06:19. JUEVES 21 DE NOVIEMBRE DE 2019

2019, el año del apagón

Editorial
7 diciembre, 2018

El sector minero tiene los días contados tras años de agonía. En cuestión de días, y según comience el nuevo año, se habrán acabado las ayudas estatales a la producción de carbón, lo que supone la puntilla definitiva y la muerte vegetativa de todas las explotaciones mineras, a excepción de la empresa pública HUNOSA. En España solo quedan ocho minas en Asturias, León y Teruel, con una producción raquítica, 2,9 millones de toneladas al año -se importan casi 18 millones de toneladas de carbón anuales-, y apenas quedan 2.000 trabajadores en un sector que llegó a emplear a más de 50.000. La muerte del sector minero es la crónica de una larga muerte anunciada. Y en 2019 será definitiva.

Desde luego, hay razones para pensar que se podía haber hecho mucho más para prolongar la supervivencia del sector, más allá de los eufemismos y del inútil palabrerío político (“transición ecológica justa”). Pero estamos, como estábamos hace años, y ahora ya no hay marcha atrás. La mina se muere y solo queda prejubilar a sus últimos trabajadores. En cuanto al fondo estatal de 250 millones para intentar reactivar las cuencas mineras afectadas por el cierre definitivo de la explotaciones, por ahora, hay que dejar tal promesa en ‘cuarentena’ y a la espera de que el gobierno de Pedro Sánchez nos devuelva el dinero -fondos mineros sin transferir ni ejecutar- que el gobierno de Mariano Rajoy nos negó.

Por si alguien alimentaba aún alguna vaga esperanza, la cumbre contra el calentamiento climático que ayer concluyó en Polonia, bajo el auspicio de la ONU, volvió a certificar que los países tienen que cumplir, a rajatabla, el Acuerdo de París. Europa le ha declarado la guerra a los gases que producen el cambio climático o el llamado efecto invernadero, y ahora solo queda cumplir con el mandato de la ONU. Tras el carbón, le llegará el turno a las quince centrales térmicas que siguen quemando carbón en España, y que generan el 14% de los gases contaminantes de todo el país. No está de más, apuntar, que casi el 90% del carbón que queman las centrales procede de fuera de nuestras fronteras, o lo que es lo mismo, ni siquiera consumen carbón nacional.

La mina apura sus últimos días, y el nuevo gobierno, con la ministra Teresa Ribera a la cabeza, ha acelerado la muerte del sector sin ningún tipo de “transición ecológica”. Tras el apagón de la mina, llegarán otros ‘apagones’ que también afectarán a nuestra comunidad por el estrangulamiento (subasta eléctrica) que padece la industria pesada.

El PSOE como el PP

El nuevo gobierno socialista, al igual que el anterior gobierno del PP, con sus decisiones e incumplimientos, agrava los problemas de Asturias, y vuelve a dispensar un trato discriminatorio a nuestra comunidad. A partir del 15 de enero, entrar y salir de Asturias por la autovía León-Campomanes, costará 21 céntimos más, lo que equivale a un nuevo incremento del 1,67%. La nueva subida no es muy significativa, pero produce indignación el trato que vuelve a sufrir Asturias, por parte de Madrid, teniendo en cuenta el déficit de comunicaciones que padece la comunidad y que lastran nuestro crecimiento.

La situación es vergonzosa y debería de producir algún sonrojo en la inane clase política. El gobierno central bajará un 30% el precio de los peajes en 9 autopistas y lo subirá en la autopista del Huerna, que ya era, y es, la segunda autopista más cara del país. Aunque el ministro de Fomento ampara su decisión en un acuerdo que el PP selló en 2002 con las concesionarias rescatadas, en quiebra, o que siguen haciendo caja -como es el caso de Aucalsa-, el gobierno tiene facultades para revocar cualquier acuerdo o, simplemente, congelar la ya tradicional subida en el peaje del tramo León- Campomanes. Pero no lo ha hecho y, a las primeras de cambio, el gobierno socialista incurre en los mismos agravios, en co paración con otras provincias y comunidades, que nos dispensó el gobierno de Rajoy.

A partir del 15 de enero, ir a León o a cualquier otro punto de la Meseta, nos costará 26,72 euros, ida y vuelta. O lo que es lo mismo, seguiremos pagando más por un vergonzoso peaje que por el carburante que consumimos para ir a la capital leonesa. Hay que ‘agradecérselo’ al ministro Ábalos, y Francisco Álvarez-Cascos, que nos condenó a pagar, por salir de Asturias, hasta el 2050.

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