14:21. MARTES 16 DE OCTUBRE DE 2018

Turismo efímero y de mínimos

Oviedo
27 julio, 2018
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

Oviedo sigue siendo un destino de paso para los turistas que visitan Asturias. Turismo ‘exprés’ y de media jornada, ante la falta de reclamos e iniciativas municipales

Llegan, ven, comen y se marchan. Ese es el perfil del turista que visi­ta Oviedo. “Aves de paso”, en pa­labras y definición del pintor y es­cultor, Manolo Linares. O lo que es lo mismo, turistas que cubren el expediente, visitando Oviedo, du­rante unas horas, los días que ha­ce malo. Turismo de bajos vuelos y de luces muy cortas, ante la impe­ricia y la poca, o nula, ambición del Ayuntamiento, que sigue sin poner en marcha una programación es­tival, como Dios Manda. Hasta la ciudad de Guadalajara, que tampo­co tiene playa, tiene más pálpito tu­rístico que la capital asturiana que, un verano más, sestea y ha echa­do el cierre por vacaciones. Y no será por falta de reclamos, ya que Oviedo lo tiene todo: historia, mo­numentos únicos en el mundo, in­signes estatuas y buenos fogones. Pero el Ayuntamiento, ni el de an­tes, ni el de ahora, activa iniciativas para aprovechar el potencial turís­tico de una ciudad que vive, desde hace años, de las rentas del turismo de Gijón y de otras ciudades astu­rianas. Es lo que hay.

Y los números cantan. En 2017, mientras el turismo crecía en toda España, caía en Oviedo (34.215 vi­sitas y 19.000 pernoctaciones me­nos). Desde los tiempos del siempre recordado concejal, José María del Viso, como presidente de la Funda­ción Municipal de Cultura (1991), el Ayuntamiento nunca ha intentado revitalizar la ociosa oferta estival. Por entonces, había conciertos en los claustros de la Catedral y de la Universidad, y teatro en el Fontán. Pero la liquidación de la Fundación Municipal de Cultura (2001) acabó con la programación. Tras Gabino de Lorenzo, la única aportación de Agustín Iglesias Caunedo fue la instalación de una carpa con una exposición itinerante sobre las re­liquias de la Cámara Santa, a los pies de la Catedral, que tuvo 25.000 visitas en el verano de 2013. Pero tampoco supuso ninguna novedad. Las reliquias son visitadas por casi 10.000 personas al mes (117.000 en todo 2017). La llegada del triparti­to al consistorio, con Wenceslao López al frente, y la recuperada Fundación Municipal de Cultura, no ha supuesto ningún cambio en la escuálida y pobre oferta de ocio y cultura durante los meses de ve­rano. Oviedo sigue medio vacía, y tusísticamente a medio gas. Sin conciertos ni festivales de música, ferias de muestras, o grandes citas veraniegas (El Carmín de la Pola, el Xiringüelo de Pravia, La Descar­ga de Cangas, el Descenso del Se­lla…), la capital asturiana solo ofre­ce turismo trashumante y contem­plativo. Aún así, y ante el cartel de ‘completo’ que cuelga en los hoteles de Gijón, cada vez son más los tu­ristas que utilizan Oviedo como ba­se de operaciones para visitar otros destinos y rincones del Principado, mientras los autobuses con rusos, japoneses o alemanes, solo hacen un alto en la ciudad para cubrir el expediente turístico, antes de conti­nuar rumbo a Galicia o Santander. No hay nada que los retenga aquí, más allá de la Catedral, o el Prerro­mánico, que según Alfredo Cante­li, presidente del Centro Asturiano de Oviedo, “está totalmente aban­donado”. En su opinión, la presen­cia de turistas va en aumento, “pe­ro desde el Ayuntamiento se po­dría hacer mucho más. Nos hemos quedado atrás”. Canteli mantiene que con una programación más ambiciosa, los hoteles se llenarían durante todo el verano. El presi­dente del Centro Asturiano, tam­bién subraya el mal estado de las calles del centro de Oviedo, “com­pletamente olvidadas”. Lucía Fal­cón, propietaria de la Galería Fal­cón comparte la misma opinión. “En cuanto salimos del eje Catedral-Ayuntamiento-Escandalera, desaparecen los turistas”. Para Falcón, los grupos de extranjeros, acompañados por guías, “llegan, sacan unas fotos y se van. No de­jan apenas ningún beneficio en la ciudad, y menos en el Antiguo”. La galerista destaca que la programa­ción de cine y teatro, “está pensada más para el vecino que para el visi­tante, y apenas hay propuestas de artes plásticas”. Para ponerse en el mapa (literalmente), Lucía Falcón y otros galeristas se han unido y trabajan ya en una guía turística alternativa, que repartirán en ho­teles y puntos de información tu­rística, para darse a conocer. “Si el turista no sabe que hay galerías de arte, y nadie se lo dice, no las visi­tará. Por eso lo hacemos nosotros”. Por su parte, el pintor Manolo Li­nares, reconoce que el número de turistas ha aumentado en los últi­mos años, “pero son aves de pa­so”. Linares considera que hay un error de base, ya que “hemos vendido Asturias como si fuera el Mediterráneo, cuando deberíamos fijarnos en el norte de Europa”. Además, señala que los turistas que encuentra ‘perdidos’, plano en mano, “siempre preguntan por La Gascona, y no por Santa María del Naranco o la Catedral. Hemos convertido el Bulevar de la Sidra en el principal reclamo turístico, y es un grave pecado”. En Oviedo, se hace más promoción de Gascona, que del Camino de Santiago, un aspecto que también destaca el pintor Toño Velasco. “El Ayuntamiento ha puesto en marcha alguna actividad, como el cine de verano o las visitas al Campoamor, pero es insuficiente”. Velasco recuerda -además- que Oviedo sigue siendo la única capital de provincia que no tiene una sala de exposiciones municipal, “y nos siguen vendiendo humo con proyectos que no se concretan”. En su opinión, Oviedo tiene un gran potencial, que por sí solo, atrae a miles de turistas cada año, “pero no se quedan, porque después de ver los monumentos, no hay nada. Ni conciertos, ni terrazas, ni exposiciones”. Rafael Secades, ex presidente de la Asociación Profesional de Hostelería, y ex director del Auditorio de Oviedo, eleva el tono de las críticas y atribuye la falta de turistas a “la incapacidad de los gobernantes”. Secades enumera las virtudes de Oviedo, desde el turismo religioso (la Catedral, San Miguel de Lillo, Santullano…), al gastronómico, los conciertos de música clásica o los congresos. “Hace una década, organizábamos más citas congresuales que Bilbao, La Coruña o Santander, pero nos han superado”. El tirón anual de los Premios Princesa de Asturias o la Temporada de Ópera, tampoco es aprovechada por el Ayuntamiento. “Oviedo puede venderse mucho mejor que los destinos de sol y playa, pero el problema es la falta de promoción. Sin promoción, Oviedo seguirá sin existir, y solo nos visitarán los autobuses del Imserso por nuestra condición de capital”. El periodista David Serna, señala que la ciudad “siempre tie ne más turistas de lo que parece”, y aporta otro punto de vista. “Oviedo tiene museos, hostelería, y es cómoda para pasear, aunque no tiene playa. ¿Por qué no complementar su oferta con Gijón”. Para David Serna, “Oviedo y Gijón deberían venderse en conjunto”. En verano, cualquier ovetense se convierte en guía turístico, orientando a los visitantes despistados. Y algunos dan, sin quererlo, con un ex alcalde. Antonio Masip, en varias ocasiones, ha indicado una dirección a turistas extranjeros. “Preguntan por la Catedral, y los monumentos del Naranco. Santullano es el gran desconocido”.

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