15:06. MIéRCOLES 19 DE DICIEMBRE DE 2018

PP contra PP

Oviedo
8 octubre, 2018
MARINA GARCÍA

El Partido Popular ha vuelto a des­enfundar las navajas. PP contra PP, o lo que es lo mismo, Mercedes Fernández contra Agustín Iglesias Caunedo. Y en el pulso suicida que mantiene la dirección regional del PP contra la dirección local del PP en Oviedo, solo puede quedar uno, o ninguno de los dos. Caunedo, ha­ce ya tiempo que anunció su retira­da, a la espera de que se resuelva su incierto y enquistado proceso judicial, que no avanza en ninguna dirección por las maniobras dilato­rias de su señoría. En el otro bando, las encuestas, a la baja, ponen en el disparadero a Mercedes Fernández.

Las hostilidades entre el PP de Mercedes Fernández y el PP de Agustín Iglesias Caunedo, vienen de lejos, y la ruptura ya es defini­tiva. Hasta esta semana, Caunedo no había entrado a las capeas ten­didas por ‘Cherines’, y tampoco ha­bía respondido a las continuas pro­vocaciones de la presidenta del PP que, desde que tomó las riendas del partido en Asturias, ha ido la­minando a los concejales del PP de Oviedo, de los órganos de direc­ción -la última en caer ha sido Be­lén Fernández-, y excluyéndolos de los congresos nacionales del Parti­do Popular (delegados), incluso co­mo ‘invitados’(Gerardo Antuña). En el origen de la cacería emprendida por Mercedes Fernández, está la de­signación del candidato, o candida­ta, que el Partido Popular presenta­rá como cartel electoral por Oviedo en las próximas elecciones. Esa es la madre de todas las batallas que vuelve a sacudir a un partido reinci­dente en sus virulentas disputas in­ternas. Y ya no hay vuelta atrás, las relaciones entre ‘Cherines’ y Cau­nedo están completamente rotas, y han llegado a un punto de no retorno.

Agustín Iglesias Caunedo, en su condición de presidente de la Junta Local del PP, pero también por una cuestión de justicia -ha renunciado a revalidar su condición de candi­dato, y abandona, cautelarmente, la primera línea de acción política-, quiere dar la alternativa a su suce­sor. Y aunque en el PP, las juntas lo­cales ‘proponen’, la dirección regional  dispone’, y en última instancia es Madrid (Génova) quién ‘decide’, nobleza obliga. En paralelo, Merce­des Fernández pretende imponer, a las bravas, a un candidato de su sa­nedrín particular. “Es como si el PP de Oviedo, por ser la primera orga­nización del partido en Asturias, tratase de imponer a un candida­to para el Principado”, me apunta un ‘viejo rockero’ de los populares. Abierta la veda, los ‘caunedistas’ y el ‘clan de Cherines’ ya no ocultan, ni siquiera en público, sus diferencias. Hace dos semanas, la ex presiden­ta de HUNOSA, ex vicesecretaria territorial del PP, presidenta del PP de Aller, y ‘caunedista’, Teresa Ma­llada; le leyó la cartilla a la diputa­da nacional y ‘cherinista’, Susana López Ares; en una espicha de con­fraternización que celebró el PP en Casa Gervasio, tras la celebración de un comité electoral. Los que es­tuvieron en la pomada, cuenta que ‘Tere’ llamó de todo, menos guapa, a su aviesa y trepa compañera de partido. Y los escobazos continua­ron el pasado fin de semana, cuan­do Caunedo, en una entrevista que publicó El Comercio, dio a conocer, lo que no era ningún secreto, desde hace tiempo no se habla con Merce­des Fernández, y viceversa. La rup­tura es total, y para echar más leña al fuego del distanciamiento, Cau­nedo, también ‘confesó’, que es ‘cas­quista’, para perplejidad de propios y extraños.

Hace poco más de tres meses, Mercedes Fernández se las prome­tía muy felices. Mariano Rajoy se­guía impasible sin ver lo que se le venía encima, y María Dolores de Cospedal, ejercía de brazo ejecutor. Pero una conjura acabó con el polí­tico impasible y el joven Pablo Ca­sado, contra todo pronostico, ‘sor­passó’ a Cospedal y a Soraya Sáe­nz de Santamaría. En el cónclave de la sucesión, ‘Cherines’ y Caune­do apostaron a ‘caballo perdedor’. Mercedes Fernández apoyó, prime­ro, a Cospedal, y después a Soraya; y Caunedo se lo jugó a todo a una sola carta: la exvicepresidenta del Gobierno. Pero ganó el tercero en discordia, Pablo Casado, una cria­tura política de José María Aznar. Desde entonces, ‘Cherines’ se ha quedado sin el apoyo de María Do­lores de Cospedal. La ya ex secre­taria general del PP tenia senten­ciado a Caunedo, que ha vuelto a respirar, aunque ahora su ‘bicha’ es Javier Maroto, vicesecretario gene­ral de Organización del PP, y un pe­so pluma en la dirección nacional del partido. En el nuevo PP, donde la sombra de Aznar es mucho más que alargada, Pablo Casado tendrá que poner orden en el alborotado gallinero de los populares asturia­nos. Y nadie sabe que decisión to­mará o por quién tomará partido. ¿Por ‘Cherines’, o por Caunedo? O tal vez tome una decisión salomó­nica nombrando a candidatos, o candidatas, al margen de la reyer­ta interna que se traen entre ma­nos Mercedes Fernández y Agus­tín Iglesias Caunedo, que hasta el pasado domingo, no había respon­dido al fuego enemigo.

‘Cherines’ quiere tener, que para eso es la presidenta del PP en Astu­rias, derecho de pernada en el PP de Oviedo, y Caunedo está dispues­to a plantar batalla y a morir con las botas puestas. Ninguno de los dos va a sacar la bandera blanca. No tardando mucho, Pablo Casa­do tendrá que mover ficha, y en su decisión influirá lo que le cuenten, de ambos contendientes, sus pri­mos y tíos que viven en Oviedo y Gijón, uno de ellos, un joven y pro­metedor músico, que no es votante del PP. “Esto lo arregla Gabino con una sola llamada a José María Az­nar”, me remata el viejo rockero y zorro del PP. La guerra del PP astur va camino de resucitar al ‘padrino’ y ‘gran Gatsby’ de la política carbayo­na y asturiana. O eso parece.

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