21:45. LUNES 20 DE NOVIEMBRE DE 2017

“La historia del Oviedo está llena de oscuros personajes”

Entrevistas
3 noviembre, 2017

El catedrático, Álvaro Ruiz de la Peña, salda cuentas con la histo­ria reciente del Real Oviedo en su libro ‘Calvario y resurrección’, donde relata la épica y exitosa ampliación de capital (2012), la difícil etapa de Toni Fidalgo en la presidencia (julio 2012-julio de 2013), el desembarco del Grupo Carso y la ‘operación’ que llevó a Jorge Menéndez Vallina a dirigir el club.

.-Su libro está provocando sarpu­llidos en el oviedismo…

Soy ajeno a las críticas, no me im­portan lo más mínimo.

.-Ningún dirigente del Real Oviedo acudió a la presentación.

Cursamos invitaciones a todo el mundo, incluyendo el club. Es significativo que nadie fuese a la presentación.

.-Celso González no tiene un papel relevante en su libro. Sin embargo, se merece un capítulo aparte que aún está por escribir.

En mi libro hago referencia al pe­riodo 2012-2013. En mi opinión, toda la trama empieza una déca­da antes, tras la marcha de Euge­nio Prieto. Entonces, Celso ya era el principal accionista.

.-Y siguió manejando el club.

Es uno de los protagonistas de la historia que se remonta a 2003, cuando Gabino de Lorenzo creó el ‘engendro’ del Oviedo ACF e intentó dinamitar los restos del Real Oviedo para tener el control absoluto desde el Ayuntamiento.

.-¿Cree que Alberto González -y el constructor Saturnino Sán­chez- fue el ‘tonto útil’ de Celso González?

No lo puedo asegurar, no tengo datos para confirmarlo, pero Cel­so utilizó a varias personas, inclu­yendo a Manuel Lafuente. Alber­to demostró ser un delincuente.

.-Manolo Lafuente pasará a la historia como el primer salvador del oviedismo, pero su irrupción también fue una farsa. Actuó co­mo testaferro de Celso, y acabó pagando las deudas que no son suyas.

Manolo defendió a un Real Oviedo herido, con espíritu nu­mantino, ante los despiadados ataques que recibía desde el Ayuntamiento y de las personas reclutadas por Gabino de Loren­zo para hundir el club. Nunca lle­gué a comprender el préstamo o la venta simbólica de las accio­nes de Celso a Manolo, ni que después negara tal acuerdo.

.-Para usted, Toni Fidalgo fue el único presidente honrado y ejemplar de la historia reciente del club.

Sí, puso orden en el Real Oviedo, junto a un equipo de consejeros jóvenes y con muchas ganas de trabajar. Es un hombre con un gran conocimiento profesional del mundo del fútbol, y se ganó la confianza de los mexicanos. De no ser por él, posiblemente no ha­brían entrado en el club.

.-Por entonces, empezaron las traiciones y las conspiraciones en torno al Oviedo.

Vanidad, codicia, traición, inde­cencia… Hubo de todo. Fidalgo, y el consejo, tenían que desmentir continuamente las falsas noticias que llegaban a México desde el ‘contraconsejo’, los personajes que ya habían iniciado su asedio al presidente y a su equipo, para ocupar su posición.

.-En su libro, no desvela quién pu­so a los pies de los caballos a Pe­dro Zuazua.

Sé, como muchos otros, quién grabó aquella conversación pri­vada, para enviársela a Arturo Elías con las peores intenciones. Pero me recomendaron no citar su nombre.

.-¿Qué opinión le merece Jorge Menéndez Vallina?

Vallina aseguró que no quería ser consejero, ni presidente, cuando toda la operación para descabal­gar a Toni ya estaba en marcha. Llegó a la presidencia con malas artes, y no merece mi confianza.

.-¿Y Joaquín del Olmo?

Es el cónsul del Grupo Carso, pe­ro nadie sabe qué funciones tie­ne. ¿Ficha jugadores? ¿Fiscaliza las cuentas? ¿Controla al presi­dente? Nadie le ha preguntado, cara a cara, qué hace aquí. Solo sabemos que ha desmantelado el Requexón y cesado a entrenado­res. Es un personaje que no cae bien a nadie.

.-También censura el papel del comentarista deportivo Marcos López.

Es un personaje grotesco y clave en la operación para hacer presi­dente a Vallina.

.-Llegó a presentarse como el ‘hombre de Carso’ en España…

En algunos círculos se arrogó ese papel, supongo que por vanidad. Hubo un tiempo en el que, proba­blemente, quiso ser consejero, pe­ro comprendió que es un puesto muy complicado.

.-El Real Oviedo sigue siendo un club donde los sucesivos presi­dentes son nombrados a dedo.

Es la consecuencia de la imposi­ción de las Sociedades Anónimas Deportivas. Solo unos pocos clu­bes siguen realmente en manos de los socios.

.-Carso está saneando las cuen­tas del club, pero al mismo tiem­po oculta los números. Nadie sa­be, salvo Vallina y dos más, cuán­to dinero se le debe aún a Celso González.

Son los accionistas, en las jun­tas, quienes deben exigir la total transparencia. No debería haber secretos.

.-¿Cómo valora la gestión de Carso?

Ya lo dijo Fernando Hierro al final de la temporada pasada, cuando aseguró que asumía responsabili­dades que no le correspondían. El Oviedo es un caos. Hay descoor­dinación deportiva, jurídica y ad­ministrativa. No hay un criterio claro a la hora de fichar (uno de los nuevos fichajes llegó a Oviedo con el único aval de 4 o 5 videos), y la cantera sigue completamen­te ignorada.

.-Dicen que lleva años sin pisar el Carlos Tartiere…

Es falso. El año pasado fui a 5 o 7 partidos. No voy porque es un campo frío e incómodo. Pero na­die puede acusarme de no ser oviedista.

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