22:37. VIERNES 25 DE MAYO DE 2018

El ‘Circo Oviedo’

Opinión
1 mayo, 2018
LUCÍA GARCÍA

Desde hace años, el Ayuntamien­to de Oviedo y el Real Oviedo es­tán condenados a no entenderse. Cuando Gabino de Lorenzo oficia­ba como alcalde, el Oviedo estaba en manos del PSOE; y ahora que el Real Oviedo está en manos del PP, o al menos de un ex concejal ‘gabi­nista’; el Ayuntamiento está en ma­nos de los bolcheviques carbayones. Pero los extremos a veces se tocan. Del ‘engendro’ aquel que parió Ga­bino, el Oviedo ACF, ahora asisti­mos a otro engendro político, el tri­partito. Dícese de una extraña con­junción de civilizaciones que, como el caballo de Atila, donde pisa no vuelve a crecer la hierba, o queda para ‘prao’, como los terrenos del Antiguo Hospital, los terrenos de la Fábrica de Armas de La Vega, la Fábrica de Gas, el Bulevar de nun­ca jamás, el centro ecuestre ‘El As­turcón’, el Kiosco del Bombé…¿En­gendro o feto político? O tal vez las dos cosas.

Los Hunos de la cosa municipal, ahora la han emprendido a escoba­zos con el amigo mexicano (Joaquín del Olmo) y con su cuate Jorge Me­néndez Vallina. Los directivos del Real Oviedo acudieron, como un piquete, al Ayuntamiento para re­unirse con el alcalde Wenceslao, para activar la recompra al con­sistorio de la ‘marca Real Oviedo -escudo incluido- que Gabino com­pró en 2009 por 3 millones de euros, cuando vivía días de vino y pitanzas en el Club de Tenis, con ‘Alberto vete ya’, hoy prófugo de la Justicia y con negocios inmobiliarios en México. Aquella compra, con dinero de los contribuyentes, fue todo un balón de oxigeno para un Oviedo mori­bundo y en creciente números rojos. Pero el dinero -3 millones de euros- se desvaneció, y Alberto González se dio a la fuga, pese a los buenos oficios del bueno de Cuqui Bances, de pasado también ‘pepero’.

Del Olmo, Vallina y compañía, se presentaron en el Ayuntamiento con intención de recuperar las mar­cas del Real Oviedo, pero a coste ce­ro, ya que el amigo mexicano -será por ‘perras’- sigue en su empeño de canjear el valor y coste de las mar­cas, por acciones nominativas. Pe­ro Wences, que es perro viejo, sabe que las acciones son papel mojado y que, el día menos pensado, una ‘operación acordeón’ o una nueva reducción del valor nominal de las acciones, depreciará un hipotético paquete de acciones de titularidad municipal. Por eso, sí el Consejo del Real Oviedo quiere recuperar sus señas de identidad, tendrá que pa­gar la peonada y soldada que Gabi­no le prestó a Alberto González. Na­da de canjes, ni pagos en especies, y menos, cuando Del Olmo anduvo mareando la perdiz para hacer en el fantasmagórico centro ecuestre ‘El Asturcón’, una Ciudad Deporti­va del Real Oviedo, eso sí, sin soltar -como siempre- un euro. Un ‘gatilla­zo’ que dejó al alcalde Wenceslao a los pies de los caballos, ante sus in­quietos socios de gobierno.

El piquete del Real Oviedo se presentó en el Ayuntamiento, y no solo se encontraron con un fotógra­fo y un plumilla que aguardaban su llegada, luz y taquígrafos para dar cuenta de una cita que algunos pretendían que fuese clandestina; también les esperaba la manada del tripartito con Wenceslao a la cabeza, acompañado por las con­cejalas Ana Rivas (PSOE), Merce­des González (SOMOS), Cristina Pontón (IU), además de técnicos municipales. Un comité de bienve­nida que, a lo que parece, también provocó sarpullidos en la nutrida representación de la Casa Azul. Como es menester, el alcalde Wen­ceslao les leyó la cartilla, algo muy al uso en su manual político y pe­dagógico. A saber, les recordó que el Real Oviedo está de ‘prestado’, como inquilino, del Carlos Tartiere, que el Club tiene que dar cuenta de las obras que hace en el interior del estadio como todo hijo de vecinos, y hasta les recordó, sin ningún re­proche, que son unos privilegiados por explotar unas instalaciones en las que no pagan ni el recibo de la luz. ¡Más madera!, y leña al fuego.

Tras la reunión, que acabó en goleada para quién jugaba en casa, llegó el contraataque de los directi­vos y otras hierbas del Real Ovie­do, cursando al Ayuntamiento un incendiario escrito -previamente filtrado a un periódico- en el que se criticaba “la falta de respeto” por permitir la instalación de un circo junto al Carlos Tartiere. Toda una “temeridad” para la directiva del Oviedo ya que “en España es­tamos en grado de alerta por terro­rismo en una escala de 4 sobre 5”. Desde luego, el Ayuntamiento des­conoce los protocolos de seguridad (planes de protección y evacua­ción) establecidos por el Ministerio del Interior, pero el Club se excede en su afán de generar una infunda­da alarma social. Más les valdría, a ambas partes, arreglar las 70 bocas de agua (hidrantes) del Carlos Tar­tiere, que carecen de presión o, sim­plemente, no funcionan; como dio a conocer este periódico; en lugar de enzarzarse en una absurda dialéc­tica, más propia de un bochornoso espectáculo del bombero torero. Eso sí, que es una temeridad, y mo­tivo suficiente para cerrar el Tartiere de manera cautelar. Y ya puestos a crear alarma social, el Circo italia­no, más bien rumano, tiene un re­ciente pasado, muy oscuro, con na­vajazos entre sus empleados que a punto estuvieron de acabar en unas letales bodas de sangre en Baracaldo.

El circo italo-rumano, levantó ayer parte de su campamento -re­tiró caravanas-, por imperativo y mandamiento gubernamental -or­denado por el nuevo Delegado del Gobierno-, no sea que un terrorista se inmole el domingo, si el Oviedo vuelve a pinchar, esta vez, contra el Lorca. Del Olmo&Vallina han ‘em­patado’ y ajustado cuentas con el tripartito, tras el desencuentro que tuvieron en la Casa Roja municipal. Un nuevo episodio del ‘Circo Ovie­do’ y una cortina de humo para dis­traer al personal, y tratar de ocultar, unos, un nuevo fracaso deportivo, y los otros, su fracaso político y municipal.

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