14:57. MIéRCOLES 19 DE DICIEMBRE DE 2018

La vergüenza de Los Álamos

Oviedo
10 octubre, 2018
MAR DÍAZ

Es, por tamaño y superficie, la ma­yor obra de arte de Oviedo, la más desconocida y también la peor tra­tada en pleno corazón de Oviedo. El mosaico de mármol del artista Antonio Suárez, que cubre el pa­seo de Los Álamos desde 1966, es­tá lleno de socavones que, en al­gunos casos, superan el metro de ancho. Cientos de piezas han des­aparecido, y otras tantas están tan deterioradas que necesitan ser sus­tituidas. Pese a las restauraciones (2010), más bien ‘parcheos’, el mo­saico de 3.698 metros cuadrados, sigue mostrando un lamentable estado de abandono, ante la pasi­vidad municipal y el asombro de los turistas. El área de Infraestruc­turas del Ayuntamiento, lleva a ca­bo pequeñas ‘reparaciones’ dos ve­ces al año, pero el deterioro no cesa y, además, últimamente va en au­mento. Desde hace años, el arreglo del Paseo de los Álamos es una vie­ja promesa electoral que nunca se lleva a efecto. El tripartito preten­de incluir el arreglo integral del mosaico en su plan especial para el Campo San Francisco que, por ahora, no es más que un anuncio municipal, sin proyecto ni presu­puesto y, por consiguiente, sin pla­zo de ejecución o adjudicación.

El mosaico de Antonio Suárez ha sufrido todo tipo de daños a lo largo de las últimas décadas. Du­rante la construcción del parking de La Escandalera (1971-1973) se abrió una salida peatonal en pleno paseo de Los Álamos. Cada mes de mayo, entre 1993 y 2011, la car­pa de LibrOviedo se anclaba sobre su deteriorado firme. Por si fuera poco, y para acentuar su deterioro, durante las Navidades el Ayunta­miento permitía la instalación de una gran carpa (mercadillo navide­ño) que también taladraba el mo­saico, además de otras ferias o ex­posiciones de esculturas de gran tamaño que, año tras año, han ido dislocando y agujereando un pa­seo artístico y con 52 años de historia.

En 2010, Gabino de Lorenzo planteó levantar el mosaico por completo para construir un apar­camiento subterráneo (un canje por la deuda de ‘Villa Magdalena’), y en 2013, el Ayuntamiento, con Agustín Iglesias Caunedo como alcalde, colocó un urinario públi­co sobre el mármol, que se sumó a los puestos de helados y casta­ñas. También hubo casetas duran­te los San Mateos de 2013 y 2014, y hasta se usó el paseo de los Ála­mos como punto de partida de va­rios rallies. El mosaico de Antonio Suárez sufrió durante años el paso de camiones de gran tonelaje, que fueron destrozando las piezas de mármol que lo componen. Un ase­dio continuo que ha dejado el pa­seo lleno de cicatrices con socavo­nes que superan el metro de ancho. Aunque desde la llegada del tripar­tito, las ferias y las casetas están ve­dadas en Los Álamos, los ‘cráteres’ no dejan de crecer, ante la pasivi­dad municipal.

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