15:41. MARTES 17 DE JULIO DE 2018

Las urgencias de Asturias

Editorial
20 junio, 2018

Asturias tiene dos problemas prioritarios que sus se­ñorías siguen sin abordar, o al menos no lo hacen con la solvencia política que es necesaria: el enve­jecimiento de la población y el galopante déficit en las comunicaciones por tierra, mar y aire. Y ambas cuestiones nos empobrecen y nos aíslan. Desde hace años, el Prin­cipado arrastra estas dos lacras que ningún gobierno ha resuelto, entre otras razones, porque nadie se ha puesto manos a la obra. El envejecimiento de la población y el déficit en las comunicaciones, son dos problemas muy complejos y de difícil solución, que no es posible resolver de la noche a la mañana. Pero en todo este tiempo que sus señorías han dilapidado enzarzados en otras cuestiones menos esenciales, como el bable o la política lingüística, algo se podría haber hecho para avanzar en la resolución de dos asuntos capitales que lastran el crecimiento de Asturias.

Los ‘cheques bebé’ con finalidad electoral, los planes para el fo­mento de la natalidad que -cíclicamente-se anuncian y que nunca tienen un mayor recorrido, o los planes demográficos que siempre acaban en un cajón, no han tenido ningún efecto para frenar la continuada caída de la natalidad y, por consiguiente, el envejeci­miento de la población en una comunidad que, durante el pasado, registró más del doble de fallecimientos que de nacimientos. Y los números son como para echarse a temblar, y para que nuestros ociosos representantes políticos se afanen -de una vez- en resolver los problemas que arrastra Asturias y que nos colocan a la cola de las regiones más deprimidas de Europa. Durante el pasado año, de media, en nuestra comunidad se produjeron 36 fallecimientos diarios por tan solo 16 nacimientos, lo que nos sitúa como la se­gunda comunidad que más población pierde en el conjunto de toda España. El desequilibrio en la balanza vegetativa acentúa, además, los ‘números rojos’ de una comunidad donde el pago de las pensiones supera, con creces, las aportaciones de los trabaja­dores a la Seguridad Social. Sin embargo, nadie hace nada, ni go­bierno, ni oposición, para tratar de suturar semejante hemorragia y brecha demográfica, que aboca a nuestra comunidad a un futu­ro, cuando menos, incierto.

Centrifugadas, hace tiempo, las competencias estatales a las au­tonomías, la ‘cuestión demográfica’ sigue sin ser un ámbito o una responsabilidad, estrictamente territorial. O dicho de otro modo, con la terca burocracia hemos topado, algo que la clase política siempre utiliza como coartada para no hacer los deberes que les corresponden. Ayer, el senador socialista, Vicente Álvarez Areces, defendió en la comisión especial sobre la evolución demográfica en España, que han de ser las comunidades autónomas quienes diseñen sus propios planes demográficos, y desempolvó el docu­mento de trabajo aportado por el Grupo Parlamentario Socialis­ta en el Senado que establece diez ejes de actuación en materia de natalidad, política migratoria, envejecimiento de la población, políticas de familia, equilibrio territorial o infraestructuras. Un documento bienintencionado que el PSOE pudo haber desarro­llado durante los casi siete años de gobierno de José Luis Rodrí­guez Zapatero. Y en Asturias, los adalides de ‘lo público’, son los que mantienen el copago en la red de escuelas infantiles depen­dientes del Principado.

Vergonzoso peaje

El gobierno de Pedro Sánchez ha anun­ciado su intención de poner fin a los pea­jes en las autopistas cuando expiren las concesiones. Sin embargo, en Asturias estamos condenados a pagar por entrar o salir de nuestra comunidad, hasta el año 2050, por obra y gracia de Francis­co Álvarez-Cascos, que así lo decretó en sus tiempos de todopoderoso ministro de Fomento y vicepresidente del gobier­no de José María Aznar. La concesión, a la empresa Aucalsa, tendría que finalizar dentro de tres años (2021), pero Cascos la prorrogó durante otros 30 años, justifi­cando su decisión, por una rebaja de los precios que aplica la concesionaria. La realidad es que, con rebaja de chichinabo, o sin ella, a los asturianos hoy nos cuesta 26,3 euros ir y volver a León -carburan­te aparte- por utilizar, prácticamente, la única vía de escape que Asturias tiene hacía la Meseta. Cada año, Aucalsa re­cauda 40 millones (6.640 millones de pe­setas) a cuenta de un peaje muy costoso y gravoso, y que además supone un las­tre para el desarrollo de Asturias. En to­tal, cuando finalice la concesión, Aucalsa se habrá embolsado unos 2.000 millones de euros, por el vergonzoso peaje al que nos condenó Álvarez-Cascos, durante medio siglo.

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