14:56. MIéRCOLES 19 DE DICIEMBRE DE 2018

El ‘Erasmus’ de la música

Cultura
3 agosto, 2018

La música es un lenguaje universal que no conoce fronte­ras. Los instrumentos y sus sonidos unen a personas que han nacido -entre sí- a miles de kilómetros de distancia. 143 alumnos y 23 profesores, procedentes de 15 países, han participado en los Cursos de Verano de la Escuela In­ternacional de Música de la Fundación Princesa de Astu­rias, que finalizan hoy, tras diez días de clases magistrales. Un ‘Erasmus’ de las partituras que reúne en Oviedo a los maestros del presente y a los prometedores músicos del futuro. Profesores de las escuelas de Nueva York, Moscú, o Israel, y solistas de la Orquesta Sinfónica de Annapolis, Orquesta Nacional de España, o del Gran Liceo de Bar­celona, guían a los jóvenes músicos que están llamados, dentro de unos años, a ocupar su puesto en los recitales. Los alumnos conviven (en residencias o en pisos Airbnb) unidos por su pasión por la música. Pero no han venido de vacaciones y han aprovechado, al máximo, las clases intensivas -diez horas diarias- en el Conservatorio, bajo la tutela de la Fundación. Hoy, esta nueva añada de jóvenes músicos, ofrecerá un concierto de despedida en el Audi­torio ‘Rey’ Felipe de Oviedo (20,00 horas).

“Para crecer, tienes que viajar”

Ísak Ríkharôsson es uno de los ‘ve­teranos’ de los cursos de verano de la Escuela Internacional de Músi­ca. Ya participó en las clases hace cuatro años, y ahora repite expe­riencia. Islandés de nacimiento, Ísak reside en Zürich desde hace cinco años (tiene 25) acompañado siempre por su violín. Fue en Suiza dónde oyó hablar de los cursos de la Escuela de Música de la Funda­ciñon Princesa, y donde se animó a participar, siguiendo los consejos de otros estudiantes que le habían precedido. Para él, viajar no es un problema. “Islandia es un país muy pequeño, donde apenas hay opor­tunidades para aprender o perfec­cionarte. Para mejorar como músi­co, tuve que irme”. En Oviedo está bajo la tutela de la profesora rusa Lara Lev, con quien se entiende en inglés (Ísak no habla ni una pala­bra de castellano). Para él, “los pro­fesores y las aulas de ensayo son del más alto nivel”, sin olvidar “el buen trato entre todos los partici­pantes”, aunque no tienen mucho tiempo para hacer amigos. Ísak ni siquiera comparte residencia con otros estudiantes. Ha alquilado un piso en el Oviedo Antiguo, a un pa­so del Conservatorio, a dónde se escapa para ensayar. “En el Con­servatorio nos dan todas las faci­lidades pero practico mejor total­mente solo y aislado”. Opina que cualquier músico debe viajar y co­nocer a diferentes profesores. “Es muy positivo ver distintos estilos y escuelas. Siempre aprendes algo de cada uno”. Como parte de sus ‘deberes’, Ísak ofreció un recital de violín acompañado al piano, donde pudo poner en práctica las leccio­nes de Lara Lev. Y no descarta vol­ver a Oviedo para seguir perfeccio­nando su ya depurada técnica.

“Me apasiona componer”

Naid Cruz Tica emprendió un largo viaje hace dos semanas, desde Cuz­co (Perú) a Oviedo, para participar en la Escuela Internacional de Mú­sica de la Fundación Princesa de Asturias. 9.200 kilómetros y más de 15 horas de vuelo, que aún le pa­san factura. “Los primeros días su­frí mucho jet lag. Hay 7 horas de di­ferencia con mi país”. Naid tiene 23 años, lleva estudiando piano desde pequeña, y también toca la guitarra. Ahora, está aprendiendo a compo­ner. “Siempre me gustó crear mis propias melodías y canciones, pe­ro necesitaba la formación que me ofrecen los cursos de la Escuela de Música”. Aunque lleva poco tiem­po componiendo (apenas año y me­dio), tiene claro que es la parte que más le apasiona de la música. Su profesor en el Conservatorio, el di­rector de orquesta, pianista y com­positor barcelonés Miquel Ortega, les puso duros ‘deberes’. “Tuvimos que componer, entre los compañe­ros de la clase, una pieza musical, con sus secciones ytransiciones”, que después fue interpretada por otros alumnos.

Para Naid, participar en los cur­sos de verano es un reto muy boni­to, que también conlleva sacrificios. “Estas son mis vacaciones, cuando acaben las clases, volveré a Perú”. En su primera visita a Oviedo y a los cursos, ha optado por la residencia que les ofrece la Fundación Prin­cesa (Ovida), donde ha conocido a otros jóvenes músicos aunque “pa­samos la mayor parte del tiempo en el Conservatorio para aprovechar los cursos al máximo”. Cada hora cuenta.

“Vine para recibir clase de los mejores profesores”

Joana Gomes Pereira tiene 24 años, y hace ya cuatro que dejó su Lisboa natal para estudiar mú­sica en Madrid. “En Portugal hay pocas orquestas y pocas escuelas donde aprender. España me ofre­ce muchas más posibilidades”. Es la primera vez que participa en los cursos de la Escuela Internacional de Música de la Fundación Prince­sa, y llegó a Oviedo por recomen­dación de una amiga. “Estudio con la flautista Cristina Santirso, que asistió a los cursos el pasado vera­no, y me recomendó la experien­cia. Fue una de las alumnas que tocó para la Reina Letizia”.

El principal motivo de Joana para sacrificar parte de su verano y viajar a Oviedo (“16 horas en au­tobús desde Lisboa”), es el profe­sor ucraniano Igor Sulyga, solista y viola principal de los Virtuosos de Moscú durante dos décadas, y músico de la Orquesta Oviedo Filarmonía. “Tuve la suerte de ir a alguna de sus clases en Madrid, y cuando me enteré de que era uno de los profesores de la Escuela, no lo dudé”. Ha aprovechado su participación en los cursos y la tutela de Igor Sulyga para prepa­rar su recital de fin de carrera, y al mismo tiempo conocer a jóvenes músicos de todo el mundo. “Hay gente de muchos países, y apren­do un poco de todo el mundo. To­dos tienen algo que aportar”. Para Joana resulta sencillo comunicar­se. Es muy extrovertida y además del portugués y el castellano, do­mina a la perfección el inglés (sus padres son guías turísticos). “A ve­ces tres idiomas no son suficien­tes. Si no nos entendemos, utili­zamos el lenguaje de la música”. Joana también ha asistido a cla­ses de Conjunto Musical, junto a dos violinistas y un violonchelista, ofreciendo un recital. “Lo mejor de los cursos es que tienes la oportu­nidad de tocar de verdad y de me­jorar”. En muy pocos días tienen que conocerse, preparar la pieza musical y compenetrarse, pero la presión también les permite apro­vechar aún más cada clase.

En opinión de Joana, lo más importante para un joven músico, es su profesor. “Tienes que sentir­te cómodo a su lado y tener con­fianza. Yo tuve algunos problemas con profesores en el pasado, con los que no me entendía, y lo me­jor es buscar a otro. Alguien con quien conectes y de quién más puedas aprender”. El profesor “es la mayor influencia para un alumno” y marcará su carrera de por vida. Joana tiene claro que las lecciones de Igor Sulyga la acom­pañarán siempre, y agradece a la Fundación Princesa de Asturias las becas que reciben para cos­tear parte de la matrícula. “El via­je, la estancia y los cursos supo­nen un esfuerzo importante, pero merece la pena. Si puedo, repetiré en el futuro”. Joana, muy emocio­nada con la visita de la Reina del pasado jueves, cuenta ya las horas para despedirse de la Escuela In­ternacional de Música y de Ovie­do. Promete que regresará.

Diez días entre maestros y recitales

Cinco clases individuales y cinco colectivas por alumno, una obra musical que estudiar, cursos integrales de canto, dirección y composición, salud musical, mantenimiento de los instrumentos, conferencias, recitales… Durante los cursos de verano de la Escuela Internacional de Música apenas quedan horas libres para los estudiantes que llenan el Conservatorio Superior de Música Eduardo Martínez Torner, y que participan en un ‘máster’ intensivo de diez días, al nivel de los más prestigiosos cursos de música internacionales. La procedencia de los profesores (Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Israel, Vietnam…) y de los jóvenes músicos (Finlandia, México, Japón, Italia, Holanda…), es cada año más variada (la Escuela se creó en 2005). Muchos alumnos llegan a Oviedo por recomendación de otros estudiantes o de profesores, se convierten en ‘embajadores’ de sus países. Además, la presencia de músicos españoles (Galicia, Valencia, Ciudad Real) y también de asturianos (Mateo Escobio, uno de los benjamines, tiene 11 años y es de Bimenes), también es muy destacada.

Como parte de su formación, los alumnos también ofrecen pequeños conciertos en la calle a través del ciclo ‘Música sobre ruedas’, además de actuaciones en el Auditorio o el Palacio Conde Toreno, acompañados por los profesores de la Escuela. Los cursos de verano de la Fundación Princesa, se diferencian de otros estudios, en la amplitud del programa. En Oviedo, los jóvenes músicos también aprenden a evitar lesiones, o a ‘mimar’ sus instrumentos para evitar que se deterioren. Además, aunque los alumnos se inscriban en una especialidad, pueden asistir a cualquier clase como oyentes, una opción que les permite aprovechar aún más sus diez días en Oviedo. Algunos tienen la oportunidad de tocar ante la Reina Letizia, que visita los cursos de verano desde 2013, y que no se ha perdido ninguna edición desde entonces, mostrando su apoyo a la Fundación en su labor educativa que contribuye a la formación de los músicos del futuro.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter