19:36. LUNES 30 DE MARZO DE 2020

WILLIAM KENTRIDGE- La creación artística como denuncia social

Opinión
23 octubre, 2017
ARANCHA OSORO

Nos sorprende y nos agrada que el artista sudafricano, William Kentridge (Johanes­burgo, 1955), sea el elegido como Premio Princesa de Asturias de las Artes de 2017, un artista desconocido en España y poco frecuente en nuestros museos (exhibió en el MACBA de Barcelona en 1999 y en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga en 2012) pero bien conocido en el resto de Eu­ropa, América, y África.

Entonces, ¿Qué tiene William Kentridge de especial pa­ra ser merecedor del Premio Princesa de las Artes, una ca­tegoría en la que caben todas las disciplinas artísticas?

Por varias razones: la primera y más obvia, es por ser un artista ético, tenaz y comprometido.

Artista que a pesar de que evoca cuestiones que carac­terizan la condición humana en general, tiene una obra que está profundamente influenciada por la historia social de Sudáfrica, su país de origen, un país marcado por la divi­sión racial y las leyes del apartheid (aunque sus piezas no muestren directamente el apartheid, sino que comunican su mensaje a través de la metáfora).

La segunda es, sin duda, por su versatilidad e inteligen­cia creativa. Artista más que multidisciplinar, creador meti­culoso y profundo, que ha utilizado el dibujo, siguiendo la mejor tradición, como principal instrumento de expresión artística, a través no solo de las obras sobre papel, el collage, el grabado y la escultura, sino también del videoarte, las pe­lículas animadas, las instalaciones y la escenografía, tanto en teatro como en ópera. Y que maneja su versatilidad con un intelecto brillante, siendo la clave de su producción la importancia otorgada al proceso creativo y la interrelación que existe entre los diferentes medios que utiliza.

Y la tercera razón y que tanto echamos de menos en las obras de los artistas españoles, es que la creación artís­tica no solo es una buena manera de hacer denuncia social es algo necesario y en este caso, constituye un legado muy preciado. “Lo interesante es trabajar con la realidad social que tienes alrededor. Hay que salir fuera del estudio y bu­cear en la sociedad, hacerte parte de todo eso que te rodea, comprender la realidad”.

Y Kentridge comprende esa realidad como nadie (en­tendiendo el mundo como un proceso) y la transmite de una manera en la que es imposible no sentir. Algo detonan en lo más profundo del alma esas imágenes llenas de vida y dolor. La memoria se desacomoda. Se despierta. Sean sus dibujos, sus películas animadas, sus obras de teatro o sus esculturas… su necesidad de decir queda expuesta y nos hace cómplices a sus observadores.

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