16:48. VIERNES 28 DE FEBRERO DE 2020

Charlotada política

Editorial
30 abril, 2018

Asturias vive, desde hace días, un nuevo ‘culebrón’ político a cuenta de la ubicación de la nueva Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte -el antiguo INEF-, una titulación o grado, que se imparte en toda España, a excepción de Asturias y La Rioja. La Universidad de Oviedo ha dilatado, en exceso, la puesta en marcha de un grado que tiene que empezar a impartirse en el próximo curso, y aún no ha decidido qué ciudad asturiana albergará la nueva titulación, como tampoco si el grado será de carácter público o privado. A la indefinición del rectorado, se suman las constantes injerencias políticas, que tratan de interferir en el ámbito competencial de la Universidad. Por un lado, el Principado, ya se ha pronunciado a través de su directora general de Universidades, que se decanta por lo ‘público’ frente a un grado de carácter privado, que gravaría, aún más, el ya de por sí elevado coste de las matriculas. Además de la cuestión económica, los gobiernos socialistas nunca han ocultado su animadversión a las titulaciones privadas y a la educación concertada. A las interferencias del Principado, hay que sumar la absurda y ridícula batalla localista que se traen entre manos los ayuntamientos de Mieres y Gijón. No es la primera vez, ni será la última, que las rivalidades localistas dan al traste con todo tipo de proyectos e iniciativas. Hace doce años, con Paz Fernández Felgueroso, al frente del Ayuntamiento, Gijón ya trató de albergar la Facultad o Escuela de Educación Física, con la misma, o parecida, polvareda municipal. En 2009, fue Gabino de Lorenzo, por entonces alcalde de Oviedo, quién emprendió la batalla localista para evitar que el Principado trasladase la Escuela de Minas a Mieres, asegurando que “el gobierno regional chantajea económicamente a la Universidad de Oviedo”. Y ahora, es el turno del ‘nonato’ grado del Deporte, que ha vuelto a desatar una cateta, y hasta infantil escandalera localista, que retrata las luces cortas y el calado intelectual de nuestros incorregibles políticos.

Con el fin de contentar a Gijón y Mieres, feudos historicamente socialistas, el Principado troceó y desguazó la cuatro veces centenaria Universidad de Oviedo. Y de aquellos polvos, vienen estos miserables lodos. Asturias, en dirección contraria al proceso de Bolonia -concentración de titulaciones y de facultades-, dispersó las facultades, y ahora la comunidad tiene tantos campus, o más, que Madrid y Barcelona, con una población que apenas alcanza el millón de habitantes, y una continuada caída en el número de matrículas universitarias. En el número de facultades, Oviedo y Gijón se llevan la palma, ya que el Campus de Mieres está prácticamente vacío, y solo ha servido para dilapidar decenas de millones de euros, con cargo a los Fondos Mineros, que no han reactivado la maltrecha economía de la Cuenca del Caudal. Y aunque, muy probablemente, al final Mieres albergará el nuevo grado de Física y Deporte, siempre y cuando el rectorado sea capaz de ponerlo en marcha, y ‘blanqueé’ su decisión argumentando que tendrá en cuenta las instalaciones deportivas de Gijón y Oviedo; es poco probable que la nueva Facultad dinamice la castigada economía de Mieres, como tampoco lo haría en Gijón. El nuevo grado, de carácter público o privado, solo contará con unos 60 alumnos por curso, y el personal docente, y de servicios, será de unas 35 personas. Su impacto económico, por consiguiente, será parecido a la generación de empleo y actividad, de un simple Mercadona.

Aunque la decisión final le corresponde a los órganos rectores de la Universidad de Oviedo, es el Principado quién tiene que dar su visto bueno a la ubicación o sede de la nueva Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, entre otras razones, porque el gobierno regional es el principal ‘mecenas’ de una Universidad, que aún no ha hecho los deberes, presentando un documento o plan de ‘negocio’, como tampoco ha elaborado un estudio sobre la demanda que tiene en Asturias el grado de la discordia. Al rectorado parece preocuparle más, que la nueva titulación tenga carácter privado, para ahorrarse los sueldos del profesorado y del personal, y obtener, a cambio, una magra compensación a través de las comisiones (matrículas) que han de pagar los centros adscritos o colaboradores de la Universidad. Un ‘peaje’ que, en Oviedo, solo ha servido para hacer caja a costa de rebajar los niveles de la educación universitaria en los centros adscritos o privados que operan en la capital asturiana, en algunos casos, sin profesorado cualificado ni contratado, y con espíritu de ‘chiringuito’ universitario.

El estéril y ocioso debate sobre la ubicación del nuevo grado o Facultad del Deporte, ayer también causó estragos en el pleno semanal que celebró la Junta General del Principado. Y ya va siendo hora de poner fin a semejante e inútil charlotada, y más aún, cuando el combate está amañado y la titulación acabará en Mieres. Más les valdría, a sus señorías, enzarzarse en otros debates más necesarios y prioritarios para la ciudadanía, como la implantación de nuevos grados o titulaciones acordes a los nuevos tiempos y a la demanda laboral, o la reivindicación de la gratuidad en las escuelas infantiles, donde el PSOE impone un copago a las familias. Los localismos, que aún nos corroen, solo sirven para cultivar confrontaciones de pandereta, y para jibarizar a una comunidad pigmea que no crece en ninguna dirección.

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