15:16. MARTES 16 DE OCTUBRE DE 2018

Un flojo arranque

Deportes
6 octubre, 2018
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

Los azules, que aún no han ganado en casa (2 empates y una derrota),reciben al Albacete, el único equipo invicto (3 victorias y 4 empates)

Al Real Oviedo se le empiezan a ver las costuras. Aunque solo se han disputado siete jornadas, el equipo de Juan Antonio Anquela no acaba de arrancar, y la defensa hace aguas. Ya ha encajado 11 go­les, lo que supone el peor registro defensivo de Segunda solo supera­do por el Extremadura (12), el Nás­tic (12) y el Córdoba (18), todos en puestos de descenso. En muy poco tiempo, el oviedismo ha pasado de la ilusión al desencanto, y aunque queda -prácticamente- toda la Liga por delante, los números, por aho­ra, no conducen al optimismo, más bien indican todo lo contrario. De 21 puntos en juego, el Real Oviedo solo ha rascado 9 puntos -a poco más de un puntito por partido-, y lo que es peor, los azules aún no ha ga­nado en el Carlos Tartiere, de dón­de se han escapado 7 de los 9 pun­tos en juego (dos empates y una de­rrota), que al final siempre son de­terminantes y pasan factura en la apretada lucha por meter la cabeza en la fase de ascenso. El Oviedo es, junto al Reus, el Extremadura, el El­che y el Córdoba, uno de los cinco equipos de Segunda que aún no ha ganado ante su afición.

En el arranque de la tempora­da, los buenos resultados a domi­cilio (dos victorias y un empate) compensaron los errores del Car­los Tartiere, pero la derrota en Al­corcón certificó una cruda reali­dad: el Oviedo no funciona, ni si­quiera, ante equipo menores o teó­ricamente más débiles. Los carba­yones ya han escuchado los prime­ros pitos (ante el Zaragoza y el El­che), y la afición se ha empezado a impacientar demasiado pronto. Y no hay excusa que valga cuando el Oviedo encaja goles con muy po­cos disparos de los rivales, y tam­bién a balón parado. El centro del campo, completamente renovado, además de no contener al adversa­rio, apenas filtra balones a una de­lantera huérfana de la materia pri­ma que es necesaria para fabricar goles. La conexión Diegui-Bárce­nas, tampoco está funcionando, y no hay alternancias en una banda llamada a ser explosiva y desequi­librante. Hasta el panameño Yoel Barcenas se ha diluido tras el parti­dazo que se marcó en Córdoba. So­lo Saúl Berjón, y algún chispazo de Javi Muñoz que también ha perdi­do fuelle, se salvan del mediocre y previsible juego de un equipo que muy pronto ha generado dudas en la afición. Mención aparte merece, Richard Boateng, todo un pulmón y recuperador de balones en el centro del campo, y un ‘pura sangre’ que en los últimos dos partidos ha sido re­legado al banquillo tras el regreso de Ramón Folch y para que Anque­la pueda dar cabida, en el ‘once’, a Folch y Tejera. Dos excelentes juga­dores, que aún no se han acoplado entre sí, que duplican la misma fun­ción, y que empeoran, desgraciada­mente, su juego cuando comparten el mismo papel sobre el terreno de juego.

Para la nueva temporada, el club ha apostado por una plantilla corta y -en teoría- con más calidad y garantías que el año pasado, cuan­do el Real Oviedo quedó fuera de la promoción por el ‘golaverage’. Sin embargo, las piezas no acaban de encajar. Y el problema no es nuevo. Anquela, que cumplirá mañana 50 partidos en el banquillo oviedista, acumula hasta ahora 20 victorias, 14 empates y 15 derrotas. Pero, desde el último derbi en el Carlos Tartiere (4 de febrero), sus núme­ros han empeorado: 8 victorias, 11 derrotas (contando la eliminación en Copa) y 6 empates. Los núme­ros son los que son, y no admiten enmiendas, aunque Anquela haya empezado a perder la compostura en las ruedas de prensa, con reproches a la afición, y ‘lloradas’ que no sirven para nada, y que acentúan, aún más, las dudas entre la afición. Para colmo de males, el parte de ba­jas va en aumento. Toché tiene para un mes, el mexicano Alanís estará KO dos semanas, Carlos Martínez no se ha recuperado de su rotura en el aductor, y Carlos Hernández con­tinúa con molestias. Además, Ibra­hima y Christian Fernández tam­bién están tocados. Al menos, las bajas abrirán la puerta a los juga­dores del filial.

Las urgencias del Real Oviedo pasan por el Carlos Tartiere, donde el equipo no vence desde el pasa­do 2 de junio. Mañana, los azules se enfrentarán a un Albacete en ra­cha. Es el único equipo de Primera y Segunda División que aún no co­noce la derrota (3 victorias y 4 em­pates), y lleva 13 goles a favor y solo 7 en contra. Su delantera interna­cional, formada por el albanés Rey Aldo Manaj (3 goles), el ucraniano Zozulya (2) -pretendido hace dos temporadas por el Real Oviedo-, y el paraguayo Acuña (2), mantie­nen invicto al ‘Alba’, donde el de­lantero murciano Alfredo Ortuño (también pretendido por el Oviedo en varias ocasiones), aún no se ha estrenado. Los manchegos cuentan con dos ex oviedistas en sus filas, Néstor Susaeta y Jon Erice, los dos se han caído de la convocatoria, por sendas lesiones. El Albacete de Luis Miguel Ramis no pierde, pero tam­poco gana siempre. Llega a Oviedo tras empatar en casa con el Zarago­za (2-2), el mismo equipo que ganó 0-4 en el Carlos Tartiere. Los prece­dentes tampoco son buenos para el Oviedo. El año pasado, los azu­les no superaron a los manchegos. En el Carlos Belmonte, el Albacete ganó 2-1 (con goles de Jeremie Bela y Araujo para los locales, y un tanto de Christian Fernández), y el parti­do del Carlos Tartiere acabó sin goles.

El Oviedo necesita mañana una victoria para tranquilizar a la afición. El próximo domingo, los azules se enfrentarán al Rayo Ma­jadahonda -recién ascendido- en el Wanda Metropolitano, y luego le es­peran el Osasuna, el Nástic, el Ma­llorca, el Deportivo, y el derbi con­tra el Sporting (18 de noviembre).

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