15:57. VIERNES 14 DE DICIEMBRE DE 2018

¡Basta ya!

Deportes
2 noviembre, 2018

Ser aficionado del Real Oviedo es un deporte de alto riesgo. Un rifirrafe con un vigilante de seguridad, puede acabar en una detención. Una protesta por el mal funcionamiento de los tornos (un fallo atribuible solo al club), puede suponer una multa de hasta 4.000 euros, y el ‘destierro’ de cualquier recinto deportivo, durante 12 meses. Y animar al Oviedo tampoco es sencillo. Los empleados del club cortan la megafonía del Fondo Norte sin ningún motivo ni previo aviso, y los vigilantes de seguridad de Sabico, han llegado a confiscar los bombos. Además, el responsable de seguridad del Carlos Tartiere (que es empleado del club) impidió -hace quince días- sacar una pancarta de apoyo a los trabajadores de Alcoa, alegando que no tenía nada que ver con el fútbol ni con el Real Oviedo, mientras en el Camp Nou, siguen colgando pancartas a favor de la independencia de Cataluña y de la libertad de los políticos presos. Y, por si fuera poco, 14 miembros del Fondo Norte están amenazados con sanciones de entre 1.000 y 4.000 euros tras las protestas -pacíficas- que se produjeron en el primer partido de Liga, ante el Extremadura, por el mal funcionamiento de los tornos (huella digital) que retrasó el acceso al estadio de decenas de aficionados.

Todo forma parte de la persecución a la que Symmachiarii en particular, y el Fondo Norte en general, está siendo sometido desde que comenzó la Liga. El Consejo Superior de Deportes, a instancias de la Comisión Antiviolencia, ha declarado ‘ilegal’ al grupo Symmachiarii y ha exigido al Real Oviedo que cese cualquier tipo de colaboración con la peña, bajo amenaza de graves multas económicas para la entidad, tras el informe negativo remitido por José Ramón Álvarez Sala (jefe de seguridad del Real Oviedo). El Comité de Antiviolencia, incluso, ha enviado una carta al Ayuntamiento de Oviedo (propietario del Carlos Tartiere) solicitando al consistorio que impida el acceso al estadio a los miembros del grupo Symmachiarii, que disponen de algunas dependencias en el Tartiere para preparar los vistosos tifos exhibidos durante los partidos, siempre con permiso y bajo la supervisión del club. Además, el informe de Álvarez Sala, remitido a la Comisión Antiviolencia obvia -deliberadamente- que el pequeño local usado por los miembros de Fondo Norte, sirve para guardar material tan ‘peligroso’ como bombos o banderas, y que es compartido por varias peñas oviedistas. Además, la puerta por la que acceden los aficionados encargados de sacar el material, solo se abre en presencia de un vigilante de seguridad. La persecución contra determinados socios de Symmachiarii, y que se ha extendido a todo el Fondo Norte, no tiene justificación más allá de la inquina personal de un empleado del club, que pone vergonzosas denuncias (los miembros de Symmachiarii acusados han sido absueltos por un juez) citando como testigos a otros empleados que no presenciaron ningún hecho supuestamente delictivo. José Ramón Álvarez Sala también es responsable, como jefe de seguridad del Real Oviedo, de la filtración interesada de imágenes de las cámaras de seguridad de El Requexón, que acabaron en la redacción de La Nueva España, para ilustrar una información sobre una reunión que mantuvieron miembros del Fondo Norte con los capitanes azules a finales de septiembre (con el beneplácito del club), para darles a conocer la persecución a la que están siendo sometidos desde que empezó la temporada.

Ante la gravedad de la situación, la directiva de Symmachiarii se reunió esta semana para decidir qué medidas llevará a cabo para proteger sus derechos. El grupo recurrirá judicialmente la ilegalización de su nombre y de su simbología. Por ahora, Symmachiarii retirará temporalmente del Carlos Tartiere su pancarta oficial para evitar que la LFP ‘castigue’ al Real Oviedo con multas que pueden oscilar entre los 30.000 y los 90.000 euros por cada partido en que se exhiba la pancarta, tal y como ya les ocurrió a otros clubes como el Sevilla y el Deportivo de la Coruña, que decidieron no retirar las pancartas de sus grupos de animación, Biris Norte y Riazor Blues, respectivamente. Hoy, ante el Mallorca, será la primera vez en 24 años que la pancarta de Symmachiarii no presida el Fondo Norte del Carlos Tartiere, pero sus miembros no tienen intención de rendirse. Los aficionados del Fondo Norte accederán esta tarde al estadio en el minuto 14 del partido; un minuto por cada uno de los 14 aficionados injustamente sancionados y perseguidos por José Ramón Álvarez Sala y la LFP.

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