14:21. MARTES 16 DE OCTUBRE DE 2018

Agosto caliente en el PP

Política
30 julio, 2018
LUCÍA GARCÍA

La ‘limpieza étnica’ emprendida por Pablo Casado, tendrá réplicas en Asturias, entre los devotos del ‘marianismo’. Los ‘pablos’ asturianos (Pablo Álvarez Pire, Pablo Álvarez Pichel y Pablo González) han empezado a tomar posiciones.

El café para todos de Pablo Casado, tiene los días contados, y hasta fecha de caducidad. Durará, hasta que la nueva dirección nacional del Partido Popular ponga en marcha su maquinaria electoral. Entonces comenzará el baile de candidatos y rodarán más cabezas. El nuevo líder del PP, el ‘Macron’ de la derecha española, sonrisa en ristre y por bandera; ha emprendido una ‘limpieza étnica’ entre las alicaídas huestes ‘marianistas’ (Javier Arenas, Martínez-Maillo, Rafael Hernando, Celia Villalobos, ¿dónde está escondido Montoro?…), y lógicamente también va a imponer su ley nombrando, poniendo y quitando, presuntos y supuestos candidatos y candidatas, que ya calentaban en la banda para disputar el partido de las elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán el próximo año. Durante la campaña de las primarias, Pablo Casado no ocultó sus intenciones, y dio a conocer que, si salía proclamado presidente del PP, llevaría él, personalmente, la interlocución con los barores regionales, para la elección de los candidatos a los ayuntamientos y a las presidencias autonómicas. Se avecina un mes de agosto muy calentito en las tribus populares. Por lo pronto, es probable, que Pablo Casado imponga un proceso de primarias, como el que le ha catapultado a la presidencia del PP, para que los militantes -primero- y luego los compromisarios -los cargos políticos- elijan a los candidatos. Se acabaron los ‘dedazos’ en el PP. Tiemblan los ‘aparatos’.

En Asturias, como en toda España, la derecha, o centro derecha, tiene que hacer borrón y cuenta nueva. Ya no valen los candidatos elegidos a las bravas y a la ‘búlgara’. Hasta que llegó Casado, a la planta más noble de Génova 13, las juntas locales y regionales del PP ‘proponían’, y Rajoy, y antes Aznar, ‘decidían’ y ‘disponían’. Ahora, suenan tambores de primarias en toda España, y hasta la presidenta del PP en Asturias podría tener que someterse al veredicto de la militancia en las urnas. Aún así, la condición de presidenta ‘blinda’ a Mercedes Fernández como candidata ‘in pectore’ del PP a las próximas elecciones autonómicas, aunque el proceso de regeneración interna que ha emprendido Pablo Casado no la exime de tener que pasar por semejante trance. Más difícil tiene el ‘amagüestu’ de la designación de los candidatos a los ayuntamientos, aunque haya elevado a José Agustín Cuervas Mons, a la condición de coordinador general del PP en Asturias, con el propósito de que actúe como matarife del otro Agustín, de apellido Caunedo.

Tras el doble ‘sorpasso’ de Pablo Casado, ha quedado ‘inaugurado’ un nuevo ciclo político en el Partido Popular y queda abierta, al mismo tiempo, la veda electoral. Habrá primarias, o no; por ahora, la única certeza válida, es que el fu-turo más inmediato del PP está en manos de Pablo Casado, de los ‘pablistas’, y de los ‘pablos’ asturianos (Pablo Álvarez Pire, Pablo Álvarez Pichel y Pablo González). He aquí, la cruda realidad, que tiene desvelado al viejo PP. Mercedes Fernández apostó, dos veces, a caballo perdedor. Y los errores, y las deslealtades, tienen un precio en política. Caunedo viró y acertó. Llegó al Congreso del PP como un ‘sorayo’ y a medianoche se transmutó en ‘pablista’, aunque sigue negando la mayor. Política, obliga. ¿Y ahora qué?, ésa es la cuestión. El Partido Popular ha puesto sus contadores a cero en Asturias, y se masca la tensión en los cuarteles de Manuel Pedregal. Mercedes Fernández, si quiere salir victoriosa de la guerra interna que se le avecina, va a tener que ‘cebar’ de militantes a las juntas locales del PP, en especial a la poderosa Junta Local de Oviedo. Ya lo hizo en Gijón para acabar con Manuel Pecharromán, y es probable que sea reincidente en Oviedo, Avilés o Mieres. Los ‘pablistas’ son pocos, muy pocos en Asturias, y están dispersos y desorganizados. Pero también en el PSOE eran cuatro gatos los ‘sanchistas’, y acabaron haciéndose con el control de la nave socialista. Un ‘ítem’ más: Aznar ha vuelto.

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