23:58. VIERNES 22 DE JUNIO DE 2018

La donación de Plácido Arango tiene un valor incalculable

Entrevistas
8 enero, 2018
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

Hace cuatro años y medio que Al­fonso Palacio (Gijón, 1975) se con­virtió en el tercer director del Mu­seo de Bellas Artes de Asturias. Desde entonces, las visitas se han duplicado y en este año se podría alcanzar el techo de las 100.000 vi­sitas. El 26 de enero se presentará, en una exposición, la generosa y ex­traordinaria donación del empresa­rio asturmexicano Plácido Arango, 33 obras maestras que, durante seis meses, se expondrán en el Palacio de Velarde. Y no será la única gran exposición. En marzo se podrán contemplar 50 cuadros proceden­tes del Museo del Prado. Desde Rubens a Zurbarán, en otra expo­sición de ‘dioses’ de la pintura, im­pulsada por un director que, a falta de recursos económicos y de per­sonal, le está echando grandes do­sis de imaginación y negociación, a su gestión al frente de un Museo de Bellas Artes que está viviendo sus mejores años.

.-2017 fue el año de la donación de Plácido Arango. 2018 será el de la exposición.

Sí, ya tenemos todo a punto para inaugurar la muestra. 29 obras se expondrán en el patio del Palacio de Velarde y en las salas anexas. Las otras 4, por su gran tamaño, se integrarán en otros espacios del museo.

.-¿Qué supone para el Museo de Bellas Artes esta donación?

Es un regalo excepcional para la pi­nacoteca, y para toda Asturias. Son obras maestras de los mejores pin­tores y fechadas en sus momentos de mayor madurez creativa.

.-Y llegan tras una ‘sequía’ de seis años. Desde 2011, el museo no ha adquirido ninguna obra.

La crisis no nos lo permite. Durante este tiempo hemos potenciado las donaciones y los préstamos, pero por fin hemos cumplido el sueño de completar la colección, y con 33 obras nada menos.

.-¿Cuándo se puso en contacto Plá­cido Arango con el museo?

Hace un par de años. Nos expresó su deseo de donar varias piezas de su colección, sin concretar el núme­ro ni los artistas, y después, duran­te meses, mantuvimos discretas re­uniones en Asturias y Madrid, per­filando los detalles.

.-¿Cómo se seleccionaron los cuadros?

Plácido Arango, un coleccionis­ta sensible y atento, nos preguntó que artistas y qué obras nos falta­ban en nuestros fondos. Compara­mos ambas colecciones, y fuimos seleccionando aquellas obras que mejor encajarían en el museo, re­llenando algunas lagunas, desde el siglo XV al XX.

.-Pudieron escoger como en un catálogo.

Así es. Por ejemplo, nos faltaba un representante de la escuela barroca valenciana, y ahora contamos con un cuadro del maestro Jerónimo Jacinto Espinosa. Queríamos una obra de la escuela barroca sevilla­na, y nos donó un Valdés Leal.

.-Sin la obligada contención pre­supuestaria, ¿estas obras estarían al alcance del Museo de Bellas Artes?

No, por dos motivos. Son obras que no salen al mercado. No las encon­trará en subastas ni en ventas entre particulares. Y aunque estuvieran en venta, no tendríamos suficien­te dinero para pujar por ellas. Son simplemente, inalcanzables

.-¿Cuánto vale la colección?

Artísticamente, no tiene precio.

.-Pero todo se compra y se vende.

Un retrato de Zurbarán puede superar, fácilmente, el millón de euros. Y una obra de Manolo Mi­llares, muy similar a la donada por Plácido Arango, se acaba de vender en unos 650.000 euros.

.-En enero, se anunció la donación de 29 obras. En julio, se amplió a 32. Y en diciembre, se añadió una más, una ‘Asunción’ de José Anto­linez. ¿Por qué no se presentaron todas a la vez?

Tras la primera donación, nom­bramos a Plácido Arango Patrón de Honor del Museo de Bellas Ar­tes. Después, decidió ampliar la donación al que ya considera ‘su’ museo, en agradecimiento a la dis­tinción. Pero el honor y la gratitud es nuestra.

.-No es la primera donación que el empresario mexicano hace al Be­llas Artes.

No. En 2006 cedió obras para la ex­posición ‘Una mirada singular’, y uno de sus cuadros pasó a formar parte de la colección. La calidad de nuestra pinacoteca, el trato y el ca­riño que tiene hacia Asturias, le ha llevado a ser aún más generoso.

.-¿Las obras se quedarán para siempre en el museo?

Plácido podrá disponer de ellas siempre que quiera, ya que conser­va el usufructo vitalicio. Pero su ho­gar será el museo.

.-Tras la donación, ¿la pinacoteca de Asturias tiene la mejor colec­ción de arte barroco español?

Posiblemente tengamos la mejor colección de barroco de la Escuela de Madrid, solo comparable al Mu­seo del Prado, pero por delante del Bellas Artes de Sevilla y del Museo de Bilbao.

.-Entre todas las obras, ¿cuál es la más importante?

En mi opinión, el Retablo de la Fla­gelación de Leonor de Velasco, del siglo XV. Está completo, desde las tablas a los guardapolvos, y es una inmensa obra de arte, de 5 metros de alto por 4 de largo. Convivirá con el retablo de Santa María, del maestro Palanquinos, donado en 1994 por la Fundación Masaveu.

.-Y a un paso, tenemos los retablos de la Catedral.

Es posible que en ningún otro si­tio, puedan verse tantos retablos y de tanta calidad, tan cerca unos de otros. Da una idea de la riqueza y la densidad patrimonial que alber­ga Oviedo.

.-La exposición de Plácido Aran­go será el acontecimiento cultu­ral del año, pero no la única cita importante.

Habrá más. También destaca la muestra ‘Arte y mito. Dioses del Museo del Prado’, que inaugura­remos en marzo. Estará formada por 50 obras del museo madrile­ño, firmadas por Rubens o Zur­barán. Ambas atraerán a un gran público.

.-¿Cuántos visitantes recibió el mu­seo el año pasado?

90.090, casi medio millar más que el año pasado, y 40.000 más que en 2012, un año marcado por los recortes.

.-¿A qué atribuye la mejoría?

A la programación continua y variada, con charlas, conferencias, cine, conciertos y visitas educativas. El museo, además de conservar, investigar y promover el arte, tiene un compromiso social de divulgación.

.-Muchas de las personas que recorren las salas, son turistas.

La presencia de visitantes llegados de fuera de Asturias es muy importante. La puerta de la plaza de la Catedral, registra muchas más entradas que el acceso por la calle Santa Ana. Y crece cada año.

.-Más visitas, más exposiciones… pero la segunda fase de la ampliación sigue paralizada.

Es una necesidad, y no renunciamos a completar el proyecto. La ampliación debe llegar al Palacio de Velarde. Es la única forma de solucionar las mejoras incompletas de la primera fase. Los accesos, el montacargas, los almacenes…

.-El almacén del museo, ¿está vacío?

Sí, no hay obras de arte. Hemos llevado peanas, expositores y material, pero no hay cuadros ni esculturas. Siguen en las dependencias de la calle Cimadevilla. Cuando se complete la ampliación, podremos abandonar ese espacio, conservar mejor las obras, y ahorrarnos un alquiler, invirtiendo ese dinero en otras necesidades del museo.

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