09:47. MIéRCOLES 08 DE ABRIL DE 2020

10 elecciones y 10.000 votos menos

Oviedo
23 octubre, 2017
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

Wenceslao López logró 29.324 votos para el PSOE en 1979. 36 años, diez elecciones y cuatro candidatos después, los socialistas están en mínimos históricos, y aún no tienen candidato

Dentro de un mes, los socialistas carbayones elegirán a su próximo secretario general, un primer paso hacia las elecciones de 2019. Y el PSOE ovetense necesita urgentemente un candidato. Aunque Wenceslao López sostiene el bastón de mando en el Ayuntamiento, es alcalde de rebote, y por obra y gracia de Somos Oviedo, que le prestó sus votos para desalojar al PP de Las Consistoriales. El PSOE está en mínimos históricos, con 19.385 votos (la mitad del mejor registro de Antonio Masip, 40.809) y con solo 5 concejales en un Pleno con 27 ediles. Los socialistas no ganan unas elecciones municipales desde 1987, y encadenan siete derrotas consecutivas. En las dos últimas legislaturas, ni siquiera son el segundo partido del Ayuntamiento. Foro Asturias primero, y Somos Oviedo, después, les superaron en votos y concejales.

Wenceslao López es principio y final de las candidaturas socialistas en Oviedo. El actual regidor, fue candidato en 1979, en las primeras elecciones democráticas al Ayuntamiento. El entonces trabajador de IBM y profesor de la Universidad, logró 29.324 votos (el 38,7%) y 11 concejales, solo uno menos que la UCD con Luis Riera Posada. En1983, cuando PSOE estaba muy cerca de la alcaldía, la dirección del partido decidió que López no era el candidato adecuado, e impulsó la candidatura de Antonio Masip, un abogado con ‘pedigree’ (hijo de alcalde, representante del Oviedo burgués…). En enero de 1983, Masip ganó las primarias de la AMSO (por 83 votos) y en mayo irrumpió en la alcaldía con el mejor resultado histórico del PSOE en la capital asturiana: 13 concejales y el 44,7% de las papeletas (40.728). Cuatro años después, repitió victoria con otro record (40.809 votos). Con Masip en el consistorio, el PSOE tocó techo, pero también empezó su declive. En 1991, el veterano político cayó ante un imparable Gabino de Lorenzo, aunque retuvo 30.634 votos y 10 concejales, aún sin el apoyo de la FSA, que nunca ha respaldado a sus candidatos en Oviedo. A los pocos meses, Masip dimitió, dejando su sillón a Avelino Martínez. Con Antonio Masip fuera de juego, comenzó la larga travesía por el desierto socialista.

Mientras Gabino de Lorenzo afianzaba su primera mayoría absoluta, el PSOE designó a Álvaro Cuesta como candidato. Militante ‘pata negra’ desde los 70, abogado y diputado por Asturias en el Congreso, Cuesta no pudo hacer frente al ‘rodillo’ del PP, que le sacó 39 puntos de ventaja. Cuesta consiguió 24.783 votos (el 20,97%) y solo 6 concejales. Durante cuatro años, compaginó la oposición con el escaño en Madrid, y aunque volvió a presentarse a las primarias a la alcaldía (a las que también se presentó Wenceslao López), las perdió ante el nuevo ‘fichaje’ del partido, Leopoldo Tolivar Alas. El candidato ganador no podía tener un mejor currículum (catedrático de Derecho, bisnieto de Clarín, nieto del rector Leopoldo Alas e hijo del médico José Ramón Tolivar), pero sabía que no podía derrotar a Gabino de Lorenzo. “Es presentarse para perder”, aseguró al aceptar la candidatura. Y perdió, pero con mejores resultados. En su primera intentona (1999) remontó los pobres resultados socialistas (10 concejales, 38.955 votos). Cuatro años después, perdió 2 concejales y casi 7.000 votos. El acoso del gabinismo, y los seguimientos de la ‘camarilla’ del alcalde, le pasaron factura, al igual que los líos en la AMSO (donde tuvo que enfrentarse a Eugenio Prieto, ex presidente del Real Oviedo), la injerencia de la FSA a la hora de preparar las listas electorales, y sus enfrentamientos con Antonio Masip, entonces secretario general de la AMSO. Tras su segunda derrota, Leopoldo Tolivar tiró la toalla, y Jorge Fernández Bustillo, ex consejero de Cultura y ‘número dos’ de la candidatura, asumió la portavocía durante cuatro largos años.

En las elecciones de 2007, el PSOE planeó un golpe de efecto. Ante la veteranía de Gabino de Lorenzo, la frescura de una mujer. El sanedrín de la FSA (Javier Fernández, y Jesús Gutiérrez, con el beneplácito de Alfredo Carreño) impuso a Paloma Sainz, una desconocida funcionaria del Principado, como candidata. A dedo. La supresión de las primarias costó broncas y expulsiones en la AMSO, pero los resultados fueron razonablemente buenos. 34.331 votos y 9 concejales. Durante cuatro años, Paloma Sainz erosionó el gabinismo, que ya había entrado en su ocaso. Sainz, la primera mujer candidata a la alcaldía, rozó el bastón de mando en 2011, aunque perdió concejales 2 concejales y 10.445 votos. En aquellas elecciones, la irrupción de Foro Asturias partió en dos el voto del centro derecha, y abrió la puerta a un pacto a tres bandas, PSOE-Foro-IU. Francisco Álvarez-Cascos dio su plácet al acuerdo ‘anti Gabino’, que también contaba con la aprobación de Roberto Sánchez Ramos. Sin embargo, cuando Paloma Sainz expuso la maniobra a Javier Fernández, su secretario general, obtuvo una radical negativa. La FSA negó el ‘desalojo’ de Gabino, y Paloma Sainz dimitió. Alfredo Carreño ocupó su lugar, y obedeció sin rechistar al partido, dejando una frase para la historia de Las Consistoriales. Cuando IU le volvió a ofrecer sus votos, respondió “¿cómo voy a presentar la candidatura, y si de repente salgo alcalde?”. El partido antes que el gobierno. Entonces, Wenceslao López regresó a escena. En 2012, arrebató la secretaría general de la AMSO a un ‘quemado’ Carreño, por solo 4 votos (237 a 233). Y en 2014, fue elegido candidato, tras apear a Antonio Masip de la carrera (no logró los avales necesarios), y de superar al abogado y empleado de la Administración, Jorge García Monsalve en la votación final (316 a 204). Los resultados electorales de Wenceslao López fueron un rotundo fracaso (5 concejales y 19.385 votos), pero la fragmentación del Pleno, y la irrupción de Somos Oviedo, dio un repentino vuelco a la situación. Somos (e IU) entregaron sus votos a López, convirtiendo el batacazo en una dulce derrota, que fue el inicio del tripartito. Dos años después, el socialismo carbayón sigue en busca de un candidato ganador.

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