00:22. MARTES 16 DE JULIO DE 2019

De Podemos a ‘Vozdemos’

Política
14 enero, 2019
LUCÍA GARCÍA

Andalucía como lanzadera. Santiago (Abascal) y Viva España. El asalto a los cielos de los fantasmas de ‘Voxdemos’. Desde los tiempos de Blas Piñar (Fuerza Nueva y Alianza Nacional, 1979), la derechona no había vuelto a pisar las instituciones. 40 años después, la Bestia ha vuelto a despertar

De la noche a la mañana, Vox se ha convertido en el nuevo coco de la política española, en la ‘bicha’ del PP, y en el martillo pilón de Ciudadanos. Primero fue la nueva política, y ahora irrumpe la nueva derecha o derechona. Vox es el Podemos de la derecha, un partido que no es un partido, y que enarbola -a calzón quitado y sin complejos- el discurso de la unidad de España. El motín independentista que azota, desde hace 7 años a Cataluña, ha dado alas a Vox, y así lo reflejan los 395.978 votos y 12 diputados, que ha obtenido en su primera comparecencia electoral. Vox -Voz en latín- ha salido del armario para quedarse y formar parte del ropero de la política española. Por lo pronto, el partido que lidera Santiago Abascal, ha condicionado la formación de un nuevo gobierno en Andalucía, y hasta se reservaba la última palabra que podría haber conducido a unas nuevas elecciones autonómicas si hubiesen fracasado las negociaciones entre la “derechita”, “la veleta naranja” y la nueva derecha.

Tras tres años de banderas y banderitas en los balcones de toda España, el Día del Orgullo patrio, se ha instalado y echado anclas, en el corazón de la España cabreada. Sí Podemos se hizo carne fagocitando el voto de los indignados, Voz ha crecido alimentándose del voto de la Andalucía que se ha sublevado contra los continuos ‘hilillos’ de corruptelas socialistas y contra un partido que ha vampirizado a una comunidad con 8,4 millones de habitantes -más de ocho Asturias- durante casi 40 eternos años. Pero también el discurso populista y xenofobo, y, cómo no, el “Gibraltar español”, han dado músculo electoral a un partido en construcción y sin apenas dirigentes, que ahora exhibe su poderío y su testosterona.

El bipartidismo ya forma parte del pasado en España. Y a los ‘terceros’ el discordia (Ciudadanos y Podemos), se ha sumado este nuevo azote de la derecha más bizarra. El Partido Popular ya no tiene la exclusividad del voto de la derecha. Y se ha quedado emparedado entre Ciudadanos y Vox. La derecha que viene ya enseñó sus garras presentándose como acusación particular en el juicio más mediático y ‘sensible’ desde el 23- F: el proceso al ‘procés’ que a finales de enero paralizará la vida de un país que no gana para sobresaltos ni zozobras. Voz, no solo le ha tomado la delantera al PP, también marca su agenda política (derogación o reforma de la ley contra la Violencia de Género) usurpando su ideario y su hábitat político, pero a lo bestia, y tratando de arrasar, al estilo Podemos, con algunos sagrados tratados constitucionales o leyes bendecidas en el Congreso y en el Senado (“devolución al Estado de las transferencias a las autonomías”, “expulsión de inmigrantes”, “revisar el drama del aborto”…). En sus postulados y exigencias, también asoman algunas extravagancias como la implantación del ‘PIN parental’ en los centros escolares, o trasladar al 2 de enero -el día que culminó en 1942 y en Granada la reconquista- el Día de Andalucía. Voz, el Podemos de la derecha, ha emprendido su asalto a los cielos, o quién sabe si está agitando los fuegos del infierno. La nueva derecha, la derechona, ha dado por terminada su larguísima hibernación. Y ha vuelto para quedarse, como en Francia, Alemania, Italia o Austria.

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