17:37. MARTES 18 DE JUNIO DE 2019

Del latifundio a la dispersión

Opinión
3 febrero, 2019
LUCÍA GARCÍA

La dispersión y el fraccionamiento del voto, van a trocear, aún más, el reparto de los 45 escaños de la Junta General del Principado, a partir del próximo mes de mayo. Hasta las elecciones autonómicas de 2007, los escaños del parlamento asturiano se dividían entre tres: PSOE, PP, e IU. Los socialistas y los populares, siempre se llevaban un ‘bocado’ de 41 de los 45 escaños que componen la Junta General. En las elecciones de 2003, el PSOE obtuvo 22 diputados y el PP 19; en 2007 el PSOE consiguió 21 diputados y 20 el PP; dejando a Izquierda Unida las migajas o la pedrea electoral (4 escaños). Pero en 2011 el PP se partió en dos, y Foro Asturias ganó las elecciones e irrumpió en el parlamento con 16 diputados. Desde entonces, ya nada ha vuelto a ser igual en la zozobrante politica asturiana. Tras Foro salieron del cascarón, UPyD -primero- que obtuvo un escaño en las elecciones anticipadas de 2012; y después los ‘jovenzuelos’ irreverentes de Podemos, que debutaron en la Junta con 9 diputados (2015). Ese mismo año, también salió del armario Ciudadanos, que con 2 diputados sentó sus reales en la cámara regional.

Del latifundio que imperaba en la Junta General, repartiéndose el PSOE y el PP, 41 de los 45 escaños, hemos pasado a un sexteto de grupos parlamentarios, donde los socialistas, en la actual legislatura, solo tienen 14 escaños, y 11 el PP, muy lejos de aquellos 24 diputados que llegó a obtener el PSOE en las elecciones autonómicas de 1999, o los 21 que consiguió el PP en 1995. Los tiempos han cambiado y el voto se ha atomizado entre las izquierdas y las derechas. El PSOE ya no tiene la exclusividad del voto de la izquierda, y el PP tampoco tiene derecho de pernada -absoluto- sobre el voto de la derecha. La diversidad se ha instalado en la política española, y en el cuarteto electoral que se nos echa encima (en 2019 se celebrarán elecciones municipales, autonómicas, europeas, y generales), los parlamentos y los ayuntamientos, tendrán que hacer sitio para un séptimo e incómodo invitado: Voz, una derecha más a la derecha, desmelenada y un tanto bizarra. La ultraderecha, en definición de la izquierda, que es el ala más beligerante con esta nueva criatura que, en realidad, ha roto aguas para hacerle la puñeta y la competencia, al PP y, en menor medida, a Ciudadanos, ese partido tan bien peinado y aseado.

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