14:15. JUEVES 21 DE NOVIEMBRE DE 2019

Un cero a la izquierda

Oviedo
4 marzo, 2019
MAR DÍAZ

Por sus obras les conoceréis, pero también por sus incumplimientos. Como una venganza bíblica, el gobierno de ‘los tres’ apura sus últimos dos meses de infausto mandato. Y el balance no puede ser más desolador. Los grandes proyectos siguen pendientes (Bulevar de Santullano, Fábrica de Armas, peatonalización del entorno del Campo San Francisco, recinto ferial de Olloniego, obras del Auditorio, polideportivo de Trubia, Pabellón del Oviedo Baloncesto, limpieza de la muralla medieval, reposición de las farolas, pistas de San Lázaro, distritos municipales…), y tampoco hay ‘noticias’ del centro ecuestre ‘El Asturcón’, de la compra de la antigua Fábrica de Loza de San Claudio que se sigue cayendo a pedazos, de las negociaciones con EDP para recuperar la antigua Fábrica de Gas, ni tampoco de las negociaciones con el Arzobispado para adecentar el ‘martillo de Santa Ana, entre otros muchos proyectos sin ningún avance. En paralelo, el kiosco de música del Bombé lleva seis años vallado y andamiado, y el ‘Escorialín’ sigue cerrado desde hace 10 meses. En la agónica cuenta atrás del tripartito, el tiempo vuela, y el equipo de gobierno no podrá poner en marcha las inversiones previstas en el nuevo y tardío presupuesto. Con mayoría absoluta en el salón de plenos, el equipo de gobierno, ni siquiera, ha sido capaz de presentar unas nuevas cuentas en tiempo y forma. Nada nuevo bajo el sol, teniendo en cuenta que los presupuestos del pasado año se aprobaron en el cuarto mes de 2018. Aún así, hasta las cuentas municipales son una cuestión menor, en relación al grado de ejecución presupuestaria y a una ínfima inversión (obras) que apenas llegó a los 3,5 millones, al cierre del pasado año.

Las rencillas y guerrillas internas, entre los propios socios de gobierno, desde el primer día, y hasta el último, han dinamitado la acción municipal. Hace quince días, la concejal de Infraestructuras, Ana Rivas (PSOE), acusó al concejal de Economía, Rubén Rosón (Somos), de mantener paralizadas treinta obras en el concejo de Oviedo, por falta de presupuesto. En plata, un boicot intencionado. Y muchas de esas obras (proyectos), ya estaban sobre la mesa del dinamitero concejal, desde 2017. En la misma dirección, esta semana, Ana Taboada (Somos), le volvió a exigir cuentas al alcalde, Wenceslao López, en relación a las negociaciones con el Ministerio de Defensa para recuperar los terrenos y naves de la antigua Fábrica de la Vega. Otra cortina de humo para tratar de ocultar el estrepitoso fracaso del Podemos local, y su responsabilidad en el fallido Bulevar de Santullano, que probablemente nunca levantará cabeza. Entre otras razones porque, “no hay proyecto”, en palabras del concejal ‘podemita’ de Urbanismo.

El gobierno del cambio ha fracasado, pese a sus continuas apelaciones a recuperar el “espíritu de la investidura”, y a frustrados intentos, de última hora, por alcanzar un ‘pacto de no agresión’ o un ‘pacto de fin de legislatura’, que muy pronto voló por los aires. Hasta el ‘rescate ciudadano’, la ‘remunicipalización de servicios’, y ‘el desmantelamiento del antiguo régimen’ (dixit el concejal Roberto Sánchez Ramos, que se ha revelado como una autentica nulidad al frente de la concejalía de Cultura y Festejos); quedaron en agua de borrajas y también forman parte del obituario de un ‘gobiernillo’ lúgubre que apura sus últimos días. Cuatros años inútiles y para olvidar. Y un tripartito que, desde el primer día, se ha comportado como un cero a la izquierda.

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