17:21. MARTES 18 DE JUNIO DE 2019

A la ‘vejez’, viruelas

Oviedo
7 febrero, 2019
LORENA ÁLVAREZ

Humedades, musgo, desconchones en los muros y piedras ‘carcomidas’ y ennegrecidas. La Catedral de Oviedo vuelve a reflejar, en su exterior, los achaques del tiempo. Y en su pórtico, la humedad ha dejado impresa sobre la piedra un ‘arco iris’ con distintas tonalidades que dan un aspecto de abandono al milenario templo. La fachada de la Catedral vuelve a estar deteriorada. Nadie quiere atribuir su mal estado al llamado ‘mal de la piedra’. Probablemente, su deterioro (erosión) se deba al inexorable paso de los años. El arquitecto gijonés Jorge Hevia, responsable -junto a Cosme Cuenca- del ‘Plan Director de la Catedral’ puesto en marcha en 1997, tiene explicación para los ‘boquetes’ que pueden apreciarse en el exterior del conjunto catedralicio. “La humedad es inherente al subsuelo sobre el que está asentada la Catedral. Es algo normal y no tiene mayor importancia”. Para Jorge Hevia, el verdín que asoma en la Catedral se debe a la porosidad y a la capilaridad del suelo, y al ‘material’ pétreo del templo gótico, que produce un antiestético color verdoso en la piedra, pero que no daña la estructura. El arquitecto Fernando Nanclares -responsable del Plan del Prerrománico- tampoco se muestra preocupado. “En este tipo de edificios es normal que haya esta patología, pero hoy en día hay tratamientos para corregirlo y, en las fachadas de piedra, las humedades no suelen causar grandes daños”. El templo carbayón está construido con diferentes tipos de piedra. La llamada ‘dolomía de lastra’ es más blanda y fácil de labrar, pero también se areniza con mayor facilidad. Jorge Hevia reconoce que hay zonas erosionadas en las que “falta masa pétrea, pero se restaurarán cuando llegue el momento”, como ya se hizo con los ventanales de la girola y la fachada del claustro. Fernando Nanclares descarta el ‘mal de la piedra’, un concepto -a su juicio- antiguo y erróneo. “Se usaba antes, cuando la piedra estaba negra y no se sabía el motivo. Ahora, se sabe y todo está mucho más controlado”. En cuanto a los desconchones que han dejado algún ladrillo a la vista, para Jorge Hevia “son reparaciones antiguas que han ido deteriorándose. En próximas intervenciones se reparará con un mortero o masa pétrea del mismo tono cromático. Tiene fácil solución”.

El deán de la Catedral, Benito Gallego, también está tranquilo. “El tiempo pasa y es normal que la piedra se arenice. No hay nada de lo que preocuparse”. Al deán le preocupan mucho más las rehabilitaciones previstas para este 2019 que la fachada exterior que, en su opinión, está “en buenas manos”. El Cabildo de la Catedral de Oviedo está pendiente de que el Principado apruebe el proyecto, entregado el mes pasado, para reformar los retablos de las girolas; una obra que será íntegramente financiada con los 300.000 euros recaudados a través de las visitas a la Catedral en 2018 (entre 105.000 y 110.000). Otra obra inminente en la Catedral de Oviedo será la restauración de la Capilla de los Vigiles. “Está pendiente de adjudicación, pero esperamos empezar las obras este mismo año”, explica el arquitecto Jorge Hevia. En 1997, se colocó una ‘boina’ de cobre sobre la Capilla de los Vigiles (la única construcción del templo que no tiene cubierta de teja) para formar una cámara de aire que frenara la humedad y permitiera el secado y la desaparicion del moho. Ahora, una vez seco, se reparará la pared pétrea interior de la capilla.

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