14:53. DOMINGO 21 DE OCTUBRE DE 2018

“En Oviedo vivió un nazi de las SS”

Entrevistas
18 diciembre, 2017
ALEJANDRO CAICOYA

Abogado de profesión, y escritor por vocación, el ovetense Iván de Santiago ya ha publicado seis li­bros, y comienza a gestar su sép­tima novela. Alumno brillante (ma­trícula de honor en los Dominicos, y Premio Extraordinario de Bachi­ller), letrado en ejercicio desde hace 22 años, profesor de la Universidad de Oviedo, perito calígrafo, conce­jal del PP entre 2007 y 2011, ‘multi­nacional’ en lenguas (habla 3 idio­mas, además del español), y padre por partida doble, Iván de Santiago es un todoterreno que también cul­tiva los relatos, la novela y artículos de opinión.

.-¿Cómo se gestó ‘Allá dónde estés’?

Quería escribir un libro sobre el ro­bo de arte que cometieron los nazis. Me interesa la pintura, y por casua­lidad leí que una obra robada por los nazis, ‘Mujer dormida con jarrón negro’, de Gergely Barki, fue identi­ficada y localizada en 2014, tras for­mar parte del atrezzo de la película ‘Stuart Little’. Ahí empezó todo.

.-Aún hoy, 70 años después, siguen apareciendo cuadros perdidos y robados.

Se estima que hay unas 70.000 obras perdidas, destruidas o ro­badas. Muchas están en manos de coleccionistas privados. Durante la Segunda Guerra Mundial se pro­dujo el mayor expolio de arte de la historia.

.-¿Es posible devolver las piezas a sus legítimos herederos?

Un museo de arte suizo expone actualmente una selección de ‘arte degenerado’ (así llamaban los nazis a las obras de los judíos), pertene­ciente a la colección de 1.500 cua­dros hallada en la casa de Cornelius Gurlitt hace cinco años. Era hijo de uno de los marchantes de Hitler, y traficante de arte. De todas ellas, so­lo se han devuelto 4 o 5.

.-¿Y si no aparecen los herederos de las obras de arte?

Se han subastado obras robadas en Christie’s o Sotherby’s. Es un episo­dio de la Segunda Guerra Mundial casi olvidado, y muy poco investigado.

.-¿Cómo conecta el masivo robo de arte perpetrado por los nazis, con Asturias, siempre presente en sus novelas?

A través de un personaje real, aun­que novelesco. Me inspiré en Elko Patist, un oficial nazi miembro de las SS, que desertó en los últimos días del Reich, y después de reco­rrer Europa a pie, llegó a Oviedo en 1950. Vivió aquí hasta su muer­te en 2001.

.-¿Era un criminal de guerra?

Posiblemente. Evitó las órdenes de extradición durante 27 años por la ejecución de judíos. Abrió una aca­demia de alemán, visitaba frecuen­temente Ribadesella, y se integró en la sociedad. Pero todos en Ovie­do sabían quién era el nazi que es­canciaba sidra. Aunque, que yo se­pa, nunca tuvo nada que ver con el robo de arte.

.-¿Qué tienen que ver los nazis con ETA, también presente en su novela?

El dinero. Son dos formas de terror extremo, y contrapuesto, pero al fi­nal les une el dinero.

.-Nunca se ha cifrado el coste del ‘impuesto revolucionario’.

Hoy sabemos que cada día se mar­chan 40 o 50 empresas de Catalu­ña. Pero entonces nadie nos con­taba cuántas empresas y familias huían del País Vasco para no pagar el chantaje de ETA, o porque se les había acabado el dinero y no podían seguir pagando a sus cobradores. Conocemos los muertos físicos, pe­ro no los muertos ‘civiles’.

.-Y no había alternativa.

O pagabas, o te mataban. Esa gen­te no negociaba ni amenazaba. No les hacía falta.

.-¿Cree que sigue existiendo miedo a hablar de aquella etapa?

Es posible. En el País Vasco se vivió una auténtica Guerra Civil. Padres contra hijos, hermanos contra her­manos… Las familias que se mar­charon no quisieron volver porque les habían echado de su tierra. Otros pagaron y prefieren callar. A ETA no le importaba si el dinero venía del trabajo honrado de los empresa­rios, o del tráfico de obras de arte.

.-Cada cuadro que aparece en la no­vela, ¿es auténtico?

Si. Todos los cuadros citados están perdidos. La labor de documenta­ción fue lenta y terrible. Picasso, De­gas, Monet, Manet, Touluse-Lautrec, los maestros holandeses… Cada re­ferencia y dato es 100% real.

.-¿Es un escritor metódico?¿Se im­pone una rutina?

Soy un escritor nocturno. Me encie­rro a partir de las 10 o las 11 de la noche, y trabajo hasta las 2 o las 3 de la mañana. Es la única forma de combinar trabajo y pasión. La abo­gacía me da de comer.

.-¿Traslada su experiencia como abogado, y perito calígrafo, a sus novelas?

Algunos episodios están inspira­dos en experiencias personales, pero creo que el género de la nove­la policíaca está muy trillado. Hay muchas, y muy buenas novelas de policías, fiscales, jueces, abogados y psiquiatras. Por eso prefería escribir sobre el arte robado por los nazis, vinculándolo a ETA y a Asturias.

.-Sus libros también son una guía gastronómica y turística de Oviedo y el Principado.

En mis novelas describo lugares que conozco, y ojalá sirvan de re­ferencia a algún visitante. Si mis personajes tienen que comer, me­jor que sean angulas de San Juan de la Arena, que un simple cachopo. La gastronomía, como el arte, tam­bién es cultura.

.-La situación de Cataluña da para muchas novelas.

Es un momento histórico, como el 23-F. Un referéndum ilegal, medio gobierno en la cárcel, el presiden­te huido en Bélgica… Una trama perfecta.

.-Oviedo siempre ha tenido buena temática para ser novelada…

Oviedo sigue sesteando. Asturias no importa nada en Madrid, y en nues­tra ciudad nadie se subleva, como en tiempos de La Regenta. Tenemos los mismos baches, las mismas pin­tadas, los mismos problemas…

.-Usted sí se subleva, a través de sus artículos en prensa.

La crítica siempre es saludable. Los políticos discuten y nos en­tretienen con broncas pero ¿qué cambian?¿Qué arreglan? Oviedo se proyecta al mundo un día al año, en la entrega de los Premios Prín­cipe. Durante los otros 364 días no existimos.

.-¿No piensa volver a la política?

No. Estoy más tranquilo entre libros que entre políticos. A veces, las tra­mas de las novelas parecen más reales que los debates políticos. Y es posible que lo sean.

.-¿De quién es la culpa?

De los dirigentes. Hoy día hasta es­tá mal visto ser concejal o tener res­ponsabilidad en un partido. Yo quie­ro a alguien que aporte soluciones, un profesional. Nadie duda de un médico, un arquitecto o un fonta­nero. Me gustaría que tuvierámos profesionales políticos, no un pro­fesional de la política. Son cosas di­ferentes. Como los presos políticos y los políticos presos.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter