14:55. MIéRCOLES 19 DE DICIEMBRE DE 2018

Esculturas alquitranadas y repintadas

Oviedo
10 octubre, 2018
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

El Ayuntamiento sigue pintando, con betún de Judea, las esculturas de bronce de Botero y Úrculo

El Ayuntamiento de Oviedo es re­incidente en perpetrar un atenta­do artístico que no llega al nivel del ‘Ecce Homo’ de Borja (Zara­goza), pero es comparable a la aberración cometida en las tallas románicas de la ermita de Raña­doiro (Tineo). A nadie se le ocu­rriría cubrir de betún las escultu­ras de bronce del museo del Pra­do, ni limpiar con agua a presión el David de Miguel Ángel. Pero así es como el Ayuntamiento mal­trata a su ilustre colección de es­culturas urbanas, como ‘la Gorda’ de Fernando Botero’ o ‘el Culo’ de Eduardo Úrculo. “Es una barbari­dad sin sentido que no alcanzo a comprender”, apunta el escultor Fernando Alba, ex profesor de la Escuela de Arte. “El bronce es un material expresivo que gana ma­tices con el paso del tiempo”. En su opinión, si el pintor y escultor colombiano, Fernando Botero, co­nociese el deplorable estado en el que se encuentra ‘La Maternidad’, “demandaría a los responsables”. Para el artista Manolo Linares, “es algo aberrante. Las esculturas no se conservan pintándolas, y me­nos con betún”. Linares recuerda que el bronce es un material noble “que solo requiere una limpieza con productos adecuados y apli­cados con un paño”. De la misma opinión es la escultora afincada en Piloña, Carmen Castillo, que des­conocía el ‘tratamiento’ municipal aplicado a las esculturas. “El bron­ce es un material vivo, cambia de tonalidad con el paso del tiempo. Si lo pintas pierden vida”. La ar­tista no oculta su perplejidad por la imagen negruzca que lucen las esculturas de Úrculo y Botero. “Lo que están haciendo es un horror”. Manolo Linares ante la degrada­ción que sufren las esculturas de Oviedo, carcomidas por el corro­sivo betún ‘municipal’, aplicado a brochazos, eleva aun más las críti­cas. “Tiene más delito que las res­tauraciones que tanta polémica generan en los pueblos”. Y la si­tuación se repite en otras escultu­ras como ‘La Regenta’ de Mauro Álvarez, que también padece esta nueva especie de ‘lepra’ o psoriasis’ escamosa, que está dañado grave­mente las obras de artes más em­blemáticas de Oviedo.

Embadurnadas con betún

El betún de Judea es uno de los componentes del asfalto que cubre nuestras calles. Un subproducto del pe­tróleo, denso y corrosivo. Diluido en trementina o aguarrás, se utiliza como tinte para dar un aspec­to envejecido a la made­ra. Pero en Oviedo se le han encontrado nuevos usos. Se utiliza para pintar las patas de los bancos, jardi­neras y papeleras, y también pa­ra sacar un brillo efímero a costo­sas, e irrepetibles, obras de arte (el ‘Culis Monumentalibus’ de Úrcu­lo está valorado en 173.632 euros, según el Inventario Municipal, y el valor de ‘La Maternidad’ podría su­perar el medio millón). El maltra­to que el Ayuntamiento de Ovie­do dispensa a las estatuas urba­nas, principalmente, las que están situadas en el entorno del Teatro Campoamor, viene de lejos. Hace una década, en la semana previa a la ceremonia de entrega de los Pre­mios Príncipe, los operarios muni­cipales repintaron los bronces pa­ra ocultar los arañazos. El estudio de Fernando Botero recomendó que se emplease cera, pero el con­sistorio optó por la brocha gor­da para ‘pintar’ unas esculturas que deberían  tener un tono verde cobrizo, y no ‘negro petróleo’. Una chapuza que ha dejado las esculturas emba­durnadas con varias capas de pe­tróleo, aunque el daño no es defini­tivo. Allí donde los turistas tocan la escultura para hacerse fotos, pue­den verse las diferentes capas de pintura alquitranada, y el aspec­to natural del bronce pulido (tono verdoso). ‘La Maternidad’, creada en 1986, e instalada en la plaza de La Escandalera en 1996, tendría que tener tonos verdes. Nada que ver con el negro opaco, enveje­cido y sin brillo, que tiene. Pa­ra recuperar la pátina origi­nal, ‘la Gorda’ debería vol­ver al taller para hacerse un ‘lifting’, y que le reti­raran capas y capas de betún de Judea. Y lo mis­mo ocurre con el ‘Culis Monumentalibus’ y otras esculturas de bronce. En 2014, Foro Asturias denun­ció semejante aberración y despropósito municipal, pe­ro cuatro años después, nada ha cambiado. ‘La Gorda’ y ‘el Culo’ si­guen recibiendo su dosis anual de pintura alquitranada, que carcome el bronce y da un aspecto opaco y apagado a las esculturas. Una cha­puza de brocha gorda, e ignoran­cia artística, que no se produce en ninguna otra ciudad civilizada, pe­ro que en Oviedo se ha convertido en una triste realidad.

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