13:18. VIERNES 15 DE DICIEMBRE DE 2017

Lastre y rémora

Editorial
10 noviembre, 2017

A Javier Fernández le quedan aún dieciocho meses al frente del gobierno regional. En mayo de 2019, se celebrarán elecciones au­tonómicas, y hasta entonces Asturias se­guirá vegetando y condenada a padecer otro año y medio de abstinencia y holgazanería política. El jefe del ejecutivo regional es, el único presidente au­tonómico de todo el país que, pleno tras pleno, recibe re­proches por su poca voluntad para ejercer el trabajo que le encomendaron los asturianos que le votaron. En plata, es el único presidente autonómico que es tildado de “va­go” sin ningún sonrojo por su parte, o al menos propó­sito de enmienda para cumplir con mayor diligencia sus quehaceres públicos. Además de subirse los sueldos, en lo único que se ponen de acuerdo sus señorías, es en ca­lificar de “holgazán” a nuestro sesteante, incompetente, e impertérrito presidente. Y así ha quedado de manifies­to, en las tres sesiones que se han celebrado con motivo del debate sobre el estado de la región.

El debate, convertido en un examen sobre la estéril ges­tión de Javier Fernández y de su ‘gobiernín’, ha tenido efectos de moción de censura y es un anticipo de la llu­via de enmiendas totalidad que están al caer y que obli­garan al gobierno a retirar su proyecto presupuestario. Asturias va directa a una nueva prorroga presupuesta­ria, que sería la segunda en el haber de Javier Fernán­dez. Con todo lo que supone repetir o prorrogar las vie­jos presupuestos, es un mal menor teniendo en cuenta la esclerosis múltiple que tiene a la comunidad en un estado comatoso. En cinco años y medio, Javier Fernández no solo, no ha enderezado el rumbo de Asturias, tampoco ha puesto los cimientos que son necesarios para empe­zar a corregir los problemas estructurales de una comu­nidad lastrada por el envejecimiento de su población y el letal crecimiento vegetativo. Una comunidad donde los fallecimientos siguen superando a los nacimientos, está condenada a la despoblación y a un porvenir muy poco halagüeño. Desde luego, la situación de Asturias es compleja y requiere de tiempo, pero Javier Fernán­dez no ha hecho absolutamente nada para comenzar a frenar la ‘desertización’ de Asturias en todos los niveles: población, industria, campo, mar… El PSOE gobernante lo sigue fiando todo a la costosa e improductiva concer­tación social, un cebadero de dinero destinado a conten­tar a la patronal y a los sindicatos, que desde hace años mantienen un silencio cómplice que ampara y protege al ejecutivo socialista. En paralelo, las llamadas políticas sociales, siempre necesarias, se han convertido en cos­tosas políticas paliativas, ya que no están acompañadas de planes que verdaderamente incentiven y generen em­pleo. Dinero, y más dinero, con cargo a los contribuyen­tes y a fondo perdido.

Si Javier Fernández es un lastre y una rémora para Astu­rias y los asturianos, la oposición también tiene su parte alícuota de responsabilidad por indultar, año tras año, a un político manifiestamente inútil. Resulta muy signifi­cativo, que la Llingua Asturiana, lo que siempre fue, y es, el bable, siga siendo una de las principales preocu­paciones de sus señorías, y motivo de confrontación en una cámara regional, que hace ya tiempo que se olvidó de implantar el bilingüismo en las primeras etapas esco­lares, amén de otros muchos asuntos, que son capitales para el progreso y bienestar de Asturias.

El bosque del tripartito

El Ayuntamiento de Oviedo acaba de anunciar un es­pectacular proyecto urbano que transformará la entra­da norte de la ciudad. La idea es buena, y con algún ma­tiz, hay que aplaudir el planteamiento urbanístico que proponen los dos jóvenes arquitectos que han ganado el concurso de ideas, convocado por el Ayuntamiento, para el llamado ‘bulevar de Santullano’. Aún así, y teniendo en cuenta los antecedentes que arrastra la capital asturiana en cuanto a proyectos fallidos -la parcela de El Vasco lle­va quince años, con sucesivos proyectos, pero sin levan­tar cabeza-, hay que poner -por ahora- en ‘cuarentena’, el bosque y el lago del tripartito.

No es la primera vez que el Ayuntamiento anuncia pro­yectos de calado para proteger el templo de Santullano, y que al final siempre acaban en la papelera. En 2007, Vi­cente Álvarez Areces, por entonces presidente del Prin­cipado, anunció el soterramiento del tráfico y una red de túneles por debajo de la glorieta de la Cruz Roja. Pero no fue más que un simple señuelo electoral. Gabino de Lorenzo, hizo lo propio, y en varias ocasiones, siempre al ‘calor’ de las elecciones municipales, anunció en 1999, 2003 y 2007, una gran losa y el soterramiento del tráfico, para proteger Santullano, creando una gran zona verde que uniría ambos lados de la autovía. Pero de la célebres ‘losas’ de Gabino, al igual que de los ‘spas’, nunca se supo más. Ahora, es el tripartito quién propone una solución para el ‘bulevar de Santullano’. Y habrá que ver si es ca­paz de poner en marcha tan ambicioso y espectacular proyecto. Por lo pronto, el equipo de gobierno acumu­la muchos deberes pendientes, cuando ha cumplido ya dos años y medio al frente del Ayuntamiento. Además de los problemas heredados, no ha solucionado sus pro­pias propuestas, planteamientos e inversiones, como el Museo de la Cerámica en Faro, o la simple colocación de la planchas de acero (¿escultura?) de Fernando Alba, que De Lorenzo retiró de Ventanielles allá por 1999. Además, tampoco hay noticias de las peatonalizaciones, en torno al Campo San Francisco, que el equipo de gobierno plan­teó a finales del año pasado. Y ayer mismo, la Platafor­ma SOS Viejo Hospital, le pidió cuentas al alcalde por el centro social -provisional- de El Cristo, que como otros muchos proyectos municipales, cuenta con una partida presupuestaria (200.000 euros) que sigue sin ejecutar.

A diferencia de anteriores anuncios electorales, el Ayun­tamiento de Oviedo cuenta con financiación para desa­rrollar el proyecto que propone. La Unión Europea apor­tará 10,3 millones al ‘Plan Conectando Oviedo’, y unos 6,9 millones serán destinados al ‘bosque y lago’ del tri­partito (en 1998 Gabino de Lorenzo anunció un lago con embarcadero y club náutico en La Manjoya). Dinero y recursos, esta vez, hay. Ahora es necesario que el equipo de gobierno se ponga manos a la obra, para desarrollar un espectacular proyecto urbanístico que transformará la entrada norte de la ciudad, y que acelere las inversio­nes para evitar que el bosque quede en el olvido o en un sueño de una noche otoñal. Además, es necesario que el tripartito acorte plazos y establezca un calendario de actuaciones, ya que el jueves aventuró en seis años el de­sarrollo de tan magnifico y necesario proyecto.

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