21:38. VIERNES 20 DE OCTUBRE DE 2017

El 155 de la Constitución es letal

Opinión
7 octubre, 2017
ALEJANDRO SUÁREZ

Letal quiere decir que causará muertos, pero esta palabra es tan desagradable que no la quería poner en el título. Tenemos que ser conscientes de las decisiones que tomamos como Estado y como sociedad. Llevamos mucho tiempo sin querer ver las consecuencias de nuestra despreocupación por lo que pasaba en Cataluña, por nuestra ingenuidad artificial con la que nos hemos protegido, por nuestra falta de responsabilidad al permitir un gobierno cuyos dos máximos exponentes, Presidente y Vicepresidenta, no creen en la política. Quizás porque nunca serían capaces intelectualmente de comprenderla o por desprecio vanidoso hacia todo y todos, pues es lo único que destila Soraya cuando habla, ahora ya con un rictus de frustración por su evidente fracaso, no lo sé. Si no nos preocuparon las consecuencias de esto, qué vamos a decir de las causas. Cuando un periodista, Gabilondo, ha sido el que mejores análisis políticos ha realizado sobre la situación es que ni la vieja ni la auto denominada nueva política han estado a la altura de España y de su gente. Se cacareó el fin del régimen del 78, pero puede que implote ante la hegemonía, principalmente, de la derecha corrupta catalana que finalmente decidirá sobre el ‘procés’.

Coincido con la psicoanalítica afirmación de una vicepresidenta dominada ya únicamente por sus propios demonios: aquí no ha habido referéndum. Hay una insurrección civil que protagonizan las generaciones más jóvenes, principalmente, pero que impregna a toda la sociedad catalana. Esta gente se ha ido ya del proyecto colectivo español. La soberbia de Soraya, que es la que surge del reconocimiento inconsciente de la propia incompetencia, lo sabe. El Presidente aún piensa que el mundo discurre bajo el tempo lento de los casinos de la Vetusta de Clarín y como “ser” estúpidamente ucrónico se esconde de su responsabilidad, de su gobierno, de su partido y de su país, incluso de Europa.

La aplicación del 155 sólo se impondrá mediante la violencia militar dirigida a una sociedad movilizada, pero desarmada, joven y, en parte, muy fanatizada. Violencia militar significa muertos. No es una enormidad decir esto, ojalá no lo veamos. No soy independentista, condeno y maldigo el independentismo por ser un retroceso histórico pero me situaré al lado de aquellos cuyas ideas aborrezco y cuyas formas temo y desprecio, de aquellos cuyo comportamiento no soporto y me parece estúpido y peligroso; me situaré en su defensa a pesar de su peligrosa frivolidad si hay violencia militar contra ellos y ellas. Si hemos permitido que se produzca esta insensatez de insurrección civil culpémonos a nosotros: el 155 está repleto de sangre.

Sólo la inteligencia -de la que carece en absoluto la política española, mezcla de una suerte de operación triunfo con sus peculiares Chenoas y Bisbales, franquismo intelectual y la insoportable levedad del ser analítico- nos sacará de este grave problema. Será lento y nada será igual, pero si el Gobierno decide disparar, gentes como yo estaremos frente a ellos, en una barricada que nos produce indignación en unos tiempos en los que has de defender aquello en lo que nunca habrás de creer.

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