11:19. SáBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2019

El spa del Rubín fue adjudicado ‘a dedo’

Oviedo
25 marzo, 2011

El fallido geriátrico y spa del Rubín, es la obra en la que la Sindicatura de Cuentas ha detectado más irregularidades -siete- recogidas a lo largo de tres folios del citado informe. Desde la contratación a la resolución del contrato, el Ayuntamiento hizo la ‘vista gorda’ en beneficio de la empresa en varias ocasiones, además de adaptar el pliego de condiciones para adjudicar, ‘a dedo’, la ejecución de la obra.
El presupuesto de licitación exigía una inversión mínima de 11,4 millones para las instalaciones deportivas, y 5,8 millones para el geriátrico. Solo una empresa se presentó al concurso público. A partir de ahí, el órgano fiscalizador ha ‘desmenuzado’ los incumplimientos que se fueron acumulando sobre una obra que nunca comenzó. Para empezar “no consta en el expediente el estudio de viabilidad exigido”, un documento que, en el caso de los spas y otros equipamientos públicos que serán explotados por empresas privadas, es de obligado cumplimiento. En él se debe recoger la finalidad y la justificación de la obra, las previsiones sobre la demanda de usos, la rentabilidad de la concesión, el coste de la inversión y “el sistema de financiación, con la justificación de la procedencia de ésta”. Al ‘desaparecer’ el estudio de viabilidad, también ‘desaparecen’ todas estas exigencias. Curiosamente, “el contrato ha sido licitado dos veces”, asegura el informe de la Sindicatura de Cuentas. En la primera ‘convocatoria’ la empresa, una UTE formada por la Constructora San José y Albori Ocio Oviedo, no pudo acreditar la solvencia exigida, aunque anunció una inversión de 23 millones de euros para construir un spa en La Corredoria y otro en el Rubín. Se declaró el concurso desierto y se modificaron los pliegos para permitir a esta misma unión de empresas presentarse de nuevo y, en esta ocasión, ganarlo. “Se constata que pudiera haberse adaptado el pliego a un licitador concreto. Es decir, se han incorporado al pliego los elementos necesarios para que el contratista pudiera acreditar su capacidad”. En otras palabras, fue un concurso ‘ad hoc’, hecho a la medida de los empresarios. Sin embargo, la UTE no se formalizó durante los 15 días posteriores al acuerdo de adjudicación, lo que supone el primer incumplimiento grave. El contrato tampoco se formalizó dentro del plazo previsto, y por tanto se debería haber procedido a la resolución del contrato, “por lo que se incautará la garantía provisional y la indemnización de los daños y perjuicios causados”. En ese caso, se debería haber ‘incautado’ la garantía provisional, de 344.265 euros. Y no solo eso, la empresa tampoco aportó la garantía definitiva, de 948.893 euros (el 4% de la inversión). Según la normativa, “el Ayuntamiento declarará resuelto el contrato, retirando la garantía”. A pesar de los reiterados incumplimientos, el consistorio no hizo nada al respecto. Un año después de firmarse el contrato (diciembre de 2008), la contratista alegó que debido a la crisis no podía hacer frente a la obra y propuso rescindir el contrato de mutuo acuerdo. Pero desde que se firmó el contrato, en diciembre de 2007, no colocó ni un sólo ladrillo en la parcela del Rubín. Además, la Junta de Gobierno, tras recibir los informes de la Intervención Municipal y del Servicio de Contratación, dió la razón a la empresa, rescindiendo el acuerdo y no aplicando ninguna penalización económica. La Concejalía de Contratación se amparó en el “interés público” para no incautar la garantía ni establecer la correspondiente multa, beneficiando únicamente al contratista. En total, por las demoras y las irregularidades, el consistorio debería haber recibido 1,3 millones de euros, sin que ello pudiera haber influido en el destino de la parcela. Según la Concejalía, existía la previsión de “destinar las parcelas a otros usos, dentro de lo previsto en el planeamiento, a incluir en las peticiones municipales con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local”. El ‘plan E’ financió posteriormente la creación de un polideportivo con piscina climatizada, en el lugar donde debería haber un complejo hidrotermal y un geriátrico. De la misma forma que Construcciones San José y Albori Ocio ‘abandonaron’ la obra antes ni siquiera de comenzar a excavar los cimientos, también renunciaron al spa de La Corredoria, del que nunca se volvió a saber nada. Todos estos equipamientos se anunciaron durante los días previos a la campaña electoral de 2007, tendrían que haber estado finalizados a lo largo del pasado año, y estarían en manos de la UTE durante 40 años, a cambio del pago de un cánon anual de 24.000 euros al Ayuntamiento. Incluso se habían acordado las tarifas para los usuarios del spa y el precio de las habitaciones del geriátrico, pero a la hora de ejecutar la obra, la concesionaria incumplió reiteradamente todos los puntos del contrato

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