10:28. DOMINGO 22 DE ABRIL DE 2018

El exterminio del ‘gabinismo’

Oviedo
16 abril, 2018
MARINA GARCÍA

Se fue Gabino, por la puerta de atrás y a la ‘francesa’, y Caunedo es el siguiente en la rampa de salida. Fin de una época y exterminio del ‘gabinismo’. Dos por uno, como en los históricos ‘Almacenes Al Pelayo’. Liquidación y cierre de aquel PP carbayón y victorioso. Semana fantástica -o tal vez Semana Negra- en ‘Casa Cherines’.

Gabino de Lorenzo se dio una vez más, a la fuga; y Agustín Iglesias Caunedo ha durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Tocata y fuga de Gabino, no sea que al ex concejal socialista, Alberto Mortera, reconvertido en capataz del Gran Gatsby, le dé por cantar La Traviata -el lunes- ante su señoría; y ajuste de cuentas del nuevo PP que está apuntillando al último espécimen del ‘gabinismo’. Del ‘cerco a Oviedo’, al ‘cerco a Caunedo’. Cruel sarcasmo para el guardián de las esencias y reliquias del ‘gabinismo’. El ardoroso defensor del ‘modelo y la marca Oviedo’. El que fuera alcalde 2.0. El político viajero que se curtió haciendo caleyes electorales en EEUU. ¿Paso atrás de Agustín Iglesias Caunedo, o despido en diferido? En tiempos de posverdad y de distorsiones y disfunciones, nada es verdad y todo es mentira. Se va Caunedo, por decisión propia y a lo Borbón -“cese temporal de la convivencia”-, pero también el PP dirigente ha emprendido su cacería. Los ‘papeles -y las facturas- del abrelatas’, le incriminan y le han puesto en el disparadero. Pecados de juventud –el próximo año se cumplirán diez años de aquella ‘dolce vita’-, pero también una juez despechada, por sus andanzas y correrías con los mozos del PP de Gijón; que ha prolongado sine die una causa (caso Pokémon) que no avanza en ninguna dirección, y que condena, políticamente, a Agustín Iglesias Caunedo.

Caunedo coge la excedencia y Martínez Maíllo -coordinador general del PP y lugarteniente de Rajoy- manda callar a los alborotadores. Ya no habrá fusilamientos del 2 de mayo en abril. ‘Tempus fugit’ en el PP, para evitar semejante carnicería, y el suicidio colectivo de una derecha cainita que no aprende de sus errores y que reincide en sus desgarros internos y ‘vendettas’ (Foro Asturias). Mercedes Fernández, antaño ‘casquista’ hasta las trancas, está dejando al PP en los huesos. Desde que asumió las riendas del partido en Asturias (2012), no ha dejado de cortar cabezas (Pilar Fernández Pardo, Carmen Maniega…) y de depurar activos tóxicos (Alfonso Román, Joaquín Aréstegui…), pero la limpieza étnica no ha servido para que el Partido Popular incremente en Asturias su famélica cuenta de votos y su menguante gobernanza que se ha visto reducida a solo 9 ayuntamientos de muy poco fuste. Los números cantan. El Partido Popular es un partido segundón en la Junta General del Principado. En Gijón, el PP en un partido residual con tres pírricos concejales. En Avilés, la mitad de los concejales populares (6) se han pasado al bando tránsfuga. En Siero, el cuarto municipio de Asturias, el PP solo tiene 3 concejales y es el cuarto partido en el salón de plenos. En Mieres, el PP es un partido mileurista (2.757 votos). Y Oviedo, su única capitanía, va camino de ser fagocitada por un partido, sin partido, y dirigido con mando a distancia desde Barcelona y Madrid (Ciudadanos). La campaña de acoso y derribo a Caunedo tendrá efectos colaterales en las urnas. Y un hipotético trasvase del Congreso de los Diputados al Ayuntamiento de Oviedo, de la diputada berciana, Susana López Ares, no contendrá la fuga de votos. La derecha carbayona ya piensa en naranja.

Cherines’ se siente fuerte ya que tiene interlocución e hilo directo con la dirección nacional del PP, y además cuenta con el respaldo de La Brunete de Génova para tratar de ajusticiar al último mohicano del ‘gabinismo’. Pero no tardando mucho, también tendrá que rendir cuentas, tras el recuento de votos del año mariano y el triplete electoral que se avecina. El Partido Popular cotiza a la baja en Asturias, y descabezar a su principal activo electoral y también a la principal organización del PP en territorio ‘rojo’, solo contribuirá a acelerar la descomposición y el papel secundario que, desde hace tiempo, tiene la derecha en las instituciones asturianas. Seis años después, desde que asumió el papel de lideresa del PP, Mercedes Fernández solo computa perdidas. Y el exterminio del ‘gabinismo’ no resolverá el déficit de liderazgo, y de votos, que el Partido Popular tiene en Asturias.

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