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Bodas de oro de Miguel Linares

Deportes
10 diciembre, 2017

Miguel Linares Cólera está a solo un gol de alcanzar la cifra ‘oficial’ de los 50 tantos vestido de azul, aunque en realidad, llegó al me­dio centenar de goles, el pasado sábado, ante el Lorca. En las es­tadísticas de la Liga, Linares figu­ra con 49 tantos porque el árbitro del partido Real Oviedo-Celta B de la temporada 2014/15, le ‘robó’ un gol, concediéndoselo a Josep Señé. En 117 partidos con el Real Oviedo, el delantero de Fuentes del Ebro ha marcado 30 goles en Segunda B, 18 en Segunda, y 2 más en Copa del Rey. Forma par­te ya del ‘top 15’ de los goleadores históricos del club carbayón, jun­to a Gallart, Lalo, Antón, Carlos, Galán, Cervero o Lángara.

Linares, que a principio de temporada parecía condenado a ser el tercer o cuarto delante­ro de Juan Antonio Anquela, es­tá aprovechando la oportunidad que le brindó la lesión de Toché. Ya suma 4 goles en 5 partidos, y se en­cuentra a solo un tanto de los máximos go­leadores del equipo, Toché y Saúl Berjón (5 cada uno). Aun­que es el jugador más veterano del vestuario (35 años), y el único superviviente de la plantilla que logró el ascenso a Segunda, Li­nares sigue vaciándose en cada partido, como si fuera el último.

Además, ha destapado una nueva faceta goleadora: el re­mate de cabeza. Contra el Lugo y el Numancia, anotó a la salida de un córner. En Albacete, con 1-1 en el marcador, estrelló un ba­lón en la escuadra, también de un testarazo. Y el pasado sábado, se lanzó cuerpo a tierra para rema­tar en línea de gol el centro de Saúl Berjón, rechazado por el palo. Otro gol de cabeza, y van 3. Los mismos que en las 2 tem­poradas anteriores. Linares es un rematador con olfato, que no des­taca por su altura (1,81), aunque tiene llegada y con los años ha aprendido a estar en el momen­to justo y en el lugar adecuado. Miguel Linares se ha convertido en un alumno aventajado de las lecciones a balón parado que im­parte Anquela, demostrando que su sitio no está en la banda -don­de le colocaba Hierro-, sino en el centro del ataque. Aunque los palos se han cruzado en su camino (3 balones estrella­dos al poste), el delante­ro maño mantiene la puntería y sigue siendo letal en el mano a mano, como demos­tró ante el portero del Valladolid. Con la confian­za por las nu­bes, tras recuperar sus mejores sensaciones ves­tido de azul, Miguel Linares vuelve a ser el ‘killer’ del Real Oviedo, y aún le queda fuelle para rato, tras celebrar sus bodas de oro con el gol.

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