arango, como estaba ‘cantado’ y así ‘profetizó’ este pe­riódico (enero de 2017) ha sido distinguido con la Medalla de Oro de Asturias, la máxima distinción que concede el gobier­no regional y el presidente de turno, sin encomendarse a ju­rado alguno o consulta popular. El empresario mexicano, de padres asturianos, se merece la distinción y el reconocimien­to, tras haber donado al Museo de Bellas de Artes 32 cuadros y obras maestras, de su colección particular, y de un valor in­calculable. Hace dos años, Plácido Arango donó 25 cuadros al Museo del Prado, y ahora acaba de realizar una segunda gran donación de su legado al Bellas Artes de Asturias. Por eso, en­tre otras razones, es justo reconocer con la máxima distinción que concede el gobierno regional, su espíritu filantrópico y su labor de mecenazgo. Por gratitud, el Ayuntamiento de Oviedo también debería de sumarse a tal reconocimiento, como así lo ha solicitado el grupo municipal de Ciudadanos.

Plácido Arango, es un ‘hijo’ de la emigración, un indiano, que hizo fortuna, primero en Cuba, y después en México. De padres salenses, fue el segundo presidente (1987-1996) de la hoy Fundación Princesa de Asturias, y desde 1966 reside en España, donde puso en marcha la cadena de establecimien­tos Vips. Arango, fue pionero en ofrecer, en un mismo espacio, hamburguesas o un plato de huevos fritos con patatas, junto a libros de arte o decoración, o periódicos de todo el mundo. De carácter discreto, Plácido Arango se suma a la orla de an­teriores galardonados con la Medalla de Oro de Asturias, con mayor o menor fortuna en su elección: Severo Ochoa, Sabino Fernández Campo, el poeta Ángel González, Graciano García, Rafael Fernández a título póstumo, el Padre Ángel…, José Án­gel Fernández Villa o Fernando Masaveu.

El deporte también existe

El medallero, que concede a dedo el gobierno regional, se ha vuelto a olvidar del deporte y de los deportistas asturianos. Y ya va siendo hora de reconocer los meritos y triunfos de nuestros deportistas. El jinete avilesino, Sergio Álvarez Moyá, se proclamó campeón de España de Saltos el pasado año, y quedó quinto en la final de la Copa del Mundo de Saltos que se disputó, en abril de este año, en Estados Unidos. El gijonés, Pablo Carreño, se enfrentó a Rafal Nadal, en los cuartos de final del último Roland Garros, está clasificado en la 15º posi­ción de la ATP, y es, probablemente, el mejor deportista astu­riano de todos los tiempos. Y hoy, el riosellano Walter Bouzán, el ‘Messi’ de las piraguas, intentará revalidar, por octava vez, su condición de campeón -en K-2- del Descenso del Sella. Sin embargo, el deporte cuenta muy poco, para un gobierno que ha mutilado -incluso- la dirección general de Deportes, cuyas funciones, y quehaceres, se desconocen.

Ángel Nieto, ‘in memoriam’

El destino ha sido muy cruel con Ángel Nieto. El trece veces campeón del mundo. El pequeño gran hombre que desafia­ba, en las curvas, a las leyes de la gravedad; no ha podido so­brevivir a un fatídico accidente cuando pilotaba un quad, que viene a ser como un tractor pero en pequeño, o como un trici­clo en grande y con ruedas gordas. La muerte, a veces, así se las gasta. Puestos a hablar de deporte y de reconocimientos, ya va siendo hora de que los jurados que conceden el Premio Princesa de los Deportes, premien y reconozcan a los pilotos españoles que llevan quince años gloriosos, y subiendo a lo más alto del cajón. Desde 1990 (Sito Pons), y ya han pasado 27 años, el motociclismo sigue siendo ‘ignorado’ por quienes tienen la potestad de conceder el galardón de los Deportes. Por mucho menos, y sin haber ganado aún su primer título mundial, el ilustre jurado otorgó -en 2005- el Príncipe de los Deportes al piloto Fernando Alonso. Ahora, sería de justicia otorgar, ‘in memoriam’, el Premio Princesa de los Deportes, al gran Ángel Nieto.

Rodolfo Cachero en Beverly Hills

El empresario minero, Rodolfo Cachero, vuelve a estar en busqueda y captura, para ingresar en prisión, por un delito de fraude fiscal. Cachero, de vocación emprendedora, y con ac­tividades en distintos sectores (minería, construcción, limpie­za de aviones, alquiler de helicópteros, medios de comunica­ción…), es reincidente en su temeraria conducta empresarial que ya le llevó a estar entre rejas. Cachero se ha vuelto a dar a la fuga, y esta vez no está ni en Marbella, ni en Estepona, en su perfil de WhatsApp, desde hace unos días, luce moreno en una urbanización de Los Ángeles, que está al alcance de muy pocos bolsillos. Cachero, ha ‘volado’, como ya hiciera Alberto González, otro trampas del fútbol y de los ladrillos.

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