11:37. SáBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2019

La Catedral necesita una ITV

Oviedo
4 marzo, 2019
LORENA ÁLVAREZ

La Catedral de Oviedo, la joya de la corona de la historia y del arte monumental de la capital asturiana, necesita un urgente plan de choque. Tracerías erosionadas, piedras ‘carcomidas’ y ornamentos completamente arenizados (erosionados) presiden su entrada principal. La geometría afiligranada que rodea el arco ojival del pórtico principal sufre graves daños, especialmente en el lado izquierdo -como puede apreciarse en las fotografías de la parte superior-, donde las figuras talladas prácticamente han desaparecido y los boquetes han desfigurado por completo la tracería. “Son zonas muy erosionadas porque el material es poroso y arenizable, y por lo tanto muy sensible a la polución”, apunta Ignacio Alonso, director del Museo Arqueológico de Asturias. La conservación, y reparación, de los chapiteles, nervios, pináculos y tracería en general de la torre gótica y la fachada principal de la Catedral, siempre fue una de las prioridades del ‘Plan Director’, que ya abordó el problema hace 20 años. Las obras de limpieza y restauración de la torre, tanto de la ‘flecha’, como del tramo inferior, se llevaron a cabo entre agosto de 1999 y julio del año 2000, con un presupuesto de licitación de casi 107 millones de pesetas, y bajo la supervisión de los responsables del ‘Plan Director’, los arquitectos Jorge Hevia y Cosme Cuenca, y los geólogos Luis Valdeón y Rosa María Esbert, fallecida en 2011. En aquella intervención, se repararon elementos metálicos oxidados que habían llegado a fisurar los sillares labrados en los que se empotraban, y elementos pétreos cuyas piezas estaban incompletas o dislocadas; se consolidaron los sillares arenizados; se realizó un tratamiento general en la ennegrecida fachada; y se reparó el sistema de evacuación de aguas pluviales, además de otras actuaciones. Todo quedó recogido en el libro ‘Restauración de la torre y el claustro de la Catedral’ (Ediciones Nobel, 2004), en el que participaron Hevia, Cuenca, Esbert y Valdeón, entre otros arquitectos y geólogos. “Fue un trabajo muy completo. Consistió en eliminar las costras nocivas, salinizar, consolidar e hidrofugar todas las zonas dañadas, pero aquel tratamiento tenía una vigencia determinada. Puede que tenga que hacerse algo parecido otra vez”, advierte Ignacio Alonso. Dos décadas después de aquella intervención, el aspecto exterior de la Catedral de Oviedo vuelve a ser parecido al de 1999 con tracerías y aristas rotas y erosionadas, que ocasionan recorridos indeseados del agua de lluvia, ornamentos parcialmente fisurados, vegetación en algunas figuras y elementos, y piedras ennegrecidas por la humedad. Hay sobradas razones para pensar que el templo carbayón no pasaría la ITV de las catedrales.

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