12:01. VIERNES 14 DE DICIEMBRE DE 2018

Los pendejos

Opinión
10 septiembre, 2018
LUCÍA GARCÍA

Somos Oviedo ha vuelto, esta se­mana, a las andadas. Y ni en San Mateo, podemos celebrar las fies­tas en paz. Los podemitas, hace ya tiempo, que comenzaron una larga precampaña electoral en ‘diferido’. A ocho meses vista del próximo doblete elec­toral, en el Podemos local se respira ner­viosismo por la fumata que anticipan las encuestas. En el tablero nacional, el PSOE está en modo remontada, el PP no levanta cabeza, Ciudadanos se ha colocado a rue­da de los populares, y Podemos sigue per­diendo fuelle. Hasta Manuela Carmena, al­caldesa de Madrid, ya marca distancias y quiere volar sola, sin ataduras, ni variopin­tas confluencias. En Oviedo, y en Asturias, el tic tac político marca la misma tenden­cia, a la espera de conocer la foto fija que aparecerá en los carteles electorales. Por lo pronto, Wenceslao López, ha madrugado anunciando, el pasado domingo, su inten­ción de revalidar su condición de candidato socialista a la alcaldía de Oviedo. Y aunque, desde hace meses, era un secreto a voces, el canutazo de ‘Wences’ ha dado el pistoletazo de salida a la larguísima campaña electoral que se nos ha echado encima. El pacto de gobierno que suscribieron hace tres años las izquierdas carbayonas, está roto, aun­que los inestables inquilinos de la Casa Ro­ja hayan cerrado filas ante la subida de deci­belios causada por tanta incontinencia ver­bal. El PSOE está harto de los numeritos de Somos, al más puro estilo del bombero tore­ro, (“Yo con Nacho”) y de que Ana Taboada, y el ‘cuentista’, solo se dediquen a poner pa­los en la ruedas del tambaleante tripartito. Hasta las bases podemitas, que no sufren, por ahora, el Síndrome de Estocolmo ino­culado por Taboada y sus ‘boys’, alertan de la deriva suicida por la que transita Somos Oviedo que está debilitando y erosionando al gobierno del que forma parte. “A diferen­cia de Madrid o Barcelona, o de los gobier­nos (mareas) gallegos, aquí nos llueven os­tias todos los días”, me dice, con cierto ru­bor, un podemita en la ‘herriko taberna’ que Somos se ha montado en la calle Martínez Vigíl (El Manglar). Pero en el pecado, el Po­demos local lleva su penitencia, por torpe­dear, una y otra vez, la acción de sus socios de gobierno. En el tripartito, desestructura­do y desbocado, llueven las hostias. Violen­cia de género político. Leña al mono y más madera. “Impresentables”, “inútiles”, “pa­téticos”, “desleales”, “mentirosos”, “gua­jes”, “enmierdadores”… Nunca se vio, ni se escuchó, nada igual en el Ayuntamien­to de Oviedo, y menos entre dos miembros del mismo clan. Wenceslao López ya no se anda por las ramas y se ha dado, incluso, al insulto escatológico (“enmierdadores”) como ya hiciera, también, con Agustín Igle­sias Caunedo. A estas alturas de partido, la reconciliación no es posible, y los piróma­nos volverán a hacer de las suyas para re­ventar el cierre de filas ante la escalada de tensión interna que se vive en el tripartito. Los pendejos se han quedado solos y aisla­dos en el gobierno comunero.

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