15:58. VIERNES 14 DE DICIEMBRE DE 2018

La nueva vida de ‘Zita’ y ‘Diana’

Oviedo
23 octubre, 2018
MAR DÍAZ

Tras vivir, durante tres años, hacinadas en el camión de un circo, las tigresas han emprendido una nueva vida en el zoo de San Esteban de las Cruces

El Zoo de San Esteban de las Cru­ces tiene dos nuevos inquilinos, o mejor dicho, tiene dos nuevas ‘ve­cinas’: ‘Zita’ y ‘Diana’. Una pareja de majestuosas tigresas que fueron salvadas por los responsables de este Arca de Noé (‘El Bosque’) que se ha convertido en un refugio para animales maltratados. Tras varios años de calvario y sufrimiento, las tigresas de Bengala ‘Zita’ y ‘Diana’ han emprendido una nueva vida en el núcleo zoológico ‘El Bosque’. En agosto, su responsable e impulsor, Gonzalo Rubio, recibió una llama­da desesperada y de auxilio desde una protectora de animales de Bar­celona, que había conseguido que el dueño de un circo les entregase cuatro grandes felinos que iba a sa­crificar. Y pese a los elevados costes de manutención, Gonzalo Rubio no se lo pensó, salió al rescate de las ti­gresas, y dio cobijo en San Esteban de las Cruces a ‘Zita’ y ‘Diana’, don­de por fin disfrutan de una mereci­da y apacible jubilación.

‘Zita’ y ‘Diana’ no conocen la libertad. Han padecido la esclavi­tud del circo toda su vida. “Proba­blemente nacieron en cautividad, y fueron vendidas y revendidas”. Las tigresas llevaban tres años mal­viviendo en el remolque de un ca­mión de tan solo 4 metros cuadra­dos. “En toda Europa, los gobier­nos están prohibiendo los circos con animales. Ya no podían utili­zarlas en los espectáculos”, apun­ta Gonzalo Rubio. Además, ‘Zita’ y ‘Diana’ son mayores. Tienen 19 años (la esperanza de vida de un ti­gre en cautividad oscila entre los 20 y 25 años), y padecen los achaques propios de la edad. ‘Zita’ tiene una displasia de cadera que le impide caminar. Se pasa el día tumbada o retozando sobre su lomo. En el nú­cleo zoológico ‘El Bosque’ está reci­biendo un costoso tratamiento que mejorará su situación. Y también están ganando peso. “Les daban de comer una vez cada dos días”. Cuando llegaron a Oviedo, pesa­ban entre 150 y 170 kilos cada una, cuando los tigres pueden alcanzar los 200 kilos. Engullen unos 5 kilos de carne al día. 300 kilos al mes, en­tre las dos. “Es una barbaridad, y nos supone un gran desembolso económico, pero necesitan recu­perar fuerzas”.

La adaptación no ha sido senci­lla. Ni para las tigresas, ni para sus compañeros en el zoo. “Las aves y los monos se volvieron locos, pero ahora ya están acostumbrados”. ‘Zita’ y ‘Diana’ ignoran al resto de animales, “saben que son las rei­nas”. Durante las primeras sema­nas, las tigresas no salían del re­fugio donde duermen y se sienten más protegidas. Poco a poco, con la comida como cebo y mucha pa­ciencia, fueron saliendo al exterior. “No conocían las plantas, el tacto de la hierba… todo es nuevo para ellas”. Fueron tratadas a golpe de látigo toda su vida, y no acaban de fiarse. ‘Diana’, la más atrevida,ha empezado a marcar territorio. “Tie­nen una charca donde pueden ba­ñarse, una sensación que nunca han sentido”. Mientras tanto, los responsables de ‘El Bosque’ han co­menzado a instalar cristales blinda­dos para que los visitantes puedan verlas mejor. Son apacibles, y hasta piden mimos como cualquier gato doméstico. Eso sí, solo Gonzalo las acaricia a través de la verja. “Son depredadores y te pueden arrancar un brazo de un zarpazo. Nunca hay que olvidarlo”. De vez en cuando, demuestran que son las reinas del zoo lanzando un rugido que silen­cia a todos los ‘vecinos’: más de 200 animales y 70 especies de los 5 con­tinentes, la mayoría rescatados de circos, coleccionistas particulares, y del tráfico ilegal de animales. Un oasis de paz y de vida para ‘Zita’ y ‘Diana’, las abuelas tigresas de San Esteban de las Cruces.

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