11:27. VIERNES 14 DE DICIEMBRE DE 2018

El ‘thriller’ político llega a la Ópera de Oviedo

Cultura
15 noviembre, 2018
ALEJANDRO G. VILLALIBRE

‘Tosca’, la obra más representada en la historia de la Temporada de Ópera de Oviedo, vuelve al Campoamor esta tarde. Esta función supondrá la primera de las cuatro del segundo título programado, con representaciones los días 18, 21 y 24, además del llamado ‘Viernes de Ópera’ con un segundo reparto joven y precios reducidos el día 23. Por los roles principales de esta ópera han desfilado en Oviedo nombres como Mario del Mónaco, Monserrat Caballé, Plácido Domingo o José Carreras. En esta ocasión, las voces protagonistas serán las de Ekaterina Metlova, Arturo Chacón-Cruz y Ángel Ódena, acompañados por la Oviedo Filarmonía bajo la batuta del director asturiano más internacional, Pablo González, Floria Tosca y los celos, pasiones y engaños que a su alrededor se desarrollan, volverán a la vida en la truculenta Italia del siglo XIX, en esta ocasión trasladada a la Alemania comunista en la segunda mitad del siglo XX.

‘Tosca’ es una de las obras más conocidas y representadas de Giacomo Puccini. La ópera se estrenó en el Teatro Constanzi de Roma el 14 de enero de 1900. El estreno romano tuvo una acogida muy fría por parte de críticos, compositores musicólogos, censurando su crueldad sádica y la brutalidad de su argumento. Acusaciones que resultarían familiares a todos aquellos que hubieran asistido quince años antes al estreno de otra gran ópera naturalista: Carmen de Georges Bizet. Sin embargo, pronto se convirtió en una de las óperas más queridas por el público de todo el mundo desde hace más de cien años. Este temprano éxito, quizá sea debido, al efectista libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra ‘La Tosca’ de Victorien Sardou. El dramatismo de la obra, su contenido político, y la combinación de erotismo y muerte, atraparon al público desde su estreno.

La obra original de Sardou ya era en sí truculenta, pero al reducir sus cinco actos a tres por necesidades del libreto, se produjo una mezcla realmente explosiva. En sólo tres actos había que concentrar un asesinato, una ejecución, torturas, celos, amor, lujuria, resistencia frente a la fuerza de ocupación, la caza de un prisionero fugado y un suicidio. Y Puccini supo afrontarlo encontrando la solución menos esperada y que mejor funcionó: el lirismo.

Sabía que no era suficiente apoyar tanta acción y tanta pasión con una música igual de activa y apasionada, sino que también hacía falta destacar la belleza del ser humano, esa llama que no puede apagar ni la crueldad ni la brutalidad y que nutre la esperanza cuando todo parece imposible. Y para lograrlo utilizó un continuo melódico que no se limitaba a unas pocas arias, sino que se extendía también por todo el recitativo, consiguiendo una obra de excepcional belleza.

La orquestación de la ópera es de una gran fuerza y dramatismo. La influencia de Richard Wagner está presente a lo largo de toda la composición. Puccini creó una serie de ‘leitmotivs’ fácilmente distinguibles, que evocan la personalidad de los protagonistas. Esta caracterización de los personajes a través de la música es incluso aplicable a los papeles secundarios. Se observa también una amplia utilización de formas musicales ajenas a la ópera, como por ejemplo el Te Deum, la gavota que se escucha fuera de la escena, el fúnebre redoble de los tambores o la marcha del fusilamiento. Todo esto crea una estructura musical articulada y compleja, cuya unidad queda asegurada por la acción.

Hacía ya casi una década que estaba de moda el verismo, versión italiana del naturalismo francés, pero Puccini nunca había compuesto algo en este estilo. El éxito en 1890 de ‘Cavalleria Rusticana’, de Mascagni, seguido por ‘Pagliacci’, único éxito duradero de Leoncavallo, había dejado la puerta abierta. Pero hasta ‘Tosca’ ningún compositor había sabido cruzar su umbral en igualdad o superioridad de condiciones con ellos. Con Tosca, Puccini lo consigue, superando con creces los dos hitos anteriores del verismo.

Desde el punto de vista vocal, la ópera, apenas contiene arias. Salvo la famosa plegaria de Tosca (‘Vissi d´arte’), las arias de Cavaradossi (‘Recondita armonia’ y ‘E lucevan le stelle’) o el aria de Scarpia (‘Mi dicon venal’). Toda la ópera es un declamado donde la música de Puccini, siguiendo las pautas del ‘continuum musical’ creado por Wagner, se convierte en la protagonista de la obra.

La acción de la ópera se desarrolla en tres lugares emblemáticos de la geografía romana: la iglesia de Sant’ Andrea della Valle, el Palazzo Farnese y el Castel Sant’ Angelo. La belleza musical de la partitura de Tosca y los impresionantes escenarios en que se desarrolla la trama de la ópera parecen un canto a la Ciudad Eterna. Sin embargo, una lectura profunda de ‘Tosca’ nos desvela el contenido político de la ópera, la lucha existente en la Italia de 1800 entre los republicanos y los monárquicos o lo que es lo mismo entre las fuerzas reaccionarias y las progresistas. Los protagonistas, Angelotti y Cavaradossi, están movidos por los ideales liberales de los republicanos mientras que Scarpia sería el valedor de las ideas conservadoras y el instrumento represivo a las órdenes de la autocracia borbónica. Y en el centro, Floria Tosca, uno de los personajes femeninos que más ha calado en el público operístico, y es decir mucho, ya que la producción de Puccini siempre se ha relacionado con los grandes roles femeninos: Madame Butterfly, Manon Lescaut, Mimí…

El drama que subyace de ‘Tosca’es uno de los más perfectos en el aspecto narrativo. Contiene un equilibrio perfecto entre música y teatro, manteniendo la tensión y el pulso representativos en un espectador que ve pasar ante sus ojos una conmovedora y dura historia, una perfecta simbiosis con un único fin común: contar la historia de Tosca desde la iglesia de Sant’ Andrea hasta el impresionante final en la azotea del castillo de Sant’ Angelo.

Ese equilibrio se refleja en el reparto de esta ‘Tosca’. Para la protagonista principal se ha escogido a la soprano, debutante en la Ópera de Oviedo pero con un gran bagaje en teatros de España, Italia, Rusia, Francia o Estados Unidos. El tenor Arturo Chacón-Cruz, toda una eminencia en su México Natal y recién aterrizado de la Ópera de Houston, encarnará al poeta Mario Cavaradossi; mientras que el barítono español Ángel Ódena, un clásico de la temporada ovetense, se pondrá en la piel del malvado Scarpia.

La propuesta escénica, llegada de la Ópera Estatal de Praga, viene firmada por Arnaud Bernard, quien profundiza en el contenido político de la ó pera, ambientando su puesta en escena en los regímenes totalitarios, en concreto en la desaparecida República Democrática Alemana. Para ello se inspiró en la película del cineasta alemán Florian Henckel von Donnersmarck: ‘Das Leben der Anderen’ (La vida de los otros): “En la película, cada personaje plantea preguntas a las que nos enfrentamos cada día: ¿cómo tratar con el poder y la ideología? ¿Tenemos que seguir nuestros principios o nuestros sentimientos? Pero, por encima de todo, ‘La vida de los otros’ es una película acerca de la capacidad de los seres humanos para hacer lo correcto, sin que importe lo lejos que se hayan adentrado por el sendero equivocado”.

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