00:02. VIERNES 22 DE JUNIO DE 2018

La nueva vida de Nicolás

Oviedo
4 marzo, 2018

El mastín apaleado y abandonado antes de Navidad, será hoy oficialmente adoptado por su nueva familia

Nicolás ha vuelto a encontrar casa, y ya forma parte de una familia numerosa, junto a la pequeña Lucy, y los gatos Clair y Avicii. Nicolás, un cruce de mastín de entre tres y cuatro años, llegó al albergue de animales de Oviedo el pasado 21 de diciembre, tras haber recibido una brutal paliza y ser arrojado a un contenedor dentro de una bolsa de basura. Afortunadamente, los veterinarios consiguieron una milagrosa y rápida recuperación. Una mujer de Avilés, que hace años había adoptado otro mastín del albergue, lo acogió en su finca, pero antes del día de Reyes, lo devolvió al albergue de Oviedo, ya que se llevaba mal con su otro perro. Y como no hay mal que por bien no venga, Marianela Colomer, fotógrafa de Oviedo, y colaboradora de AsturiasDiario, se enamoró de Nicolás cuando acudió al albergue para hacer una fotografía a Nicolás. Al día siguiente de publicar la información, sus padres acudieron a la jornada de puertas abiertas y sacaron a pasear a Nicolás. Poco después, ya lo tenían en casa.

Ahora, el pequeño gran Nicolás, forma parte de la vida de Marianela, de su hermana Analia, y de sus otros ‘niños’, la perra Lucy, y los gatos Clair y Avicii, que un dia aparecieron en su puerta, y también fueron acogidos. “Es muy cariñoso, cuando llegó a casa se abalanza sobre mí. Ha sufrido mucho, pero es un gran perro”, comenta Marianela. Han pasado casi dos meses desde que Nicolás llegó a su nuevo hogar, en la parroquia ovetense de Faro, y hoy, por fin, se firmará oficialmente la adopción. Nicolás volverá al albergue (de visita) para reencontrarse con Eva Rodríguez, la responsable de las instalaciones, y del papeleo.

En estos meses, Nicolás ha hecho buenas migas con Lucy, una perrita de raza ‘shith tzu’, también adoptada. Se pasa el día corriendo de un lado a otro de la finca, y ha ganado peso (cuando llegó apenas llegaba a los 30 kilos). “Se nota que lo alimentaban con restos de comida. Ahora le damos alimentos más sanos”. Tienen pendiente una visita al veterinario, por si hay que ponerle a dieta. Siempre está pidiendo mimos. “Es como un bebé. Si pudiera, se pasaría el día sentado en mi regazo”. Nicolás es un ‘cachorro grande’, y aún no ha superado todos sus miedos. “No le gusta entrar en la caseta, porque está oscura. Tal vez le recuerda a la bolsa y al contenedor donde lo tiraron”. A consecuencia de la paliza perdió la visión de su ojo izquierdo, y se orienta un poco mal, aunque se las apaña. Además, creen que puede tener alguna secuela, y que por eso reclama tanta atención. Pero a la hora de pasear, se porta muy bien. “Camina a tu lado, sin pelearse con otros perros. Es muy noble”. En verano, con la ayuda de un adiestrador de perros que trabaja para la ONCE, intentarán que Nicolás deje atrás sus últimos miedos y olvide para siempre la pesadilla que sufrió, y que estuvo a punto de costarle la vida. Pero cada día siguen llegando al albergue más ‘Nicolases’. Hace una semana, cinco cachorros de boxer fueron abandonados en una carretera cercana al albergue de animales. Uno de ellos, fue adoptado por el policía local que los rescató. Otro final feliz.

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