11:19. VIERNES 14 DE DICIEMBRE DE 2018

92 años de eterna rivalidad

Deportes
17 noviembre, 2018

La historia del derbi asturiano es tan antigua como la del Real Oviedo. El mismo año de la fundación de club carbayón, tras la fusión del Real Stadium Club Ovetense, y el Real Club Deportivo Oviedo, se jugó el primer ‘clásico’ del fútbol del Principado, un partido inédito del Campeonato Regional (la Liga aún no se había ‘inventado’), que se disputó un frío 6 de diciembre de 1926, en el estadio de El Molinón. La histórica rivalidad entre Oviedo y Gijón se trasladó al balompié desde el primer momento, siendo ya motivo de piquilla, roces, amores y odios.

Aquella no era la primera vez que el recién creado Real Oviedo viajaba a Gijón, ya que por entonces, el modesto Cimadevilla, también jugaba, de prestado, en el municipal gijonés, y ya se había enfrentado al equipo de la capital. El primer derbi acabó con victoria local (2-1), y tal como recogió en sus páginas el diario El Comercio, despertó gran interés: “si el tiempo no se hubiera mostrado tan inclemente, a buen seguro que El Molinón hubiera sido insuficiente para albergar tanto público”. Las crónicas relatan que “el Real Oviedo no ha convencido (…) aunque la labor de una tarde no da lo suficiente para juzgar a un team”, pero al mismo tiempo, no faltaron elogios para el equipo de la capital. “Se destaparon los discípulos de Mr. Petland (el entrenador inglés del Real Oviedo), ofreciéndonos un soberbio partido. Un partido de equipo, además, entrenadísimo, preparado a conciencia y dispuesto a jugar lo mismo dos ‘matches’ seguidos, haciéndolo bien”. Oviedo y Sporting mostraron un juego “vistoso, científico y sobre todo rápido”, y los cronistas culparon de la derrota del Real Oviedo “al desacertado remate de sus bellas jugadas”, y a la falta de puntería del delantero Zabala, que, al parecer, erró varios remates muy claros. “Que no venga achacando a desgracia lo que solo fue deficien- cia”. Una bella forma de llamarle ‘paquete’.

¿Quién marcó el gol del Real Oviedo, ante el eterno rival? La incógnita nunca se ha resuelto. El gol de los azules llegó tras una “melé” en defensa, “confusión aprovechada por no sabemos que jugador” para anotar el tanto. El Oviedo fue “más regular” y jugó con “más técnica”, abandonando las individualidades “por el bien del equipo”. Y más elogios: “agradecemos al ‘once’ de la capital la ocasión que nos deparó de poder disfrutar una tarde de buen fútbol”. ¿Y cómo jugó el Sporting? Según El Comercio, “el equipo que todos conocemos, el potente campeón astur, el que entusiasma a los públicos con sus hermosas jugadas, con su codicia y valentía ilimitadas… ¡No es, ni con mucho, el ‘once’ formado el domingo en El Molinón”. Aunque los rojiblancos batieron a Óscar (el portero carbayón) dos veces, “se retiraron por el foro dejando sobre el césped su sombra”. Fue más por demérito del Real Oviedo, y de su “tripleta central”, que por mérito de Herrera, autor del primer gol del Sporting en un derbi, aprovechando un triple rechace. Fue el delantero Loredo, el autor del segundo y definitivo ‘goal’ de la tarde, “ejecutando un hermosísimo remate de cabeza a centro de Argüelles”, quien resolvió la papeleta de los rojiblancos, aunque no mejoró su juego. “¡Segundo gol, pues nos marchamos! -dijeron los campeones-. Y allí dejaron la sombra del Sporting”. Solo la falta de puntería de los carbayones evitó una “debacle”. Un tremendismo propio de los tiempos, al igual que el lirismo de toda la crónica y firmada por ‘MATH’, capaz aún hoy de transmitir la emoción de un partido disputado hace 92 años y que, probablemente, no fue tan apasionante como quedó registrado. El periodista lanzó una dura crítica a los vencedores -el Sporting-, entre los cuales solo ‘salvó’ al tridente atacante (Herrera, Laredo y Domingo), mientras aplaudió a los visitantes. ¿Y el árbitro? “Imparcial, enérgico, y con la autoridad que le da su competencia reconocida, el señor Serrano supo llevar la lucha por los verdaderos cauces de la deportividad y la justicia. Nuestro aplauso al inteligente árbitro bilbaíno”. La derrota ante el Sporting hundió al Real Oviedo, que no volvió a ganar ningún partido esa temporada lejos de Teatinos, y finalizó la competición en la tercera plaza. Un fracaso, ya que solo los dos primeros clasificados, disputaban después el Campeonato de España (la actual Copa del Rey). La única alegría que se llevaron los azules, fue la victoria ante el Sporting en la segunda vuelta, cuando el Oviedo le devolvió el mismo resultado a su rival (2-1). Los rojiblancos se llevaron el campeonato, pero fue el fin de su hegemonía. El Real Oviedo se llevó los dos siguientes títulos, y arrebató al Sporting su condición de líder indiscutible del fútbol asturiano, iniciando la histórica rivalidad.

Para vivir un derbi de Primera, hubo que esperar hasta la temporada 1944/1945, cuando el Sporting (entonces llamado Real Gijón) logró el esperado ascenso a la máxima categoría, dónde el Real Oviedo llevaba esperándole una década. El partido, disputado en Buenavista, cayó del lado de los azules. Dos históricos carbayones, Herrerita y Echeverría marcaron los golesdel Oviedo, y el gallego Camilo Liz, anotó el tanto rojiblanco. Pero esa, ya es otra historia.

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