10:50. SáBADO 18 DE AGOSTO DE 2018

¡Ave, Astorga!

Cultura
27 julio, 2018

2.000 años después, la ‘Pax Romana’ aún no ha llegado a Astúrica Augusta, donde los bárbaros astures y las legiones del César siguen combatiendo en batallas incruentas. La Fiesta de los Astures y Romanos, que se celebra este fin de semana en Astorga, transforma la milenaria ciudad en una villa romana, con su campamento, tabernas, el circo donde se baten los gladiadores y un mercado que se levanta a los pies de la muralla, amenazada por las incursiones de los guerreros del norte. La recreación histórica también recuerda la íntima rivalidad -y hermandad- que une a los asturianos y a los astorganos, herederos de la ciudad nacida del campamento de la Legio X Gemina a finales del siglo I a.C. Hoy Astorga viaja, como cada año, al pasado. Un túnel del tiempo que nos acerca a los enfrentamientos que mantuvieron los astures contra el invasor romano, que conquistó Astorga para hacerse con los yacimientos de oro de Las Medulas, en una espectacular fiesta declarada de interés turístico regional.

Los romanos conquistaron Hispania y fijaron nuevas fronteras, uniendo a pueblos que habían sido enemigos desde hacía siglos, como los astures y las tribus que poblaban León. Asturica Augusta, la actual Astorga, fue la capital de una de aquellas provincias (Conventus Asturum) que se extendía desde la costa cantábrica al sur de Zamora, llegando también a Lugo y Orense. Y este fin de semana Astorga reverdece los laureles de la antigua Roma, recuperando su historia y su esplendor. La Fiesta de los Astures y Romanos rememora los enfrentamientos -y también las treguas- entre los pueblos que vivían a ambos lados de la Cordillera, convirtiendo Astorga en una villa romana, por cuyas calles pasean patricios, bárbaros, gladiadores y legionarios.
Los visitantes de la Astorga romana’ podrán recorrer los dos campamentos montados en torno a la muralla, o asistir a los espectáculos del circo romano (en la plaza de toros), donde cada día se congregan más de 10.000 personas, para asistir a las carreras de ‘cuádrigas’, presenciar la lucha de los gladiadores sobre la arena, y competiciones deportivas que ponen a prueba la fuerza, velocidad y puntería de los participantes. Además, una ruta gastronómica por restaurantes y tabernas, espectáculos callejeros, desfiles, mercado y recreaciones de las históricas batallas, y hasta un concurso de catapultas, transforman Astorga en una opulenta villa romana. Una vuelta al pasado que cada año cuenta con más participantes, dispuestos a retroceder XX siglos, para regresar al corazón del Imperio de los césares.
Hoy, los asistentes podrán acompañar al César y al Caudillo Astur en su visita al mercado, conocer los secretos de belleza de las mujeres romanas, o contemplar al general Octavio Augusto pasando revista a sus tropas, en la Plaza Mayor. O simplemente, perderse entre los soldados, herreros, matronas, mercenarios, comerciantes, tribunos y senadores que han tomado las calles de Astorga, una ciudad nacida en torno al campamento de la Legio X Gemina, enviada a Hispania hace más de 2.000 años, para dominar a los astures, cántabros y galaicos. Con el tiempo, el campamento romano creció hasta convertirse en una parada obligada para los viajeros y comerciantes que recorrían en noroeste de la península, uniendo Asturias con León, y prosperando gracias a las minas de la zona, que alimentaban de oro a Roma, y matenían en pie el basto Imperio.
Siglos después, Astorga fue invadida por los musulmanes, hasta que la monarquía asturiana recuperó la ciudad para la Cristiandad a mediados del siglo VIII, estrechando aún más los lazos entre el norte y el sur de la Cordillera. La especial relación entre astorganos y asturianos también forma parte de la herencia de la ciudad dos veces milenaria, que durante este fin de semana es una ventana al pasado del glorioso Imperio Romano.

Los romanos conquistaron Hispania y fijaron nuevas fronteras, uniendo a pueblos que habían sido enemigos desde hacía siglos, como los astures y las tribus que poblaban León. Asturica Augusta, la actual Astorga, fue la capital de una de aquellas provincias (Conventus Asturum) que se extendía desde la costa cantábrica al sur de Zamora, llegando también a Lugo y Orense. Y este fin de semana Astorga reverdece los laureles de la antigua Roma, recuperando su historia y su esplendor. La Fiesta de los Astures y Romanos rememora los enfrentamientos -y también las treguas- entre los pueblos que vivían a ambos lados de la Cordillera, convirtiendo Astorga en una villa romana, por cuyas calles pasean patricios, bárbaros, gladiadores y legionarios.Los visitantes de la Astorga romana’ podrán recorrer los dos campamentos montados en torno a la muralla, o asistir a los espectáculos del circo romano (en la plaza de toros), donde cada día se congregan más de 10.000 personas, para asistir a las carreras de ‘cuádrigas’, presenciar la lucha de los gladiadores sobre la arena, y competiciones deportivas que ponen a prueba la fuerza, velocidad y puntería de los participantes. Además, una ruta gastronómica por restaurantes y tabernas, espectáculos callejeros, desfiles, mercado y recreaciones de las históricas batallas, y hasta un concurso de catapultas, transforman Astorga en una opulenta villa romana. Una vuelta al pasado que cada año cuenta con más participantes, dispuestos a retroceder XX siglos, para regresar al corazón del Imperio de los césares.Hoy, los asistentes podrán acompañar al César y al Caudillo Astur en su visita al mercado, conocer los secretos de belleza de las mujeres romanas, o contemplar al general Octavio Augusto pasando revista a sus tropas, en la Plaza Mayor. O simplemente, perderse entre los soldados, herreros, matronas, mercenarios, comerciantes, tribunos y senadores que han tomado las calles de Astorga, una ciudad nacida en torno al campamento de la Legio X Gemina, enviada a Hispania hace más de 2.000 años, para dominar a los astures, cántabros y galaicos. Con el tiempo, el campamento romano creció hasta convertirse en una parada obligada para los viajeros y comerciantes que recorrían en noroeste de la península, uniendo Asturias con León, y prosperando gracias a las minas de la zona, que alimentaban de oro a Roma, y matenían en pie el basto Imperio.Siglos después, Astorga fue invadida por los musulmanes, hasta que la monarquía asturiana recuperó la ciudad para la Cristiandad a mediados del siglo VIII, estrechando aún más los lazos entre el norte y el sur de la Cordillera. La especial relación entre astorganos y asturianos también forma parte de la herencia de la ciudad dos veces milenaria, que durante este fin de semana es una ventana al pasado del glorioso Imperio Romano.

Bacanal romana

Astorga también conquista con el paladar. La asociación gastronómica ‘El Borrallo’ organiza cada año las jornadas astur-romanas, que se celebran este fin de semana. Carnes, pescados y verduras, cocinados al gusto de los césares, y acompañados por platos típicos de los astures, forman el menú que ofrecen nueve restaurantes de la ciudad bimilenaria. Para rendir homenaje a su pasado ‘astur-romano’. Por un día, en Astorga, no se comerá el tradicional cocido maragato. Para los romanos adinerados, la cocina era un ejercicio de ostentación. Cuanto más exóticos fueran los ingredientes, mejor: carne de elefante y mono, lenguas de flamenco, especias de Oriente… Mientras tanto, legionarios y plebeyos tenían que conformarse con recetas más tradicionales, más cercanas a las que se pueden disfrutar este fin de semana. Cocina contemporánea pero basada en la alimentación astur-romana de hace 2.000 años. Además, el vino, siempre presente en las comidas de ricos y pobres, tampoco faltarán en las jornadas gastronómicas que añaden aún más atractivo a la fiesta de Astorga, para brindar en honor de los antiguos romanos, fundadores de Astúrica Augusta.

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