05:00. LUNES 19 DE FEBRERO DE 2018

Febreros negros y borrascosos

Oviedo
12 febrero, 2018
LUCÍA GARCÍA

Vuelven a sonar tambores de guerra en la tribu popular. Tras las marejadas de febrero, se avecinan los traicioneros idus de marzo

Otoños calientes e inviernos de galerna en el PP. El Partido Popular vuelve a tiritar y también a zozobrar en Asturias. Y no es la primera vez que le entra la temblequera en febrero. En el segundo mes del año -22-F de 2013-, Pilar Fernández Pardo arrojó la toalla tras varios meses de hostigamiento y violencia de género -política- a manos de los cabecillas del PP astur. Pero los ajustes de cuentas tienen sus consecuencias en las urnas. El PP llegó a tener 12 concejales en el Ayuntamiento de Gijón (2007), hoy tiene 3. En febrero de 2011, Francisco Álvarez- Cascos parió y se inventó un nuevo partido político que, en menos de tres meses, ganó las elecciones autonómicas poniendo fin a 28 años de gobiernos del PSOE en el Principado, a excepción de los convulsos cuatro años de gobierno de Sergio Marqués (1995-1999), que también padeció el canibalismo de la tribu ‘popular’ -Cascos emprendió la cacería de Marqués en febrero de 1998-. Con Sergio Marqués, 21 diputados, y con Francisco Álvarez- Cascos, 16 diputados, la derecha asturiana asaltó los cielos de la política asturiana, para descender después, por sus propios rencores, a los infiernos y al ‘gallinero’ de la Junta General del Principado donde hoy solo tiene un grupete de 11 diputados. Fue, en otro mes de febrero, cuando Gabino de Lorenzo se retiró a sus cuarteles de invierno de la Delegación de Gobierno, tras haber perdido 8 meses antes, y por primera vez, la mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Oviedo. Y también fue, en este mes de mascaradas y chirigotas, cuando Joaquín Fernández (ex vicesecretario del PP), y el ‘conseguidor’ de la ‘trama del agua’, fue detenido y quedó al descubierto una red delictiva, que además de enriquecerse, untaban, a golpe de sobrecostes y de facturas falsas, a dirigentes del PP y el PSOE, con “ayudinas electorales” o “soltado a Joaquín Aréstegui”, según anotaba el ex dirigente del Partido Popular, y como ha quedado acreditado en el voluminoso sumario del pestilente ‘caso Aquagest’.

Febrero es un mes negro y de borrascas en el PP asturiano. Y la ciclogénesis explosiva ahora alcanza a Agustín Iglesias Caunedo. Los ‘hombres de negro de Cherines’, hace ya tiempo que emprendieron una operación de acoso y derribo contra el ex alcalde de Oviedo, y líder de la oposición en La Casa Roja. Los ‘papeles del abrelatas’, y sus amistades peligrosas, le han colocado en el disparadero, y su vía crucis judicial -hace dos años, también en febrero, fue llamado a declarar ante la juez Pilar de Laraes la coartada perfecta para que el alto mando del Partido Popular le aparte de la circulación electoral. Caunedo sale a sartenazo semanal (“su situación es muy complicada”) y está sentenciado por Mercedes Fernández, que hace unos días -incluso- contó con la ‘cobertura’ de la dirección nacional del PP. Javier Maroto, vicesecretario de Política Social del Partido Popular, se dejó caer por Oviedo para hacer el trabajo sucio (“yo no lo recomendaría como candidato”). Caunedo es un proscrito en el PP de ‘Cherines’, pero no en el PP de Oviedo donde mantiene intactos sus apoyos, entre otros, el de Gabino de Lorenzo, su ‘padrino’ político, y de quién heredó el bastón de mando municipal.

A Caunedo, que ejerció –entre otras cosas- de matarife y ‘dóberman’ de Gabino (José María del Viso, Jaime Reinares…), el PP le quiere dar boleto. Pero meter en cintura y ‘desactivar’ a Caunedo, el boy scout, no le va a resultar nada fácil a Mercedes Fernández. Por ahora, el ‘mobbing’ y las ‘Intifadas’ del ‘comando Cherines’, no han hecho mella en un político curtido y bregado en mil batallas palaciegas. Tras el ‘marotazo’, que ha colocado a Caunedo a los pies de los caballos sin que Mercedes Fernández haya roto una lanza a favor de unos de los coroneles de la derecha astur, por su rango de presidente de la Junta Local más poderosa del PP -‘Cherines’ ni siquiera apeló, como es frecuente en política, a la presunción de inocencia-. Vuelven a sonar tambores de guerra en la tribu popular. Y, de nuevo, van a rodar cabezas. Tras otro negro y borrascoso febrero, se avecinan los idus sangrientos de marzo.

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