08:51. VIERNES 19 DE ABRIL DE 2019

Llamazares se ‘deslocaliza’

Asturias
4 febrero, 2019
LUCÍA GARCÍA

La ‘vía Eslovena’, decretada por Alberto Garzón, ha dejado a Izquierda Unida en Asturias, y en Madrid, con el culo al aire y aireando, una vez más, sus vergüenzas. Llamazares se ha ‘deslocalizado’ y ha puesto rumbo a las elecciones europeas, tras haber quedado al descubierto la relación incestuosa que se traía entre manos, con su señorito, el ex juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón. Un escapismo que ha dejado muy tocada a Izquierda Unida en Asturias. Un nuevo asalto a los cielos -en versión Llamazares-, o mejor dicho, a los escaños más cortejados por los poderosos ‘lobbies’ europeos, que ése es el fin que subyace en el nonato partido ‘Actúa’, aunque sus promotores traten de ‘tunearlo’ con ropajes ideológicos que se postulan a la izquierda de la izquierda, proclamen un mestizaje ‘a la griega’, y pretendan mimetizarse con la Syriza europea que lidera el fracasado ex ministro griego de Finanzas, de un país tristemente intervenido, Yanis Varoufakis. Pero semejante simbiosis política, no es más que un cambalache al servicio de los siempre oscuros y pestilentes intereses de Baltasar Garzón. Un ‘caballo de Troya’ para poner una pica en Bruselas y otra en Estrasburgo, con Gaspar Llamazares como punta de lanza de una nueva izquierda y un nuevo amanecer rojo. O eso dicen, los impulsores de esta alianza de civilizaciones (Primavera Europea) que va camino de convertirse en el Vox rojo, envuelto en una manoseada y hueca retórica que no dice nada: “un espacio de diálogo para promover amplios acuerdos”, dixit Llamazares. Un engendro más, en la atribulada, dispersa y cainita izquierda.

IU agoniza en Madrid y se tambalea en Asturias. La ‘muerte’ y espantada súbita de Gaspar Llamazares, ha dejado a Izquierda Unida sin su principal referente y reclamo electoral en Asturias. Una orfandad que le pasará factura a la coalición de izquierdas en las próximas elecciones autonómicas. El inesperado ‘Brexit’ de Llamazares, su desconexión programada, pero también la campaña de acoso y derribo, y el escrache emprendido por Alberto Garzón; han sumido a IU en Asturias en la incertidumbre, a menos de cuatro meses vista para que se celebren elecciones, y con el proceso de primarias, en punto muerto, a la espera de que la organización resuelva sus fugas y litigios internos. ¿Hay vida en Izquierda Unida de Asturias más allá de Gaspar Llamazares? Esa es la cuestión. La memoria, siempre olvidadiza, ha sepultado los resultados que IU obtuvo en las elecciones autonómicas de 1999: 55.747 votos y tres diputados -tres menos que en 1995- con Llamazares al frente del cartel electoral. Cuatro años después (2003), Francisco Javier García Valledor, sumó trece mil votos más (68.360) y recuperó un diputado (4) para Izquierda Unida. En las elecciones autonómicas de 2007, Jesús Iglesias -un candidato de perfil bajo- tomó la alternativa y aunque IU volvió a caer en número de votos (58.114), mantuvo su representación parlamentaria (4). En 2011, Iglesias revalidó su condición de candidato (61.703 votos y 4 diputados); y en las elecciones anticipadas que convocó Francisco Álvarez-Cascos, un año después, Izquierda Unida siguió incrementado su cuenta de votos (69.118), sumando un quinto diputado, y sellando su mejor resultado desde las elecciones autonómicas de 1995 (106.538 votos y 6 diputados). En las últimas elecciones (2015), y con Gaspar Llamazares -de nuevo- como cartel electoral, Izquierda Unida resistió a la irrupción de aquel Podemos incipiente y emergente. La coalición de izquierdas sumó 4.250 papeletas menos, pero contabilizó 64.868 votos, que le permitieron mantener su significativa representación (5 diputados) en la cámara asturiana.

Con Llamazares o sin Llamazares, Izquierda Unida en Asturias tiene un voto fiel que no se ha dejado ‘podemizar’, y sus antecedentes electorales certifican que no necesita confluencias de poca monta, ni grupúsculos (Izquierda Asturiana), ni un cambio de nomenclatura (Asturias por la Izquierda), ni ejercer el travestismo para tratar de parecer lo que no es -un partido asturianista, ‘aberzale’, y escorado -aún más a la izquierda-, ya que sus raíces comunistas siguen muy enraizadas en la tierra que vio nacer al ‘Paisano’, a ‘La Pasionaria’, o a José María Laso. Izquierda Unida de Asturias, a diferencia de la izquierda ‘garzonizada’ y ‘podemizada’, tiene denominación de origen.

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