05:52. MIéRCOLES 19 DE SEPTIEMBRE DE 2018

Los amores rotos

Asturias
3 marzo, 2018
MARINA GARCÍA

Cuernos en el PSOE. Amores que matan. Y probable revolcón socialista en la triple cita electoral del próximo año.

No hace mucho, despertaba pasio­nes entre los suyos, que le rendían pleitesía con fidelidad eclesiástica y marcialidad legionaria. Ni una voz crítica, y ni un solo reproche, ni en público, ni en privado. De la noche a la mañana, las tribus so­cialistas abandonaron el ‘arecismo’ y se hicieron ‘javieristas’. El hechi­zo duró 17 años. En todo ese tiem­po, nadie rechistó a Javier Fernán­dez. Todos le decían ‘amén’ y en los congresillos internos le aplaudían hasta con las orejas. Javier, que así le llamaban, era el amo, el pu­to amo que diría un quinceañero, pero ahora Javier Fernández se ha convertido en un apestado, y no so­lo en Madrid, donde se llegó a ca­carear, que estaba llamado a pre­sidir el PSOE, siguiendo los pasos de Pablo Iglesias, Julián Besteiro, Indalecio Prieto, o Francisco Largo Caballero; o incluso que sería el cartel electoral del PSOE en las próximas elecciones generales. Pe­ro eran otros tiempos, no muy le­janos, y donde hacía falta un hom­bre y un político de paz y concor­dia, que uniese y no rompiese, aún más, las costuras de un país que tenía a sus principales institucio­nes (Congreso y Senado) hechas unos zorros, en estado vegetativo, y con un gobierno y un presidente, en funciones. De Madrid al cielo, dicen en la Villa y Corte, y también al infierno.

Nuestro honorable presiden­te, eso sí, llegó a ser presidente de la gestora socialista, y aque­llos meses de gloria política y fa­ma en Madrid, las vueltas que da la política, han acabado pasándo­le factura a un político que hasta entonces nadie cuestionaba en la zozobrante nave socialistas Javier Fernández ajustició a Pedro Sán­chez, laminó a su club de fans que, como la asturiana Adriana Lastra, se contaban con los dedos de las manos; tomó el control, manu mi­litari, de Ferraz -la capitanía socia­lista-, y andamió la investidura de Mariano Rajoy. Más que un otoño caliente, fue un otoño sangriento y caníbal. Aquél 29 de octubre de 2016, fue el comienzo de la caída a los infiernos de Javier Fernández, antes de la puntilla definitiva -sie­te meses después- tras la victoria, y resurrección, de Pedro Sánchez. Entre medias, el 25-M de 2017, Javier Fernández, y los suyos, se retrataron en Madrid en un Foro Político que sirvió como lanzade­ra de Susana Sánchez, ‘la Breve’, a la secretaría general del PSOE. Desde entonces, la ‘sultana’ anda­luza no ha levantado cabeza en su partido, rumia sus penas en Anda­lucía, y hasta se diría que tiene pro­hibido pasar y salir de Despeñape­rros. Está confinada en las tierras del Sur, de la misma manera que Javier Fernández lo está en Las Batuecas astures. Aislados en la misma y más estricta soledad. Re­ciclados en Asturias y Andalucía, tras el Waterloo socialista. Ajus­te de cuentas y ‘vendetta’ de Pe­dro Sánchez, y de ese engendro, mal parido, que llaman el ‘nuevo’ PSOE.

Saliendo al rescate de Maria­no Rajoy, que es lo mismo que de­cir del PP, Javier Fernández se in­moló en Madrid. Y el nuevo y pul­goso PSOE –no deja de picarle su pasado más reciente-, ni olvida, ni perdona, y muy pronto declaró la guerra santa al infiel Javier. La po­lítica, por naturaleza, es promis­cua, y quienes idolatraban, con mansedumbre bovina, a Javier Fernández; cambiaron de tercio y también de acera. Un PSOE con­verso que reniega de su pasado más reciente en Asturias, y que se ha rebelado contra su abeja reina, el abejorro zángano que mantuvo a salvo, durante 17 largos años, el rico panal socialista. Los ‘adrianos’ se han alzado en armas contra los ‘botejaras’, contra quién fue su guía espiritual desde el congreso de la pacificación socialista y el pa­dre prior de la FSA; el político que, durante más de tres quinquenios, los mató callando (Vicente Álvarez Areces. José Ángel Fernández Vi­lla…) y que hasta aireó los ‘papeles y el patrimonio de Ángel García ‘Cepi’, en pleno pulso por el poder y el control interno del PSOE. Con Javier Fernández en la rampa de salida, camino del degolladero, y declarado hasta persona ‘non gra­ta’ por los ‘trolls’ de Mieres, anta­ño bastión y granero socialista; la guerra civil solo acaba de comen­zar en los dos PSOEs. Y no habrá un alto el fuego hasta que la ‘fuma­ta’ de la FSA anuncie quién va a ser el ‘campanu’ socialista en las próxi­mas elecciones autonómicas. ‘Ha­bemus’ divorcio. Los amores rotos y amores que matan. Cuernos en el PSOE. Y probable revolcón so­cialista en la triple cita electoral del próximo año. Morir matando. Esa es la cuestión.

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