00:04. VIERNES 22 DE JUNIO DE 2018

Un hogar en paz

Oviedo
8 marzo, 2018
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

La Casa de la Mujer de Oviedo acogió el año pasado a 99 víctimas de violencia de género, junto a 107 menores

Un hogar sin gritos, amenazas ni palizas. Un lugar donde no te­ner miedo, y poder vivir seguras y en paz. Así es la Casa de la Mujer de Oviedo, un refugio para cien­tos de víctimas que tratan de ini­ciar una nueva vida, junto a sus hijos. La primera etapa, y tal vez la más importante, de un camino que las aleja de sus ex parejas, y las pone a salvo de golpes e insul­tos. Laura, Marta, María, Susana, Concha… Son algunas de las mu­jeres que se han mudado a la casa de acogida, que actualmente tiene 35 huéspedes: 18 ‘refugiadas’ y 17 niños (la mayor, tiene 11 años, el más pequeño, es solo un bebé). Al­gunas mujeres llegan solas, otras son madres que arrastran tras de sí una familia numerosa. “La vio­lencia machista no entiende de di­nero, ni de estudios”, apunta Mari­sa Ponga, concejala de Atención a las Personas. “Atendemos a muje­res sin recursos o de clase media, paradas o licenciadas…”. Aunque la sinrazón machista no hace dis­tinciones, es frecuente que las víc­timas lleguen a la Casa de la Mu­jer de Oviedo con poco dinero en el bolsillo. “Suelen tener dificulta­des para acceder a una vivienda, cargas familiares y con problemas para encontrar trabajo”, apuntan las trabajadoras sociales que las ayudan en esta etapa. Sin empleo, y sin ahorros, es más difícil poner tierra de por medio entre ellas y sus hijos, y su maltratador. La ca­sa de acogida les da seguridad, y un lugar donde vivir. Lo esencial para empezar de cero.

El número de víctimas que lla­man a la puerta de la Casa de la Mujer, atendida por Cruz Roja, si­gue creciendo. En 2017, pasaron por sus habitaciones 99 mujeres, y 107 menores. Más que en 2016 (94 madres y 103 hijos). Las mujeres que solo necesitan un techo seguro y en paz para recomponer su vida pasan (de media), unas tres sema­nas en la casa. Otras, permanecen más tiempo (larga estancia), hasta tres meses. Y no hay límite. “Solo se marchan cuando han retomado sus vidas y están seguras”. Desde el Ayuntamiento, Marisa Ponga reconoce que tanto las peticiones de ayuda, como el tiempo que las mujeres pasan en este piso, están aumentando. ¿La causa? No hay una respuesta. La crisis económi­ca sigue siendo un obstáculo que impide a muchas mujeres abando­nar una relación violenta. En para­lelo, las denuncias por violencia de género siguen en aumento. En As­turias se presentan más de 200 al mes. Y tras cada denuncia hay una mujer que ha decidido dar el paso, y romper con su pareja. La mayo­ría llegan a la casa de acogida des­pués de presentar una denuncia, y tener que abandonar forzosamen­te su hogar. Una llamada al 112 o al 016, el consejo de un médico del centro de salud o Urgencias, una orden judicial, o simplemente, pe­dir ayuda a un Policía, bastan pa­ra entrar en la red de protección. Algunas mujeres, en situación de riesgo extremo, incluso necesitan ser acompañadas desde sus hoga­res a la casa de la acogida, escol­tadas por agentes que garantizan su seguridad. En otros casos, los menos, la víctima lleva tiempo pre­parando su ruptura y cuenta con el asesoramiento previo de los psicó­logos y trabajadores sociales.

Tras pasar por la Casa de la Mujer, Alicia, Pilar o Mercedes han rehecho su vida, con un po­co más de apoyo. Pueden dispo­ner de una Renta Activa de Inser­ción para víctimas de violencia de género (430 euros al mes), ayudas de emergencia municipales, o una vivienda social, ya que la casa es un puente, no un fin. “Las muje­res maltratadas, sobre todo aquellas con hijos, tienen prioridad ab­soluta. Debemos alejarlas de sus maltratadores”, recuerda Marisa Ponga.

El piso de Oviedo no solo reci­be mujeres que viven en el conce­jo. Abogados y psicólogos de Ser­vicios Sociales estudian cada caso, y en ocasiones, para minimizar el riesgo, recomiendan cambiar de ciudad. Es mejor aumentar las dis­tancias, para evitar que las vícti­mas se crucen con sus maltratado­res. Tienen a su disposición otras casas de acogida y pisos tutelados en Gijón, Avilés, Langreo, Castri­llón, Laviana… De la misma forma, la Casa de la Mujer de Oviedo, con capacidad para 58 personas, reci­be a víctimas de otros municipios, de Oriente a Occidente.

14 muertes en 8 años

Las casas de acogida son un sal­vavidas para las víctimas, aunque es imposible determinar cuántas mujeres han evitado su muerte, refugiándose en estos ‘pisos fran­cos’. En los últimos 8 años, se han registrado 14 asesinatos por vio­lencia machista en Asturias. La última víctima fue Silvia Hernán­dez, apuñalada por su pareja en Roces (Gijón) hace dos años, el 14 de marzo de 2016, solo seis días después de la celebración del Día de la Mujer. Pero 24 meses sin la­mentar una muerte, no han baja­do la guardia de los Servicios So­ciales, los juzgados o las Fuerzas de Seguridad. Actualmente, hay 19 maltratadores controlados por GPS, mediante una pulsera que registra sus movimientos, y que manda un mensaje a sus ex pa­rejas, alertándoles de su presen­cia en las cercanías. Sus víctimas disponen de un teléfono móvil es­pecial, con ‘botón del pánico’ que manda una señal de socorro a la Policía. Además, los juzgados dic­tan cada año cientos de órdenes de alejamiento y en los casos de mayor peligro, ponen ‘escolta’ a las mujeres. Según el último re­cuento, 203 presos de la cárcel de Villabona cumplen penas de pri­sión por maltrato, al igual que va­rios menores internados en el cen­tro de Sograndio. La lacra aún no se ha erradicado, ni de las nuevas, ni de las viejas generaciones. Pe­ro ahora hay ‘herramientas’ para combatir las salvajes agresiones machistas.

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