23:58. VIERNES 22 DE JUNIO DE 2018

Los últimos mineros

2018: Las Claves del Año
8 enero, 2018
Ser minero, hace ya tiempo, que es un oficio en extinción. En Asturias, al igual que en Palencia, o León, las minas tienen los días contados. La cuenta atrás sigue adelante y no se detiene. Las últimas minas asturianas cerrarán dentro de 359 días, el 31 de diciembre de 2018, poniendo punto final a una historia centenaria. La ‘decisión 787’ (tomada por el Consejo de la UE en diciembre de 2010) es la sentencia de muerte para el sector minero. Y no habrá indulto. Todos los pozos serán desmantelados antes de que acabe el nuevo año, a menos que devuelvan las ayudas públicas que han recibido desde 2011.
En Asturias, Hunosa mantiene abiertos tres pozos: el Aller, el Carrio y el Nicolasa. De sus entrañas salen cada año 400.000 toneladas de carbón, la mayoría con destino a la central térmica de La Pereda. La hullera pública tiene 1.150 empleados (solo unos 800 son mineros), pero cuando acabe el año, quedarán menos de un millar, tras las prejubilaciones programadas para 2018. La condena al carbón también alcanzará a los trabajadores de las subcontratas de Hunosa, entre 300 y 400 personas. Salvo milagro, se irán al paro. Y la situación en las tres empresas privadas, con medio millar de empleados, es aún peor. Uminsa y la Minera Asturleonesa están en concurso de acreedores, y la mina de Carbonar, en Cangas del Narcea, no puede sobrevivir sin ayudas públicas.
La reconversión de las comarcas mineras fue solo una utopía y un colosal despilfarro de los Fondos Mineros. En 12 meses no podrá resolverse un problema que sigue latiendo y que ha ido a más durante los últimos quince años. Hunosa tiene en marcha algunos proyectos vinculados a la energía (geotermia, biomasa…) pero las energías alternativas aún están muy verdes. En España se queman cada año 22 millones de toneladas de carbón (solo 2 millones de producción autóctona), y algunos meses, cuando escasea el viento o la lluvia, las centrales térmicas aportan el 21% de la energía consumida en nuestro país. Sin embargo, apostar por el carbón no es ‘políticamente correcto’. Los mismos partidos que defienden la minería en Asturias, votan en contra de las subvenciones a las térmicas en el Congreso. Fuera de Asturias no hay con quién negociar, y la UE no dará marcha atrás a la sentencia que ha dictado. El sector minero se muere hace tiempo, y su fin ya es irreversible. Una muerte vegetativa que, antes de que finalice el año, acabará con las últimas minas y mineros asturianos.

Ser minero, hace ya tiempo, que es un oficio en extinción. En Asturias, al igual que en Palencia, o León, las minas tienen los días contados. La cuenta atrás sigue adelante y no se detiene. Las últimas minas asturianas cerrarán dentro de 359 días, el 31 de diciembre de 2018, poniendo punto final a una historia centenaria. La ‘decisión 787’ (tomada por el Consejo de la UE en diciembre de 2010) es la sentencia de muerte para el sector minero. Y no habrá indulto. Todos los pozos serán desmantelados antes de que acabe el nuevo año, a menos que devuelvan las ayudas públicas que han recibido desde 2011.En Asturias, Hunosa mantiene abiertos tres pozos: el Aller, el Carrio y el Nicolasa. De sus entrañas salen cada año 400.000 toneladas de carbón, la mayoría con destino a la central térmica de La Pereda. La hullera pública tiene 1.150 empleados (solo unos 800 son mineros), pero cuando acabe el año, quedarán menos de un millar, tras las prejubilaciones programadas para 2018. La condena al carbón también alcanzará a los trabajadores de las subcontratas de Hunosa, entre 300 y 400 personas. Salvo milagro, se irán al paro. Y la situación en las tres empresas privadas, con medio millar de empleados, es aún peor. Uminsa y la Minera Asturleonesa están en concurso de acreedores, y la mina de Carbonar, en Cangas del Narcea, no puede sobrevivir sin ayudas públicas.La reconversión de las comarcas mineras fue solo una utopía y un colosal despilfarro de los Fondos Mineros. En 12 meses no podrá resolverse un problema que sigue latiendo y que ha ido a más durante los últimos quince años. Hunosa tiene en marcha algunos proyectos vinculados a la energía (geotermia, biomasa…) pero las energías alternativas aún están muy verdes. En España se queman cada año 22 millones de toneladas de carbón (solo 2 millones de producción autóctona), y algunos meses, cuando escasea el viento o la lluvia, las centrales térmicas aportan el 21% de la energía consumida en nuestro país. Sin embargo, apostar por el carbón no es ‘políticamente correcto’. Los mismos partidos que defienden la minería en Asturias, votan en contra de las subvenciones a las térmicas en el Congreso. Fuera de Asturias no hay con quién negociar, y la UE no dará marcha atrás a la sentencia que ha dictado. El sector minero se muere hace tiempo, y su fin ya es irreversible. Una muerte vegetativa que, antes de que finalice el año, acabará con las últimas minas y mineros asturianos.

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