16:47. VIERNES 14 DE DICIEMBRE DE 2018

La ‘paisana’

Política
2 julio, 2018
LUCÍA GARCÍA

Francisco Álvarez-Cascos, el ‘Jo­hn Wayne’ de la política asturiana, ya está en ‘modo’ elecciones, y ha empezado a mover banquillo pa­ra rearmar a un partido que ha per­dido fuelle y también pegada. Tras aquellos ‘tres turnos’, como calificó Cascos a su efímero gobierno para retratar una hiperactividad que no era tal, en los últimos tiempos las ‘hormigas foreras’ han sesteado. Y de aquellas incansables termitas que ejercían una oposición a ba­yoneta en el parlamento asturia­no, hoy solo quedan los restos de un partido disperso y en vías de extinción en la capital asturiana. Cascos, la hormiga atómica, sigue siendo una voraz piraña. De aquel -iniciático- Foro Asturias, solo que­da en primera línea, Isidro Martínez Oblanca, el resto de dirigentes han ido abandonando el barco, como Enrique Álvarez Sostres o María Teresa Alonso, o han sido ‘ajusti­ciados’, como Cristina Coto, que era el último vestigio del ‘casquis­mo’ mas puro. El resto, de los pa­dres fundadores de Foro Asturias, como Pelayo Roces, José Luis Ma­gro, o Enrique Lanza, hace tiempo que han pasado a la reserva activa, y censuran, en privado, el canibalis­mo de F.A.C.

Renovarse o morir, esa es la cuestión. Y Cascos ha optado por resucitar a un partido moribundo. Tras haber rodado la cabeza de Cristina Coto, Álvarez-Cascos en­vió, el sábado pasado, a sus alicaí­das tropas a Covadonga, donde un reducido grupo de dirigentes y mi­litantes, hicieron plegarias ante la Virgen de La Santina, para que Foro Asturias recupere el espacio políti­co que ha perdido. Foro, hoy es ‘Fo­rito’, y solo se mantiene en pie en Gijón y en Ribadesella -gracias a la labor discreta y eficaz de la alcalde­sa Rosario Fernández-, además de en otras tres plazas menores (Salas, Peñamellera Alta y Amieva). Pero en Oviedo, donde se libran todas las batallas de la política astur, ha­ce tiempo que Foro Asturias es un espejismo, y donde más se amon­tonan las víctimas del holocausto ‘casquista’, desde el pendenciero, Arturo González de Mesa: hasta los ‘transfuguillas’, José Donate y Manuel Fernández; o los deserto­res José María Navia-Osorio, Andrés Llavona, Zaldivar, Cuqui Ban­ces…, que se solidarizaron con Jo­sé Antonio Caicoya, ‘Toni El Breve, cuando se tiró del tren en marcha, huyendo de la voraz piraña. En la capital asturiana, Foro es una espe­cie en extinción, y Carolina Morilla fue una candidata -a la alcaldía- pe­so pluma que no obtuvo ni un solo concejal. Otros extraños persona­jes, como ‘Felechosa’, son tan adúl­teros como promiscuos, y solo bus­can acomodo en cualquier corralito.

Tras la fulminante salida de Cristina Coto, medio cese, medio re­nuncia, medio huída; Carmen Mo­riyón está llamada, como anticipó este periódico en enero (Moriyón ‘for president’), a liderar un partido que se juega su supervivencia en la doble cita electoral que se avecina (municipales y autonómicas). Mori­yón es el mejor activo político de Fo­ro Asturias, y hoy por hoy el único cartel electoral que puede presentar un partido que tiene que rearmarse para no perecer en la guillotina de las urnas. Pero el ‘efecto Moriyón’ no tendrá ningún efecto, si Cascos no deja las manos libres, autonomía y capacidad de decisión a la aún al­caldesa de Gijón, para que forme su propio equipo y tome las rien­das de un partido que necesita un nuevo impulso y hasta refundarse, tras siete años y medio de continuas zozobras.

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