10:38. JUEVES 27 DE JUNIO DE 2019

Wenceslao tiene un plan

Oviedo
29 junio, 2018
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

El alcalde pretende convertir la parcela del ‘Martillo de Santa Ana’, propiedad del Arzobispado, en un parque, tras décadas de proyectos fallidos, desde la Escuela Municipal de Música a un Museo de la Ciudad

Gabino de Lorenzo quiso cons­truir una Escuela de Música, y Agustín Iglesias Caunedo un Mu­seo de Oviedo, pero el ‘muro de la vergüenza’ sigue presidiendo una de las entradas del Museo de Be­llas Artes de Asturias. Desde prin­cipios de los años 90, una ruinosa pared afea el llamado ‘Martillo de Santa Ana’ y se ha convertido en un ‘punto negro’ en el corazón de la Ve­tusta más histórica y monumental. La parcela es propiedad del Arzo­bispado de Oviedo, pero solo sirve para que en su interior aparquen media docena, o menos, de coches. El resto de la parcela está abando­nada y cubierta de maleza. Ahora, el alcalde de Oviedo, Wenceslao López, plantea una nueva solu­ción a la Iglesia, mucho más barata y factible. Nada de viviendas para sacerdotes, ni un Museo de las Reli­quias. Solo un simple parque. El re­gidor socialista le ha comunicado al Arzobispo Jesús Sanz Montes, su intención de limpiar la parcela que tiene 641 metros cuadrados. Después, a través de un convenio de cesión, el consistorio derribaría el muro para crear una zona verde, rodeada por una verja que se cerra­ría por la noche, para evitar desma­nes en la zona ovetense de marcha juvenil. Todo va a depender de la ca­pacidad negociadora de Wenceslao López, y de la disposición de la Igle­sia, propietaria del suelo. Mientras tanto, el Servicio de Patrimonio del Principado ha abierto un expedien­te (tras una denuncia vecinal) y soli­citado información al Ayuntamien­to sobre la situación de la parcela y sus planes de futuro. El muro situa­do frente a la entrada del Museo de Bellas Artes, se mantiene solo en pie gracias a un andamio pagado por el Ayuntamiento (18.000 euros en 2014), y que podría ser sustituido por una verja para ‘liberar’ a la calle Santa Ana de la mole de hormigón que sirve de cimiento a los hierros. Demoler el ruinoso muro permiti­ría abrir el solar a los ciudadanos, tener una visión mucho más am­plia del Palacio de Velarde, y aca­bar con las quejas de los vecinos  por la suciedad del llamado ‘Mar­tillo de Santa Ana’. Pero las cosas de la Iglesia siempre van despacio, y más aún en Oviedo y con el tri­partito de por medio, que desde su llegada al Ayuntamiento en 2015, han tenido sonoros choques con la curia (polémicas en Semana Santa, el plantón del ‘caldo de Ramos’, el pretendido cobro del IBI…).

Gabino de Lorenzo fue el pri­mer alcalde en enfrentarse al ‘soca­vón’ de Santa Ana. La construcción de un edificio municipal en el solar formó parte del programa electoral del PP en 1999 y 2003. En 2006 apa­reció por primera vez una partida específica para levantar una nue­va Escuela Municipal de Música (2,14 millones) que nunca llegó a ejecutarse. En 2007, De Lorenzo llegó a un acuerdo con el Arzobispado para edificar en el solar, a cambio del pago de un canon anual. Pero el acuerdo caducó an­tes de hacerse efectivo. Durante los siguientes años (2008, 2009 y 2011), el PP anunció en varias ocasiones el “inminente inicio” de las obras, doblando el presupuesto (4,5 millo­nes) pero lo único que hizo fue lim­piar el solar de maleza. Más ade­lante, Gabino de Lorenzo intentó ‘colocar’ la construcción de la Es­cuela de Música al Principado, a través del ‘Plan A’ del gobierno re­gional, e intentó reeditar su acuer­do con la Iglesia, sin éxito. A finales de 2011, ‘resucitó’ la idea incorpo­rando una partida de 300.000 euros en el presupuesto de 2012. Por en­tonces, la Escuela de Música (cua­tro plantas y dos sótanos) iba a ser compartida con el Arzobispado, que dispondría de una residencia para sacerdotes y almacenes pa­ra sus archivos. Pero en enero de 2012, Gabino dimitió. Y Agustín Iglesias Caunedo, heredó, junto al bastón de mando, el proyecto de su predecesor y volvió a defender la Escuela de Música. Sin embargo, en 2013 cambió de idea y apostó por un Museo de las Reliquias, tras el éxito de una exposición sobre el Santo Sudario. Elevó el coste a los 7,5 millones, e ‘invitó’ al Principado a participar, financiando parte de las obras. Pero el gobierno regional ignoró la propuesta, que tampoco recibió la ‘bendición’ del Arzobis­pado, ya que prefería un centro de recepción de peregrinos. En 2015, Iglesias Caunedo dio otro banda­zo, y presentó su Museo de la Ciu­dad, durante un acto en el Audito­rio: sin fechas , con un presupues­to inicial de tan solo 500.000 euros, y ‘rciblando’ el diseño de la fallida Escuela de Música. Todo ello sin contar con el coste del estudio ar­queológico del subsuelo, rico en restos romanos y medievales. 80 metros al este del ‘Martillo’, duran­te la ampliación del Museo de Be­llas Artes, se encontró una fuente ‘hermana’ de Foncalada (siglo IV) y siete tumbas (siglos X y XI). Y en la misma parcela, durante las obras del Palacio Arzobispal, en 2009, aparecieron restos de un edificio prerrománico, posiblemente de la época de Alfonso II.

Con la llegada del tripartito, el interés por el ‘Martillo’ se enfrió, al igual que las relaciones con la Iglesia. Solo ahora, cuando queda menos de un año de legislatura, Wenceslao López ha iniciado las conversaciones con el Arzobispa­do, mientras su socio de gobierno Somos, insiste en cobrar el IBI a la Iglesia. El Martillo de Santa Ana podría ser moneda de cambio en la posible ‘tregua’ entre el Ayunta­miento y el Arzobispado.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter